Del pedal al movimiento: pisas el acelerador, pero el coche entero empieza a trabajar
Imagina una escena muy común.
Vas entrando a una autopista.
Miras el espejo.
Ves un hueco entre dos coches.
Pisas un poco más el acelerador.
Desde el asiento del conductor parece algo simple.
Tú mueves el pie, el coche gana velocidad y sigues tu camino.
Pero dentro del vehículo, esa pequeña acción despierta una cadena de procesos bastante compleja.
El pedal del acelerador no es solo una pieza que baja y sube.
Un sensor mide cuánto lo has pisado.
La unidad de control calcula cuánta fuerza necesita el coche.
El motor de combustión, el motor eléctrico o ambos ajustan su respuesta.
La transmisión adapta la relación de marcha.
El par llega a las ruedas.
Los neumáticos empujan el asfalto.
Y solo entonces el coche avanza.
Con el volante pasa algo parecido.
Cuando giras el volante, no solo estás moviendo las ruedas delanteras.
También intervienen el sensor de ángulo de dirección, la dirección asistida eléctrica, el control de estabilidad, la suspensión y el agarre de los neumáticos.
Y cuando pisas el freno, tampoco ocurre una sola cosa.
El sistema puede activar ABS, control de estabilidad, frenado hidráulico, freno regenerativo en coches híbridos o eléctricos, y ajustes de presión en cada rueda.
Por eso un coche moderno no es simplemente “un motor con ruedas”.
Es un sistema conectado que lee la intención del conductor, la interpreta con electrónica, la convierte en fuerza mecánica y finalmente la traduce en movimiento sobre la carretera.
En este artículo vamos a ver, paso a paso, cómo funciona el sistema completo del coche.
La idea principal: entrada, cálculo, acción y movimiento
El funcionamiento general de un coche moderno puede entenderse con esta secuencia:
Acción del conductor
→ detección por sensores
→ cálculo de la ECU
→ comunicación por redes internas
→ actuación de componentes
→ respuesta del motor, frenos o dirección
→ contacto del neumático con la carretera
→ movimiento del vehículo
Parece técnico, pero la lógica es sencilla.
El conductor expresa una intención.
El coche la detecta.
Los ordenadores del vehículo deciden cómo responder.
Los actuadores mueven piezas reales.
Y los neumáticos convierten esa fuerza en movimiento.
Antes, muchos coches dependían más de conexiones mecánicas directas.
Por ejemplo, en algunos vehículos antiguos el acelerador estaba conectado al cuerpo de mariposa mediante un cable. Al pisar el pedal, ese cable abría físicamente la entrada de aire del motor.
En los coches actuales, la lógica cambió mucho.
El pedal puede enviar una señal eléctrica.
La ECU interpreta esa señal.
Y el sistema decide cuánta potencia entregar, teniendo en cuenta seguridad, eficiencia, emisiones, agarre y estado del vehículo.
Por eso hoy se habla tanto de electrónica del automóvil, software, sensores, ECU, CAN Bus, sistemas ADAS y conducción asistida.
Tabla general del sistema completo del coche
| Etapa | Qué hace el conductor | Qué ocurre dentro del coche | Componentes principales |
|---|---|---|---|
| 1 | Pisa el acelerador, freno o gira el volante | Se genera una entrada de conducción | Pedales, volante, selector de cambio |
| 2 | Espera una respuesta | Los sensores leen posición, presión, ángulo o velocidad | Sensor de pedal, sensor de dirección, sensores de rueda |
| 3 | El coche interpreta la situación | La ECU calcula la respuesta adecuada | ECU de motor, TCU, VCU, BMS, ABS/ESC |
| 4 | Los sistemas comparten datos | La red interna transmite información | CAN Bus, LIN, Ethernet automotriz |
| 5 | Las piezas se mueven | Los actuadores ejecutan órdenes | Inyectores, mariposa electrónica, motor eléctrico, actuador de freno |
| 6 | La fuerza llega a las ruedas | El tren motriz transmite par | Motor, transmisión, diferencial, ejes |
| 7 | El coche se mueve | Los neumáticos interactúan con el asfalto | Neumáticos, suspensión, chasis |
| 8 | La seguridad corrige el movimiento | ABS, TCS, ESC o ADAS ajustan la respuesta | Control de estabilidad, asistencia al conductor |
Esta tabla resume la clave del tema.
