¿Dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro? Hipocampo, corteza cerebral y plasticidad sináptica

¿Dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro?

Imagine que un día se encuentra por casualidad con un antiguo compañero de colegio al que no veía desde hace veinte o treinta años.

En cuanto mira su rostro, sabe que lo conoce.

De repente aparecen escenas del pasado: el aula, el patio del colegio, alguna conversación, incluso la forma en que se reía.

Sin embargo, hay algo que no consigue recordar.

Su nombre.

Lo intenta durante varios minutos, pero no aparece.

Después se despiden y, mientras camina por la calle, el nombre surge de repente en su cabeza sin ningún esfuerzo.

¿Dónde estaba esa información durante todo ese tiempo?

Esta experiencia cotidiana nos lleva a una de las preguntas más interesantes de la neurociencia:

¿Dónde se almacenan realmente los recuerdos en el cerebro?

Durante mucho tiempo fue tentador imaginar el cerebro como una especie de ordenador biológico.

Según esa idea, existiría un lugar donde se guardan los recuerdos y, cuando necesitamos uno, simplemente abrimos el archivo correspondiente.

Pero el cerebro humano no funciona de esa manera.

Los recuerdos no se almacenan como fotografías completas dentro de una única región cerebral.

Se construyen mediante redes distribuidas en las que participan el hipocampo, la corteza cerebral, la corteza prefrontal, la amígdala, los ganglios basales y el cerebelo, entre otras estructuras.

Además, cuando recordamos algo, el cerebro no reproduce necesariamente una copia exacta del pasado.

Lo reconstruye.

Para entender este proceso hay que seguir varias etapas fundamentales:

codificación, consolidación, almacenamiento, recuperación y reconsolidación.


Los recuerdos no se guardan en una única parte del cerebro

Cuando se habla de memoria, una de las primeras palabras que suele aparecer es hipocampo.

Y existe una buena razón.

El hipocampo es una estructura situada en la región medial del lóbulo temporal y desempeña un papel fundamental en la formación de nuevos recuerdos declarativos, especialmente en los llamados recuerdos episódicos.

Son recuerdos relacionados con experiencias personales:

qué hizo ayer,

dónde pasó sus vacaciones,

con quién cenó,

qué ocurrió durante una celebración familiar.

Pero sería incorrecto imaginar el hipocampo como un disco duro que contiene toda nuestra vida.

Pensemos, por ejemplo, en el recuerdo de un viaje a Barcelona.

La imagen de la Sagrada Familia involucra regiones cerebrales relacionadas con el procesamiento visual.

El sonido de una guitarra en una plaza activa sistemas auditivos.

La sensación de emoción o sorpresa puede implicar a la amígdala y otras estructuras relacionadas con las emociones.

La ubicación, el recorrido realizado y el contexto espacial también dependen de diferentes redes cerebrales.

El hipocampo ayuda a vincular estas piezas.

Podríamos decir que actúa como una especie de índice que conecta información distribuida por distintas partes del cerebro.

Por eso recordar una experiencia significa reactivar y coordinar varias redes neuronales al mismo tiempo.


La memoria comienza con la codificación

Antes de almacenar un recuerdo, el cerebro necesita convertir la información externa en una representación neuronal.

Este proceso recibe el nombre de codificación o encoding.

Cada día recibimos una cantidad enorme de información.

Imágenes.

Sonidos.

Conversaciones.

Olores.

Personas.

Anuncios.

Mensajes del teléfono.

Sin embargo, solo una pequeña parte permanece en nuestra memoria durante mucho tiempo.

Imagine que está en una cafetería hablando con un amigo.

Suena música de fondo.

En la mesa de al lado hay otra conversación.

La cafetera hace ruido.

La gente entra y sale.

Sin embargo, probablemente recordará mucho mejor lo que le contó su amigo que la canción que estaba sonando en ese momento.

La explicación está relacionada, entre otros factores, con la atención.

La información a la que prestamos atención tiene más posibilidades de ser procesada profundamente.

También importa el significado.

Recordar una secuencia aleatoria de números puede resultar difícil.

Pero si esos mismos números corresponden a una fecha importante, un cumpleaños o un año histórico conocido, se vuelven mucho más fáciles de recordar.

Relacionar información nueva con conocimientos existentes recibe el nombre de codificación elaborativa.

