Diferencia entre memoria a corto y largo plazo|cómo el cerebro guarda los recuerdos

Diferencia entre memoria a corto y largo plazo

Miras el teléfono y ves un código de verificación de seis cifras.

Cierras el mensaje, vuelves a la aplicación e intentas escribirlo.

En ese momento llega una notificación, alguien te hace una pregunta y, cuando regresas a la pantalla, ya no recuerdas las dos últimas cifras.

Hace apenas unos segundos las tenías perfectamente en la cabeza.

Sin embargo, puedes escuchar una canción que no habías oído desde la adolescencia y recordar casi de inmediato la letra, a tus amigos de aquella época o incluso la calle por la que caminabas cada mañana.

¿Por qué el cerebro puede olvidar un número en cuestión de segundos y, al mismo tiempo, conservar algunos recuerdos durante décadas?

La diferencia entre memoria a corto plazo y memoria a largo plazo no depende únicamente del tiempo.

Para entender cómo funciona realmente la memoria hay que observar todo el proceso: atención, memoria de trabajo, codificación, consolidación, almacenamiento y recuperación.


La diferencia entre memoria a corto y largo plazo no es solo cuestión de tiempo

De forma sencilla, solemos decir que la memoria a corto plazo mantiene información durante unos segundos o minutos, mientras que la memoria a largo plazo puede conservarla durante horas, años o incluso toda la vida.

La explicación es útil, pero se queda corta.

Desde la neurociencia y la psicología cognitiva también importa saber cómo se utiliza esa información, qué capacidad tiene cada sistema y qué redes cerebrales intervienen.

Una gran parte de lo que en la vida cotidiana llamamos memoria a corto plazo se relaciona con la memoria de trabajo, conocida en inglés como working memory.

La memoria de trabajo no se limita a guardar información durante unos segundos.

También permite manipularla mientras pensamos.

Por ejemplo, utilizamos la memoria de trabajo cuando:

recordamos un código mientras lo escribimos,

hacemos un cálculo mental,

seguimos unas instrucciones,

leemos una frase larga y mantenemos en mente lo que decía el principio,

o comparamos dos precios antes de decidir qué comprar.

La memoria a largo plazo, en cambio, permite conservar conocimientos, experiencias, habilidades y aprendizajes durante periodos mucho más largos.

CaracterísticaMemoria a corto plazo / memoria de trabajoMemoria a largo plazo
Duración aproximadaSegundos o minutosHoras, años o décadas
Función principalMantener y manipular información temporalConservar conocimientos y experiencias
CapacidadLimitadaMuy amplia
Áreas cerebrales relevantesCorteza prefrontal y redes parietalesHipocampo, lóbulo temporal medial y corteza cerebral
Sensibilidad a distraccionesAltaMenor, aunque puede modificarse
EjemploRecordar un códigoRecordar un viaje o saber conducir

No existe un cajón cerebral exclusivo para la memoria corta y otro completamente separado para la memoria larga.

La memoria surge de la interacción de múltiples redes cerebrales.


Antes de la memoria a corto plazo existe la memoria sensorial

La memoria comienza con los sentidos.

Vemos una imagen.

Escuchamos una voz.

Percibimos un olor.

Sentimos una textura.

Toda esa información entra constantemente en el sistema nervioso.

Sin embargo, la mayoría desaparece casi de inmediato.

Durante un instante puede mantenerse como memoria sensorial.

En el caso de la visión suele hablarse de memoria icónica, mientras que en la audición se utiliza el término memoria ecoica.

Tal vez hayas vivido una situación parecida.

Alguien te dice algo mientras estás distraído.

Respondes:

“¿Qué has dicho?”

Pero antes de que esa persona repita la frase, de repente entiendes lo que había dicho.

Durante unos instantes, la información auditiva seguía disponible.

El cerebro no puede ni necesita convertir todo lo que percibimos en memoria permanente.

Los colores de la ropa de todas las personas que vemos por la calle, las matrículas de los coches o las conversaciones de fondo de una cafetería no necesitan almacenarse durante años.

Aquí aparece un elemento decisivo: la atención.

La información a la que prestamos atención tiene más posibilidades de pasar a la memoria de trabajo y de ser procesada con mayor profundidad.

La memoria de trabajo no es un simple almacén temporal

Observa estos números:

7 – 4 – 9 – 2

Probablemente puedas recordarlos durante unos segundos sin dificultad.