Un coche no se mueve porque una sola pieza trabaja sola.
Se mueve porque muchos sistemas se comunican y actúan al mismo tiempo.
1. La acción del conductor es el punto de partida
Todo empieza con una decisión humana.
Quieres acelerar.
Pisas el acelerador.
Quieres reducir velocidad.
Pisas el freno.
Quieres cambiar de dirección.
Giras el volante.
Para el conductor son movimientos normales.
Para el coche son datos.
Por ejemplo, al pisar el acelerador, el coche no solo pregunta: “¿Cuánto se ha pisado el pedal?”.
También analiza otras cosas.
A qué velocidad va el coche.
En qué marcha está.
Si el motor está frío o caliente.
Si hay suficiente agarre.
Si las ruedas están patinando.
Si el motor eléctrico o la batería tienen margen.
Si el sistema debe priorizar potencia, suavidad o eficiencia.
Por eso el acelerador moderno se entiende mejor como un “solicitador de par” que como una palanca directa de potencia.
Tú no le dices exactamente al motor qué hacer.
Le pides al coche más fuerza.
Luego el sistema decide cómo entregarla.
En un coche de gasolina, eso puede significar abrir más la mariposa, inyectar más combustible y ajustar el encendido.
En un coche eléctrico, significa enviar más corriente al motor mediante el inversor.
En un híbrido, el sistema puede combinar motor térmico y motor eléctrico según la situación.
2. Los sensores son los sentidos del coche
Un conductor usa la vista, el oído, el tacto y el equilibrio para conducir.
El coche usa sensores.
Los sensores son los órganos sensoriales del vehículo.
Le dicen qué está haciendo el conductor y qué está ocurriendo con el propio coche.
Entre los sensores más importantes están:
| Sensor | Qué mide | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Sensor de posición del acelerador | Cuánto se pisa el pedal | Calcula la demanda de par |
| Sensor de freno | Presión o recorrido del pedal | Ayuda a controlar la fuerza de frenado |
| Sensor de ángulo de dirección | Cuánto se gira el volante | Detecta hacia dónde quiere ir el conductor |
| Sensor de velocidad de rueda | Velocidad de cada rueda | Esencial para ABS, TCS y ESC |
| Sensor de guiñada | Giro del coche sobre su eje vertical | Detecta subviraje o sobreviraje |
| Sensor de aceleración | Movimiento del chasis | Ayuda al control de estabilidad |
| Sensores de batería | Temperatura, voltaje y carga | Importantes en híbridos y eléctricos |
Lo importante es esto:
El coche no solo lee al conductor.
También se lee a sí mismo.
La misma acción puede significar cosas muy distintas según el contexto.
Girar un poco el volante a 20 km/h en una calle estrecha no es igual que hacerlo a 120 km/h en una autopista.
Frenar sobre asfalto seco no es igual que frenar con lluvia, nieve o grava.
Por eso el coche necesita combinar la intención del conductor con el estado real del vehículo.
3. La ECU: el cerebro que interpreta la información
Después de que los sensores recogen datos, entra en juego la ECU.
ECU significa Electronic Control Unit, o unidad de control electrónico.
En realidad, un coche moderno no tiene una sola ECU.
Tiene muchas unidades de control repartidas por el vehículo.
La ECU del motor controla combustión, aire, combustible, encendido y emisiones.
La TCU controla la transmisión automática.
El módulo ABS/ESC gestiona frenado y estabilidad.
La VCU coordina el sistema de propulsión en coches eléctricos o híbridos.
El BMS vigila la batería.
La unidad ADAS procesa cámaras, radares y sistemas de asistencia.
Imaginemos que pisas el acelerador hasta la mitad.
La ECU no responde simplemente con “50 % de potencia”.
Hace un cálculo mucho más fino.
Velocidad actual.
Régimen del motor.
Temperatura.
Relación de cambio.
Agarre disponible.
Estado del turbo, si lo hay.
Nivel de batería en un híbrido o eléctrico.
Límites de seguridad.
Consumo y emisiones.
Todo eso influye en la cantidad de par que se entrega finalmente.
Por eso dos coches con una potencia parecida pueden sentirse totalmente distintos al conducir.
Uno puede responder rápido y deportivo.