Etapa de la memoriaQué ocurrePrincipales sistemas implicados
CodificaciónLa información se transforma en una representación neuronalHipocampo, corteza prefrontal
Memoria de trabajoLa información se mantiene temporalmente activaCorteza prefrontal y parietal
ConsolidaciónEl recuerdo recién creado se estabilizaHipocampo, corteza cerebral
AlmacenamientoLa información permanece a largo plazoRedes corticales distribuidas
RecuperaciónEl recuerdo vuelve a activarseHipocampo, corteza prefrontal y áreas de asociación
ReconsolidaciónEl recuerdo recuperado puede modificarse y almacenarse de nuevoHipocampo, amígdala y corteza

Cómo un recuerdo reciente se convierte en memoria a largo plazo

Aprender algo una vez no significa que vaya a permanecer para siempre.

Los recuerdos recién formados son inicialmente relativamente frágiles.

Necesitan estabilizarse.

Este proceso se conoce como consolidación de la memoria.

Durante la consolidación se producen cambios tanto en conexiones neuronales individuales como en redes cerebrales más amplias.

Uno de los conceptos más importantes relacionados con este proceso es la potenciación a largo plazo, conocida por sus siglas en inglés, LTP.

Cuando determinados grupos de neuronas se activan repetidamente de manera coordinada, la comunicación entre ellas puede fortalecerse.

Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en un sendero que atraviesa un campo.

La primera vez que alguien camina por allí, apenas queda una marca.

Si muchas personas recorren el mismo camino una y otra vez, aparece un sendero cada vez más definido.

Algo similar puede ocurrir en las redes neuronales.

Las conexiones utilizadas repetidamente pueden volverse más eficaces.

En este proceso intervienen mecanismos celulares relacionados con los receptores NMDA y AMPA, la entrada de calcio, la expresión génica y la síntesis de proteínas.

Por tanto, aprender no es simplemente “meter información” dentro de la cabeza.

El aprendizaje produce auténticos cambios biológicos en el cerebro.


El caso H.M. cambió nuestra forma de entender la memoria

Uno de los casos más conocidos de la historia de la neurociencia es el de Henry Molaison, conocido durante décadas simplemente como H.M.

Molaison sufría una epilepsia grave que no respondía adecuadamente a los tratamientos disponibles en aquella época.

En la década de 1950 fue sometido a una operación en la que se eliminaron partes importantes del lóbulo temporal medial, incluyendo estructuras relacionadas con el hipocampo.

La cirugía logró reducir sus crisis epilépticas.

Pero apareció una consecuencia inesperada.

Molaison perdió en gran medida la capacidad de formar nuevos recuerdos declarativos duraderos.

Podía mantener una conversación con alguien y, poco después, no recordar que esa conversación había tenido lugar.

Sin embargo, ocurrió algo sorprendente.

Podía practicar determinadas tareas motoras y mejorar progresivamente.

Lo curioso era que no recordaba conscientemente haberlas practicado.

Esto reveló algo fundamental:

la memoria no es un único sistema.

La memoria de hechos y acontecimientos depende en gran medida del hipocampo y de estructuras del lóbulo temporal medial.

Las habilidades y hábitos, en cambio, utilizan en mayor medida otros circuitos cerebrales.


Existen distintos tipos de memoria

Decimos “memoria” como si se tratara de una única capacidad.

Pero el cerebro utiliza varios sistemas diferentes.

Recordar qué desayunó esta mañana no es lo mismo que saber montar en bicicleta.

Mantener un número de teléfono durante diez segundos tampoco es lo mismo que saber que Madrid es la capital de España.

Tipo de memoriaEjemploPrincipales áreas relacionadas
Memoria episódicaUn viaje, una comida familiar, el día de una bodaHipocampo, lóbulo temporal medial, corteza
Memoria semánticaDatos, palabras y conocimientos generalesRedes corticales temporales y asociativas
Memoria de trabajoMantener brevemente un número o una instrucciónCorteza prefrontal y parietal
Memoria emocionalMiedo relacionado con una experiencia peligrosaAmígdala
Memoria procedimentalConducir, montar en bicicleta, escribir a máquinaGanglios basales, cerebelo
Aprendizaje condicionadoAsociar un estímulo con una respuestaAmígdala, cerebelo y otros circuitos

Conducir ofrece un ejemplo bastante claro.

Cuando alguien empieza a aprender, debe pensar conscientemente en casi todo:

el embrague,

el freno,

el acelerador,

los espejos,

el volante,

los intermitentes,

la distancia con otros vehículos.

Después de años de experiencia, muchas de esas acciones se vuelven casi automáticas.