Pero si en ese momento recibes una llamada o empiezas una conversación, podrías olvidarlos rápidamente.

Ahora intenta calcular:

28 × 4

Primero tienes que mantener el número 28 en mente.

Después puedes calcular:

20 × 4 = 80

8 × 4 = 32

y finalmente:

80 + 32 = 112

Aquí el cerebro no solo está almacenando información.

La está utilizando y transformando.

Eso es memoria de trabajo.

La corteza prefrontal y otras redes corticales participan de manera importante en este proceso.

Y esta memoria tiene una capacidad limitada.

Por eso la multitarea suele funcionar peor de lo que creemos.

Escuchar una reunión, responder mensajes, recordar una cifra y pensar en lo siguiente que vamos a decir obliga al cerebro a repartir recursos de atención.

A veces pensamos que tenemos mala memoria, cuando el problema real es que estamos intentando procesar demasiadas cosas a la vez.


¿Por qué la memoria a corto plazo desaparece tan fácilmente?

La información mantenida durante un periodo corto todavía no se ha estabilizado completamente.

Por eso es especialmente vulnerable a nuevas distracciones.

Este fenómeno puede relacionarse con la interferencia.

Imagina que entras en un café y preguntas por la contraseña del Wi-Fi.

Te dicen:

“2580Kori”.

La repites mentalmente.

Pero después el camarero te pregunta qué quieres tomar.

Tu acompañante comenta algo.

El teléfono vibra.

Treinta segundos después abres los ajustes del Wi-Fi.

La contraseña ha desaparecido.

Eso no significa necesariamente que tengas mala memoria.

La información competía con otros estímulos dentro de un sistema de capacidad limitada.

Ahora imagina que relacionas el número 25 con algo conocido y el 80 con una fecha importante.

De repente resulta más fácil recordarlo.

Eso ocurre porque has creado asociaciones.

Y esas asociaciones favorecen la codificación.

La codificación es la puerta de entrada a la memoria duradera

La codificación es el proceso por el cual la información se transforma en una representación que el cerebro puede utilizar y potencialmente almacenar.

Pero no toda codificación es igual de profunda.

Podemos leer el mismo párrafo cinco veces y seguir sin poder explicarlo.

En cambio, si lo resumimos con nuestras propias palabras, lo relacionamos con algo que ya sabemos y pensamos en un ejemplo, la información adquiere más significado.

Imagina que quieres aprender el ciclo de cuatro tiempos de un motor:

admisión → compresión → combustión y expansión → escape

Podrías repetir esas cuatro palabras muchas veces.

Pero probablemente las recordarías mejor si visualizaras el pistón moviéndose dentro del cilindro y comprendieras lo que ocurre en cada fase.

La segunda estrategia crea una red de asociaciones mucho más rica.

Y los recuerdos tienden a fortalecerse cuando se conectan con conocimientos previos.


El hipocampo y la consolidación son claves para la memoria a largo plazo

Para que un recuerdo recién formado pueda mantenerse durante más tiempo, necesita estabilizarse.

Este proceso se denomina consolidación de la memoria.

El hipocampo desempeña un papel especialmente importante en la formación de muchos recuerdos nuevos.

Sobre todo participa en recuerdos relacionados con hechos, acontecimientos, lugares y contextos.

Pero conviene evitar una simplificación frecuente.

El hipocampo no es simplemente un disco duro donde se guarda toda la memoria.

Su función es más compleja.

Puede ayudar a relacionar distintos elementos de una experiencia.

Por ejemplo, cuando recuerdas una comida con un amigo, el recuerdo puede incluir:

su cara,

el sonido de su voz,

el olor de la comida,

el restaurante,

la conversación,

y cómo te sentías aquel día.

Esos elementos se procesan en diferentes áreas cerebrales.

El sistema hipocampal ayuda a integrarlos en una experiencia coherente.

Con el paso del tiempo, la interacción entre el hipocampo y diferentes regiones corticales contribuye a que determinados recuerdos se vuelvan más estables.

La memoria a largo plazo implica cambios reales en el cerebro

Uno de los conceptos fundamentales para comprender el aprendizaje es la plasticidad sináptica.

Las neuronas se comunican a través de conexiones llamadas sinapsis.

Estas conexiones no son completamente rígidas.

La experiencia puede modificar su eficacia.

Uno de los fenómenos más estudiados es la potenciación a largo plazo, conocida como LTP por sus siglas en inglés.