Otro puede sentirse suave y progresivo.
Otro puede priorizar el ahorro de combustible.
La diferencia no siempre está en el motor.
Muchas veces está en la calibración del software, el mapa del acelerador, la lógica de la transmisión y la integración del sistema completo.
4. CAN Bus: la conversación interna del coche
Para que todo esto funcione, las unidades de control deben hablar entre ellas.
Ahí aparece el CAN Bus.
CAN significa Controller Area Network.
Es una red de comunicación interna que permite que las ECUs compartan información.
Una forma fácil de imaginarlo es pensar en un grupo de chat del coche.
La ECU del motor envía datos de par.
El módulo de frenos comparte la velocidad de las ruedas.
El control de estabilidad compara dirección y movimiento real.
La transmisión recibe información del acelerador y de la velocidad.
El sistema ADAS puede enviar alertas si detecta riesgo de colisión.
Sin una red como CAN, habría que conectar todos los sistemas con cables directos.
Eso haría el coche más pesado, más complejo y más difícil de diagnosticar.
Con CAN Bus, muchas señales viajan por una red común.
Así los sistemas trabajan de forma coordinada.
Por eso los coches modernos son, en cierto modo, máquinas mecánicas y redes electrónicas al mismo tiempo.
No solo importa que el motor sea bueno.
Importa que el motor, los frenos, la dirección, la batería, la transmisión y los sistemas de seguridad se entiendan entre sí.
5. Los actuadores convierten la señal eléctrica en acción física
La ECU puede pensar y decidir.
Pero pensar no mueve el coche.
Para que algo ocurra físicamente, hacen falta actuadores.
Un actuador es un componente que convierte una señal eléctrica en movimiento o acción mecánica.
En un motor de combustión, pueden ser la mariposa electrónica, los inyectores, las bobinas de encendido, los actuadores del turbo o los sistemas de distribución variable.
En un coche eléctrico, el inversor y el motor responden a las órdenes de control.
En la dirección, el motor de la dirección asistida eléctrica ayuda a mover el sistema.
En los frenos, los moduladores hidráulicos o actuadores electrónicos ajustan la presión de frenado.
La idea se puede recordar así:
Los sensores leen.
La ECU piensa.
Los actuadores actúan.
Ese ciclo aparece una y otra vez en el funcionamiento del automóvil moderno.
6. Cómo el acelerador se convierte en movimiento hacia delante
Ahora sigamos una acción concreta: pisar el acelerador.
| Paso | Proceso | Qué ocurre |
|---|---|---|
| 1 | Entrada del acelerador | El conductor pide acelerar |
| 2 | Lectura del sensor | Se detecta la posición del pedal |
| 3 | Cálculo de la ECU | Se calcula el par necesario |
| 4 | Control de salida | Motor térmico o eléctrico ajusta potencia |
| 5 | Respuesta de la transmisión | Se adapta la relación de marcha si hace falta |
| 6 | Transferencia de par | La fuerza pasa por el tren motriz |
| 7 | Contacto con el neumático | El neumático empuja el suelo |
| 8 | Movimiento del vehículo | El coche avanza |
En un coche de gasolina, la ECU puede controlar la entrada de aire, la inyección de combustible, el tiempo de encendido y la presión del turbo.
Si se necesita una aceleración fuerte, la caja automática puede reducir una o varias marchas.
En un coche eléctrico, el proceso tiene otra forma.
El pedal se convierte en una solicitud de par.
El inversor regula la energía enviada al motor.
El motor entrega par casi al instante.
Por eso muchos coches eléctricos se sienten tan rápidos desde parado.
No necesitan subir de vueltas como un motor de combustión.
La respuesta del motor eléctrico es muy directa.
En un híbrido, el sistema puede elegir entre motor térmico, motor eléctrico o ambos.
En ciudad, puede usar más el motor eléctrico.
En carretera, puede apoyarse más en el motor de combustión.
En aceleraciones fuertes, puede combinar los dos.
Así que la aceleración moderna no depende solo de “cuántos caballos tiene el coche”.
También depende de la entrega de par, el software, la transmisión, la tracción y los neumáticos.
Pensamiento intermedio de Kori
Cuando uno empieza a estudiar coches, es fácil perderse entre tantos nombres.
Motor, transmisión, ECU, sensores, frenos, suspensión, neumáticos.