La persona no necesita analizar cada movimiento.

En ese proceso participan especialmente sistemas relacionados con la memoria procedimental, los ganglios basales y el cerebelo.


Dormir también forma parte del proceso de recordar

A veces pensamos que dormir significa simplemente apagar el cerebro durante unas horas.

No es así.

Mientras dormimos, el cerebro continúa procesando información.

El sueño desempeña un papel importante en la consolidación de los recuerdos.

Durante determinadas fases del sueño pueden reactivarse patrones neuronales relacionados con experiencias recientes.

Este fenómeno se denomina reactivación de la memoria.

El sueño de ondas lentas ha sido especialmente relacionado con la consolidación de ciertos recuerdos declarativos.

El sueño REM también se investiga por su relación con la memoria emocional, el aprendizaje asociativo y la integración de información.

Esto ayuda a explicar por qué estudiar toda la noche antes de un examen no siempre es la mejor estrategia.

Es cierto que permanecer despierto proporciona algunas horas adicionales para leer.

Pero también elimina parte del tiempo que el cerebro utiliza para organizar y estabilizar lo aprendido.

Aprender no consiste únicamente en introducir información.

También necesitamos darle al cerebro tiempo para procesarla.


Reflexión intermedia de Kori

Cuanto más se estudia la memoria, menos se parece el cerebro a un disco duro.

Si guardamos una fotografía en un ordenador y la abrimos diez años después, normalmente veremos exactamente la misma imagen.

La memoria humana funciona de otra manera.

Dos personas pueden vivir el mismo acontecimiento y, años después, contar versiones bastante diferentes.

Incluso nuestros propios recuerdos pueden modificarse con el paso del tiempo.

Quizá recordar no sea simplemente recuperar el pasado, sino reconstruirlo desde el cerebro que tenemos hoy.


Cómo recupera el cerebro un recuerdo

Guardar información no sirve de mucho si después no podemos encontrarla.

La capacidad de volver a acceder a un recuerdo se denomina recuperación o retrieval.

Seguro que alguna vez le ha ocurrido durante un examen.

Sabe que estudió una respuesta.

Siente que está muy cerca de recordarla.

Pero no aparece.

Después sale del examen y, cinco minutos más tarde, la respuesta surge de repente.

Eso no significa necesariamente que la información hubiera desaparecido.

Puede que no encontrara la clave de recuperación adecuada.

Los olores pueden funcionar como poderosas claves.

El aroma de una comida puede transportarnos a la casa de nuestros abuelos.

Una colonia puede recordarnos a una persona.

Una determinada canción puede devolvernos de golpe a la adolescencia.

Incluso caminar por una calle en la que vivimos hace décadas puede activar recuerdos que parecían olvidados.

Esto ocurre porque los recuerdos están conectados con información visual, auditiva, espacial, emocional y conceptual.

Consejo en una línea: si quiere recordar algo durante más tiempo, relaciónelo con imágenes, lugares, emociones, ejemplos y conocimientos que ya tenga en lugar de limitarse a repetirlo.


Cada vez que recordamos algo, ese recuerdo puede cambiar

Aquí aparece una de las características más fascinantes de la memoria humana.

Cuando recuperamos un recuerdo, este puede volverse temporalmente inestable.

Posteriormente vuelve a almacenarse.

Este proceso se conoce como reconsolidación.

Durante ese intervalo pueden incorporarse nuevas informaciones.

Imagine un viaje realizado con varios amigos hace quince años.

Con el tiempo, todos comienzan a contar historias sobre aquella experiencia.

Uno recuerda que ocurrió algo de una determinada manera.

Otro añade un detalle.

Después de escuchar la historia varias veces, podemos terminar recordando ese detalle como si lo hubiéramos observado personalmente.

Esto tiene importantes consecuencias en ámbitos como los testimonios de testigos.

La forma en que se formula una pregunta, la información recibida después de un acontecimiento o las conversaciones posteriores pueden influir en lo que una persona recuerda.

Por eso existe una diferencia importante entre dos conceptos:

recordar algo con mucha claridad no significa necesariamente recordarlo con absoluta precisión.


Qué es un engrama de memoria

En neurociencia se utiliza el término engrama para describir la huella física o biológica asociada con una memoria.

Eso no significa que cada recuerdo esté almacenado dentro de una única neurona.

Un engrama implica conjuntos de neuronas y cambios en sus conexiones.

Algunas células que se activaron cuando se formó una experiencia pueden volver a activarse cuando recordamos ese acontecimiento.