La LTP describe un aumento duradero en la eficacia de la transmisión entre determinadas neuronas después de ciertos patrones de actividad.

Por eso se considera uno de los modelos celulares más importantes para estudiar aprendizaje y memoria.

La formación de recuerdos duraderos también puede implicar:

cambios en receptores neuronales,

síntesis de proteínas,

modificaciones en la expresión genética,

y cambios estructurales en las sinapsis.

En otras palabras, aprender puede producir modificaciones biológicas medibles en los circuitos neuronales.

No es solo una forma de hablar cuando decimos que aprender “cambia el cerebro”.


Pensamiento intermedio de Kori

Cuanto más leo sobre la memoria, más me interesa una pregunta distinta.

Quizá olvidar también sea necesario.

Cada día vemos cientos o miles de cosas que no necesitamos conservar para siempre.

Si el cerebro guardara con la misma intensidad cada anuncio, cada ruido, cada conversación casual y cada rostro que vemos durante unos segundos, encontrar la información realmente importante sería mucho más difícil.

Por eso una buena memoria quizá no consista en recordarlo absolutamente todo.

Puede consistir en seleccionar lo importante, conectarlo bien y recuperarlo cuando realmente lo necesitamos.

¿Repetir muchas veces garantiza una memoria a largo plazo?

La repetición ayuda.

Pero repetir no significa necesariamente aprender bien.

Existe una diferencia importante entre reconocer algo y ser capaz de recuperarlo desde la memoria.

Cuando leemos la misma página varias veces, puede parecernos muy familiar.

Pensamos:

“Sí, esto ya me lo sé”.

Pero al cerrar el libro descubrimos que no podemos explicarlo.

Por eso la práctica de recuperación o retrieval practice es tan importante.

Después de estudiar, podemos cerrar el material y preguntarnos:

¿Cuáles eran las tres ideas principales?

¿Puedo explicarlas sin mirar?

¿Puedo crear un ejemplo?

¿Puedo relacionarlas con algo que aprendí ayer?

Recuperar activamente un recuerdo obliga al cerebro a reconstruirlo.

Y practicar esa recuperación puede hacer que acceder a la información sea más fácil en el futuro.

Consejo en una línea

Si quieres recordar algo durante más tiempo, dedica menos tiempo a releer y más tiempo a intentar explicarlo sin mirar.


Dormir también forma parte del proceso de aprendizaje

Dormir después de estudiar no es simplemente descansar.

Durante el sueño, el cerebro continúa procesando información.

Determinados patrones de actividad cerebral relacionados con experiencias recientes pueden reactivarse, y la interacción entre el hipocampo y la corteza parece desempeñar un papel importante en la consolidación.

Uno de los fenómenos estudiados en este contexto son las ondas agudas-ripples del hipocampo, conocidas como sharp-wave ripples.

Estas actividades neuronales se han relacionado con la reactivación de experiencias recientes y con procesos de memoria.

Por eso estudiar toda la noche antes de un examen no siempre es una buena estrategia.

Es cierto que aumenta el tiempo que pasas mirando apuntes.

Pero reduce el sueño.

Y el sueño es importante para la atención, el aprendizaje y la consolidación de lo aprendido.

Estudiar y dormir no son actividades opuestas.

Son partes diferentes del mismo ciclo de aprendizaje.

La memoria a largo plazo también tiene distintos tipos

Hablar de memoria a largo plazo como si fuera una sola cosa también resulta demasiado simple.

Una clasificación muy utilizada distingue entre memoria explícita y memoria implícita.

Tipo de memoriaQué almacenaEjemplo
Memoria episódicaExperiencias personalesUn viaje, una graduación
Memoria semánticaHechos y conocimientosSaber que Madrid es la capital de España
Memoria procedimentalHabilidadesMontar en bicicleta
Hábitos y condicionamientoRespuestas aprendidasMirar automáticamente los espejos al conducir

La memoria episódica está relacionada con experiencias concretas de nuestra vida.

Una cena familiar.

El primer día en un nuevo trabajo.

Un viaje.

La memoria semántica contiene conocimientos generales.

Sabemos que la Tierra gira alrededor del Sol, pero probablemente no recordamos el momento exacto en que aprendimos ese dato.

La memoria procedimental incluye habilidades.

Conducir.

Montar en bicicleta.

Escribir con un teclado.

En este tipo de aprendizaje participan sistemas cerebrales diferentes, incluidos los ganglios basales y el cerebelo.