Si se aprenden como piezas separadas, todo parece una lista interminable.
Pero cuando sigues el camino de la acción del conductor, el mapa se vuelve mucho más claro.
El coche lee una intención, la calcula, la convierte en fuerza y la lleva hasta el asfalto.
Consejo en una línea: para entender un coche, sigue el camino “entrada → cálculo → acción → movimiento”.
7. Cómo el volante cambia la dirección del vehículo
Cuando giras el volante, parece que simplemente cambias la orientación de las ruedas delanteras.
Pero en un coche moderno ocurre mucho más.
Muchos vehículos usan dirección asistida eléctrica.
El sensor de ángulo mide cuánto giras el volante.
El sensor de par detecta cuánta fuerza estás aplicando.
La unidad de control calcula cuánta asistencia debe dar.
Un motor eléctrico ayuda a mover el sistema de dirección.
A baja velocidad, como al aparcar, el volante suele sentirse más ligero.
A alta velocidad, el sistema puede hacerlo más firme para dar estabilidad.
Pero girar no es solo mover ruedas.
Cuando el coche toma una curva, el peso se desplaza.
Los neumáticos exteriores soportan más carga.
La suspensión se comprime.
El chasis puede inclinarse.
Los neumáticos generan fuerza lateral.
Si el coche gira menos de lo esperado y se va hacia fuera de la curva, hablamos de subviraje.
Si la parte trasera gira demasiado, hablamos de sobreviraje.
El control electrónico de estabilidad, o ESC, compara lo que el conductor quiere hacer con lo que el coche está haciendo realmente.
Si detecta una diferencia peligrosa, puede reducir potencia o frenar una rueda específica para ayudar a recuperar la trayectoria.
Por eso la dirección no está aislada.
Está conectada con frenos, neumáticos, suspensión, control de estabilidad y tren motriz.
8. Cómo el freno se convierte en desaceleración controlada
Frenar parece muy simple.
Pisas el pedal.
El coche se detiene.
Pero en realidad, el sistema de frenos moderno es bastante sofisticado.
En un sistema hidráulico tradicional, al pisar el pedal se genera presión.
Esa presión empuja las pastillas contra los discos de freno.
La fricción convierte la energía del movimiento en calor.
Y el coche reduce su velocidad.
Pero los coches actuales añaden varias capas de control.
El ABS evita que las ruedas se bloqueen en una frenada fuerte.
El control de tracción evita que las ruedas motrices patinen demasiado al acelerar.
El ESC corrige pérdidas de estabilidad.
En híbridos y eléctricos, el frenado regenerativo recupera energía.
El frenado regenerativo funciona usando el motor eléctrico como generador.
En lugar de desperdiciar toda la energía en forma de calor, parte de la energía del movimiento se convierte en electricidad y vuelve a la batería.
Pero no todo se puede resolver con regeneración.
Si frenas muy fuerte, hacen falta frenos de fricción.
Si la batería está casi llena, no puede aceptar tanta energía.
Si vas muy despacio, el sistema necesita freno mecánico para detener el coche por completo.
Si la carretera está resbaladiza, la distribución de frenado debe ser muy cuidadosa.
Por eso en híbridos y eléctricos es tan importante que el paso entre frenado regenerativo y frenado mecánico sea natural.
El conductor solo quiere sentir un pedal predecible.
Pero el coche está decidiendo por detrás cuánta desaceleración viene del motor eléctrico y cuánta de las pastillas de freno.
9. El neumático es donde todo se vuelve real
Por muy avanzado que sea un coche, el movimiento final ocurre en un punto muy concreto:
el contacto entre el neumático y la carretera.
El motor puede generar mucha fuerza.
Los frenos pueden ser enormes.
La dirección puede ser muy precisa.
Pero si los neumáticos no agarran, el coche no acelera, no frena y no gira correctamente.
Los neumáticos hacen tres trabajos principales.
Permiten acelerar.
Permiten frenar.
Permiten girar.
El agarre disponible depende de muchas variables.
Tipo de neumático.
Dibujo de la banda de rodadura.
Temperatura.
Presión.
Estado de desgaste.
Peso del vehículo.
Suspensión.
Velocidad.
Estado del pavimento.
Por eso el mismo coche se siente diferente en asfalto seco, lluvia, nieve, barro o grava.