A estas poblaciones se las suele denominar células de engrama.

Pensemos en el recuerdo de una fiesta de cumpleaños.

Puede incluir:

caras,

voces,

música,

comida,

lugares,

conversaciones,

emociones,

olores,

la secuencia de los acontecimientos.

Todo eso no necesita estar concentrado en un único punto.

Puede representarse mediante patrones de actividad distribuidos por varias redes cerebrales.


Por qué algunos recuerdos duran décadas y otros desaparecen rápidamente

No todos los recuerdos reciben el mismo trato por parte del cerebro.

La repetición puede ayudar.

El significado también importa.

La conexión con conocimientos anteriores aumenta las posibilidades de recuperación.

Y las emociones pueden influir de forma poderosa.

Aquí entra en juego la amígdala, una estructura profundamente relacionada con el procesamiento emocional.

Por eso podemos recordar con enorme claridad momentos emocionalmente importantes:

un accidente,

una buena noticia,

un nacimiento,

una despedida,

un resultado inesperado,

una experiencia especialmente feliz o desagradable.

Sin embargo, hay que volver a hacer una distinción.

Un recuerdo emocional puede sentirse muy vivo y, aun así, contener errores.

La intensidad de un recuerdo no garantiza su exactitud.


Olvidar también es parte de una memoria eficiente

Normalmente interpretamos el olvido como un fallo.

Pero olvidar no siempre significa que el cerebro funcione mal.

Cada día estamos expuestos a miles de detalles.

Matrículas de coches.

Anuncios.

Rostros de desconocidos.

Conversaciones escuchadas al pasar.

Notificaciones.

Colores.

Sonidos.

Si el cerebro conservara todo con la misma intensidad para siempre, probablemente sería mucho más difícil encontrar la información realmente importante.

Además, unos recuerdos pueden interferir con otros.

Cuando la información antigua dificulta el aprendizaje de información nueva hablamos de interferencia proactiva.

Cuando la información nueva dificulta recuperar información anterior hablamos de interferencia retroactiva.

Un ejemplo cotidiano aparece cuando cambiamos una contraseña.

Durante los primeros días podemos escribir automáticamente la contraseña antigua.

Con el tiempo sucede lo contrario: la nueva se vuelve automática y nos cuesta recordar la anterior.

Por eso el olvido también puede entenderse como parte del sistema que permite organizar la enorme cantidad de información que recibe el cerebro.


Para recordar mejor, no basta con releer

Comprender cómo funciona la memoria también cambia nuestra forma de estudiar.

Una de las estrategias más útiles consiste en intentar recuperar activamente la información.

Esto se conoce como práctica de recuperación o retrieval practice.

Después de leer un tema, cierre el libro.

Pregúntese:

“¿Qué acabo de aprender?”

Intente explicarlo con sus propias palabras.

Escriba los conceptos principales sin mirar los apuntes.

Resuelva preguntas.

Explíquelo a otra persona.

También resulta útil espaciar las sesiones de estudio.

Esta estrategia se conoce como repetición espaciada.

En lugar de leer la misma información diez veces en una tarde, puede revisarla después de uno, tres, siete o más días.

Otra estrategia consiste en crear relaciones.

Si está aprendiendo la palabra “hipocampo”, no memorice únicamente el término.

Puede construir una red:

hipocampo
→ memoria episódica
→ lóbulo temporal medial
→ consolidación
→ paciente H.M.

Cada conexión puede convertirse en una nueva ruta para recuperar la información.


El proceso completo de la memoria

De forma simplificada, podríamos representar el proceso así:

Experiencia
→ Atención
→ Codificación
→ Formación inicial de la memoria
→ Cambios sinápticos
→ Consolidación
→ Integración en redes corticales
→ Recuperación
→ Reconsolidación

La realidad biológica es mucho más compleja.

Estas fases no funcionan como departamentos completamente independientes.

Interactúan continuamente.

Algunos recuerdos dependen más del hipocampo que otros.

Algunos se distribuyen progresivamente en redes corticales.

Y cuando recuperamos información, podemos modificarla antes de almacenarla de nuevo.

Por eso la memoria humana no debería imaginarse únicamente como almacenamiento.

Es un sistema dinámico de codificación, conexión, estabilización, recuperación, interpretación y actualización.


Cuando entendemos que los recuerdos no se almacenan en un único lugar del cerebro, sino que se forman mediante conexiones entre el hipocampo, la corteza cerebral y distintas redes neuronales, también cambia nuestra forma de pensar sobre cómo mejorar la memoria.