Por eso no existe una única “memoria” que sea buena o mala en todos los aspectos.

Una persona puede recordar perfectamente caras y ser pésima con los nombres.

Otra puede recordar datos con enorme facilidad, pero olvidar dónde dejó las llaves.


Un ejemplo real: estudiar para un examen

Imagina a un estudiante que aprende por primera vez qué es el hipocampo.

Lee:

“El hipocampo es importante para la formación de nuevos recuerdos”.

Justo después de leerlo, puede repetir la frase.

La información está activa.

Diez minutos más tarde, después de estudiar otros conceptos, quizá ya no recuerde las palabras exactas.

Al día siguiente vuelve al tema.

Mira un esquema del lóbulo temporal medial.

Relaciona el hipocampo con la memoria episódica.

Lee ejemplos de pacientes con lesiones cerebrales.

Después cierra el libro y responde a una pregunta:

“¿Qué podría ocurrir con la formación de nuevos recuerdos si el hipocampo sufriera una lesión grave?”

Días después explica el concepto a otra persona.

Ahora ya no existe solo una frase aislada.

Se ha formado una red:

hipocampo → lóbulo temporal medial → memoria episódica → codificación → consolidación

Un mes después quizá no recuerde el texto exacto del libro.

Pero sí puede explicar el concepto.

Eso se parece mucho más a un aprendizaje útil y duradero.

Los recuerdos a largo plazo tampoco son grabaciones perfectas

A veces imaginamos la memoria como un archivo de vídeo.

Algo ocurrió, el cerebro lo grabó y años después simplemente reproduce la escena.

La memoria humana no funciona exactamente así.

Es reconstructiva.

Cuando recordamos, el cerebro combina información almacenada con el contexto actual, emociones, expectativas y conocimientos adquiridos posteriormente.

Esto significa que los recuerdos pueden cambiar.

Aquí aparece otro concepto importante: la reconsolidación.

Cuando un recuerdo almacenado vuelve a activarse, puede entrar temporalmente en un estado más flexible antes de estabilizarse otra vez.

En ese proceso puede modificarse o integrarse nueva información.

Por eso dos personas pueden vivir el mismo acontecimiento y años después describirlo de formas muy diferentes.

También explica por qué sentirse completamente seguro de un recuerdo no garantiza que todos sus detalles sean exactos.


Por qué una canción o un olor pueden despertar recuerdos antiguos

Entras en una panadería y hueles canela.

De repente recuerdas la cocina de tu infancia.

O escuchas una canción antigua y te viene a la mente un viaje realizado hace quince años.

Esto muestra la importancia de las claves de recuperación.

Una clave de recuperación es cualquier estímulo que facilite el acceso a un recuerdo.

Puede ser:

un sonido,

un olor,

un lugar,

una emoción,

una persona,

una imagen,

o una palabra.

Los recuerdos pueden estar conectados con múltiples claves.

Cuantas más asociaciones significativas tenga una información, más caminos potenciales existirán para recuperarla.

El mismo principio puede aplicarse al estudio.

En lugar de memorizar una definición aislada, podemos relacionarla con una imagen, una comparación, una historia o una experiencia.

Recordar bien depende de codificar, consolidar y recuperar

Podemos simplificar el proceso de la memoria en tres grandes pasos.

1. Codificación

Primero debemos prestar atención y comprender la información.

2. Consolidación

El recuerdo necesita tiempo y cambios biológicos para estabilizarse.

El aprendizaje espaciado, la repetición y el sueño pueden contribuir a este proceso.

3. Recuperación

Después tenemos que ser capaces de acceder a esa información.

Este último paso suele recibir menos atención de la que merece.

Muchas personas estudian únicamente introduciendo información.

Leen.

Subrayan.

Ven vídeos.

Revisan apuntes.

Pero en un examen normalmente no tenemos el libro delante.

Tenemos que sacar la información de la memoria.

Por eso los exámenes de práctica, las tarjetas, escribir sin mirar o explicar un tema en voz alta pueden ser estrategias especialmente útiles.


Olvidar algo durante unos segundos no significa tener mala memoria

Entrar en una habitación y olvidar para qué habías ido.

Escuchar un nombre y olvidarlo veinte segundos después.

Perder el hilo de una conversación después de una interrupción.

Todo esto puede ocurrirle a cualquier persona.

No significa automáticamente que exista un problema de memoria a largo plazo.

El rendimiento de la memoria de trabajo puede verse afectado por:

falta de sueño,

cansancio,

estrés,

ansiedad,

distracciones,

multitarea,

y exceso de información.