Los sistemas electrónicos ayudan, pero no borran las leyes de la física.
ABS, TCS y ESC no crean agarre infinito.
Solo ayudan a usar mejor el agarre disponible.
Por eso cuidar los neumáticos no es un detalle menor.
Es parte directa de la seguridad del vehículo.
10. ADAS: una capa extra de asistencia sobre la conducción
Los coches más recientes incorporan cada vez más sistemas ADAS.
ADAS significa Advanced Driver Assistance Systems, o sistemas avanzados de asistencia al conductor.
Algunos ejemplos son:
Control de crucero adaptativo.
Mantenimiento de carril.
Frenado automático de emergencia.
Alerta de colisión frontal.
Detector de ángulo muerto.
Asistencia de aparcamiento.
Estos sistemas no funcionan separados del resto del coche.
El frenado automático necesita conectarse con los frenos.
El mantenimiento de carril necesita interactuar con la dirección.
El control de crucero adaptativo debe acelerar y frenar.
La alerta de colisión necesita cámaras o radares.
ADAS añade una capa nueva: el coche no solo lee al conductor, también lee el entorno.
Cámaras para ver carriles.
Radar para medir distancia con otros coches.
Sensores ultrasónicos para maniobras de aparcamiento.
En algunos vehículos, lidar o mapas avanzados.
La clave es que todo eso debe integrarse con el sistema completo.
Un buen ADAS no debe sentirse brusco ni invasivo.
Debe ayudar de manera natural.
Por eso los coches modernos dependen cada vez más de la integración entre sensores, software, frenos, dirección y tren motriz.
Ejemplo real: frenar fuerte y esquivar un obstáculo
Pensemos en una situación real.
Vas por una vía rápida.
El coche de delante frena de golpe.
Tú pisas fuerte el freno y giras un poco el volante para evitarlo.
En ese instante, el coche hace muchas cosas a la vez.
El sensor de freno detecta una frenada fuerte.
Los sensores de rueda comprueban si alguna rueda está a punto de bloquearse.
El ABS ajusta la presión de frenado.
El sensor de dirección detecta hacia dónde quieres ir.
El sensor de guiñada mide cómo está girando realmente el coche.
El ESC compara la trayectoria deseada con el movimiento real.
El motor o el motor eléctrico reducen par.
La transmisión ajusta su comportamiento.
Si hay frenado automático de emergencia, el sistema puede aumentar la intervención.
Los neumáticos, en ese momento, tienen una tarea difícil.
Deben frenar y ayudar a cambiar de dirección al mismo tiempo.
Si todo está bien coordinado, el coche se mantiene más estable.
Si la integración es mala, puede irse de frente, deslizar la parte trasera o perder capacidad de frenado.
Este ejemplo muestra por qué el sistema completo del coche importa tanto.
No basta con tener buenos frenos o buen motor.
Lo importante es que todos los sistemas trabajen juntos.
Por qué entender el sistema completo cambia la forma de ver un coche
Al comprar o analizar un coche, mucha gente mira potencia, diseño, precio, consumo o pantalla interior.
Todo eso importa.
Pero la verdadera calidad de un coche también se nota en cómo se conectan sus sistemas.
Cómo responde el acelerador.
Cómo cambia la transmisión.
Qué tan natural se siente el freno.
Cómo entra el control de estabilidad.
Cómo se comporta en lluvia.
Cómo se siente la dirección en autopista.
Qué tan suave es el frenado regenerativo.
Qué tan bien actúa el ADAS sin asustar al conductor.
Un buen coche no es solo el que tiene piezas caras.
Es el que convierte la intención del conductor en movimiento de forma limpia, segura y natural.
Desde el asiento, la mejor ingeniería suele sentirse invisible.
Tú pisas, giras o frenas.
El coche responde.
Y todo parece fácil.
Pero detrás de esa sensación hay sensores, ECU, software, redes, actuadores, mecánica, neumáticos y física trabajando juntos.
Para entender de verdad cómo se mueve un coche, no basta con mirar cada pieza por separado.
Cuando el conductor pisa el acelerador, responde el tren motriz. Cuando gira el volante, entra en acción el sistema de dirección. Cuando pisa el freno, trabajan juntos el sistema de frenado, el control de estabilidad y el agarre de los neumáticos. Detrás de todo esto, los sensores, las ECU, la comunicación CAN y el control electrónico mantienen el vehículo coordinado.