No basta con mirar la misma información una y otra vez. Resulta más importante prestar atención, comprender el significado, relacionar lo nuevo con conocimientos previos y tratar de recuperarlo después sin mirar. Si además se combinan estas estrategias con un sueño adecuado y repasos espaciados, los recuerdos pueden consolidarse de forma más estable a largo plazo.

Para llevar estos principios a la práctica, puede continuar con 「Cómo mejorar la memoria|Neurociencia para aprender mejor y recordar durante más tiempo」 donde se explican la práctica de recuperación, la repetición espaciada, el sueño, el ejercicio y la gestión de la atención.


La opinión de Kori

Durante mucho tiempo también imaginé que los recuerdos debían estar guardados en algún rincón del cerebro como archivos en un ordenador.

Pero cuanto más se conoce la neurociencia de la memoria, menos funciona esa comparación.

El hipocampo conecta diferentes elementos de una experiencia.

La corteza cerebral participa en representaciones distribuidas a largo plazo.

La amígdala influye en la relevancia emocional.

Los ganglios basales y el cerebelo participan en habilidades y hábitos.

Las conexiones sinápticas cambian.

Y, además, cada vez que recordamos una experiencia, el cerebro puede reconstruirla.

Por eso me parece más adecuado pensar en la memoria como una red neuronal dinámica que permite reconstruir experiencias pasadas en el presente.

También cambia nuestra forma de entender el estudio.

Recordar bien no consiste simplemente en leer muchas veces.

Hay que comprender.

Relacionar.

Recuperar la información sin mirar.

Volver a ella después de cierto tiempo.

Y dormir lo suficiente para que el cerebro pueda consolidarla.

Al final, una buena memoria quizá tenga menos que ver con cuánto intentamos guardar y más con cómo construimos los caminos que permiten encontrar esa información cuando realmente la necesitamos.


¿Dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro? Referencias

  • National Institutes of Health (NIH), recursos sobre aprendizaje, cerebro y memoria
  • National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS), materiales sobre función cerebral y sistema nervioso
  • Society for Neuroscience / BrainFacts, recursos sobre aprendizaje y memoria
  • Kandel ER et al., Principles of Neural Science
  • Squire LR, investigaciones sobre sistemas de memoria
  • Scoville WB y Milner B, investigaciones clásicas sobre el paciente H.M.
  • McGaugh JL, estudios sobre consolidación de la memoria
  • Tonegawa S y colaboradores, investigaciones sobre engramas y células de engrama
  • Diekelmann S y Born J, investigaciones sobre sueño y memoria

¿Dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro? Preguntas frecuentes

1. ¿Dónde se almacenan exactamente los recuerdos en el cerebro?

No existe un único lugar donde se almacenen todos los recuerdos.

El hipocampo es especialmente importante para formar nuevos recuerdos episódicos, mientras que la información a largo plazo se representa en redes distribuidas por distintas zonas de la corteza cerebral.

La amígdala participa especialmente en recuerdos emocionales, y los ganglios basales y el cerebelo son importantes para habilidades y hábitos.

2. Si no puedo recordar algo, ¿significa que el recuerdo ha desaparecido?

No necesariamente.

En algunos casos la huella de memoria puede haberse debilitado, pero en otros la información todavía existe y simplemente resulta difícil acceder a ella.

Una canción, un olor, una fotografía o volver a un lugar conocido puede proporcionar la clave de recuperación necesaria para que un recuerdo aparentemente olvidado vuelva a aparecer.

3. ¿Cuál es la mejor forma de crear recuerdos a largo plazo?

La práctica de recuperación y la repetición espaciada son estrategias especialmente útiles.

En lugar de limitarse a releer, intente recordar la información sin consultar el texto.

También ayuda relacionar los nuevos conceptos con conocimientos anteriores, crear ejemplos propios y mantener un sueño suficiente, ya que el descanso participa en los procesos de consolidación de la memoria.

¿Dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro?  Los recuerdos no se almacenan en una sola región del cerebro: el hipocampo conecta la información nueva mientras diferentes redes corticales participan en su conservación, recuperación y reconstrucción a largo plazo.
¿Dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro? Los recuerdos no se almacenan en una sola región del cerebro: el hipocampo conecta la información nueva mientras diferentes redes corticales participan en su conservación, recuperación y reconstrucción a largo plazo.

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