Si lees un correo mientras escuchas a alguien y al mismo tiempo respondes un mensaje, múltiples estímulos compiten por recursos limitados.

A veces el problema no es que el recuerdo se haya perdido.

Quizá nunca llegó a codificarse correctamente.

Y no podemos recuperar una información que nunca llegó a almacenarse de forma adecuada.


Para que una información pase de la memoria a corto plazo a un recuerdo duradero, no basta con leerla muchas veces.

El cerebro necesita atención, una codificación significativa, conexiones con conocimientos previos, repasos espaciados, sueño suficiente y oportunidades para recuperar la información sin mirar la respuesta.

Por eso mejorar la memoria no significa simplemente memorizar más, sino aprender a estudiar de acuerdo con la forma en que el cerebro codifica, consolida y recupera los recuerdos.

Si quieres profundizar en estrategias prácticas como la atención, la repetición espaciada, la recuperación activa, el sueño y el ejercicio, puedes continuar con 「Cómo mejorar la memoria|Neurociencia para aprender mejor y recordar durante más tiempo」


Pensamiento de Kori

Cuando entendemos la diferencia entre memoria a corto y largo plazo, la idea de “tener buena memoria” cambia bastante.

La memoria no es simplemente guardar información en algún rincón del cerebro.

Es un proceso.

Prestamos atención → codificamos → conectamos con conocimientos previos → consolidamos → recuperamos.

Cada fase importa.

Por eso estudiar más horas no siempre significa aprender mejor.

A veces una pregunta mucho más útil es:

“¿Puedo explicarlo sin mirar?”

Si no podemos hacerlo, releer el mismo párrafo diez veces quizá no sea la mejor estrategia.

Podemos cerrar el libro.

Intentar reconstruir la idea.

Buscar relaciones.

Dormir.

Volver al contenido más adelante.

Y tratar de recuperarlo otra vez.

El paso de la memoria a corto plazo a una memoria duradera no ocurre simplemente porque haya pasado suficiente tiempo.

Es el resultado de la atención, una buena codificación, la plasticidad neuronal, la consolidación, el sueño y la recuperación repetida.

Referencias

  • Nature Reviews Neuroscience — estudios sobre consolidación de la memoria y consolidación de sistemas
  • Nature Reviews Neuroscience — investigaciones sobre el hipocampo y la formación de recuerdos
  • Nature Reviews Neuroscience — trabajos sobre ondas agudas-ripples hipocampales y memoria
  • Nature Reviews Neuroscience — investigaciones sobre plasticidad sináptica y memoria a largo plazo
  • Nature Reviews Neuroscience — estudios sobre reconsolidación de recuerdos
  • National Institute of Neurological Disorders and Stroke — recursos sobre cerebro y memoria
  • National Institute on Aging — recursos sobre memoria, cognición y envejecimiento cerebral

FAQ|Preguntas frecuentes sobre memoria a corto y largo plazo

Q1. ¿Cuánto dura realmente la memoria a corto plazo?

No existe una duración exacta aplicable a todas las situaciones.

Sin repetición ni atención activa, cierta información puede desaparecer en cuestión de segundos.

Sin embargo, la memoria de trabajo puede mantener información durante más tiempo cuando la repetimos, la utilizamos o la manipulamos mentalmente.

Q2. ¿Repetir algo muchas veces hace que pase automáticamente a la memoria a largo plazo?

No necesariamente.

La repetición puede ayudar, pero suele ser más eficaz combinarla con comprensión, asociaciones significativas, aprendizaje espaciado, sueño adecuado y recuperación activa.

Intentar recordar sin mirar suele ser más útil que limitarse a releer.

Q3. ¿Los recuerdos a largo plazo permanecen siempre iguales?

No.

Los recuerdos pueden mantenerse durante décadas, pero no son grabaciones inmutables.

Cuando se recuperan pueden reconstruirse y verse influidos por emociones, conocimientos posteriores y nueva información.

Este fenómeno está relacionado con la reconsolidación de la memoria.


Diferencia entre memoria a corto y largo plazo   Cómo la información pasa de la memoria de trabajo a recuerdos más estables mediante codificación, hipocampo y consolidación de la memoria.
Diferencia entre memoria a corto y largo plazo : Cómo la información pasa de la memoria de trabajo a recuerdos más estables mediante codificación, hipocampo y consolidación de la memoria.

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