Esta idea se conecta de forma natural con 「Sistema del automóvil explicado: cómo trabajan juntos el motor, la dirección, los frenos, la ECU y los sistemas ADAS」
Un coche moderno no es solo un motor, unos frenos y un volante dentro de una carrocería. Es un sistema integrado que interpreta la acción del conductor, calcula la respuesta adecuada y la convierte en movimiento real sobre la carretera.
Pensamiento final de Kori: el coche traduce intención humana en movimiento
El sistema completo del coche puede entenderse como una traducción.
El conductor tiene una intención.
El coche la lee.
La ECU la interpreta.
La red interna comparte los datos.
Los actuadores mueven piezas.
El motor, los frenos y la dirección crean fuerzas.
Los neumáticos aplican esas fuerzas al suelo.
Y el vehículo se mueve.
Esa es la historia real de cómo funciona un coche moderno.
Por eso, al estudiar automóviles, no basta con preguntar:
“¿Qué hace esta pieza?”.
También conviene preguntar:
“¿Dónde encaja esta pieza dentro de la cadena completa?”.
Cuando entiendes el camino desde el pedal, el freno o el volante hasta el movimiento final del coche, toda la estructura se vuelve mucho más clara.
Un coche moderno es una máquina conectada que convierte la voluntad humana en movimiento controlado.
Del pedal al movimiento Q&A
Q1. ¿Cuál es la parte más importante del sistema completo de un coche?
No hay una sola pieza que lo explique todo. En los coches modernos, las ECUs y las redes de comunicación internas son muy importantes porque permiten que sensores, motor, frenos, dirección, batería, transmisión y sistemas de seguridad trabajen juntos. Sin esa coordinación, cada sistema actuaría de forma aislada.
Q2. ¿El acelerador controla directamente el motor?
En la mayoría de los coches modernos, no de forma directa. El pedal del acelerador envía una señal eléctrica a una unidad de control. La ECU calcula cuánta fuerza debe entregar el coche según la posición del pedal, la velocidad, el agarre, la marcha, la temperatura del motor o batería y otros factores. Por eso el acelerador funciona más como una solicitud de potencia que como una conexión mecánica directa.
Q3. Si el coche tiene tanta electrónica, ¿siguen siendo importantes los neumáticos?
Sí, muchísimo. Toda aceleración, frenada y curva termina dependiendo del contacto entre neumático y carretera. Sistemas como ABS, control de tracción y ESC ayudan a gestionar el agarre, pero no pueden superar las leyes de la física. Unos neumáticos desgastados, con mala presión o inadecuados para la lluvia pueden reducir mucho la seguridad.
Del pedal al movimiento Referencias
Este artículo se preparó con base en fuentes de ingeniería automotriz sobre sistemas de control del vehículo, comunicación CAN Bus, módulos de acelerador electrónico, dirección asistida eléctrica, frenado electrónico, control de estabilidad, sistemas híbridos y tecnologías de asistencia al conductor.
- Bosch Mobility, Data Network for the Car: The Controller Area Network CAN
Referencia utilizada para comprender cómo las unidades de control electrónico del vehículo comparten información mediante redes CAN. - Bosch Mobility, Accelerator Pedal Module
Referencia utilizada para explicar cómo el movimiento del pedal del acelerador se convierte en una señal electrónica de control. - Bosch Mobility, Electric Power Steering Systems
Referencia utilizada para entender el papel de los sensores de par, la unidad de control y el motor eléctrico en la dirección asistida. - National Highway Traffic Safety Administration, Electronic Stability Control and Driver Assistance Technologies
Referencia utilizada para explicar ABS, ESC, sensores de velocidad de rueda, frenado activo y sistemas de asistencia al conductor. - Brembo, Brake-by-Wire and Electronic Braking Systems
Referencia utilizada para comprender el concepto de freno electrónico, sensores y actuadores en sistemas de frenado modernos. - Toyota Technical Review, Toyota Hybrid System Development
Referencia utilizada para entender cómo los vehículos híbridos coordinan motor de combustión, motor eléctrico, batería y gestión de energía.

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Hasta la próxima historia de ciencia — KoriScience