Los 8 Elementos que Forman la Corteza Terrestre
Todos los días caminamos sobre el suelo sin pensar demasiado en él.
Pisamos senderos, montañas, playas y ciudades convencidos de que siempre han estado allí. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos de qué está hecho realmente ese suelo que sostiene toda nuestra vida.
Una roca puede parecer un objeto simple y corriente, pero en realidad es el resultado de una historia que comenzó hace aproximadamente 4.600 millones de años, cuando la Tierra aún era una enorme esfera de roca fundida.
Lo más sorprendente es que casi toda la corteza terrestre —más del 98 % de su masa— está formada únicamente por ocho elementos químicos principales.
Las cordilleras de los Andes, los Pirineos, las playas del Mediterráneo, las montañas de México o los volcanes de Canarias existen gracias a distintas combinaciones de esos mismos ocho elementos.
Hoy descubriremos cómo estos pequeños bloques fundamentales construyen el planeta entero y, de paso, también gran parte del mundo moderno.
El nacimiento de la corteza terrestre
Cuando la Tierra se formó, no existían océanos, continentes ni montañas.
Todo el planeta era un inmenso océano de magma.
Las temperaturas eran tan elevadas que prácticamente toda la superficie permanecía fundida.
Con el paso de millones de años, el planeta comenzó a enfriarse lentamente.
Durante ese proceso ocurrió algo muy importante.
Los materiales más pesados, como el hierro y el níquel, descendieron hacia el centro formando el núcleo.
Los materiales más ligeros quedaron flotando cerca de la superficie.
Finalmente esa capa exterior terminó solidificándose.
Así nació la corteza terrestre.
Aunque solemos pensar que vivimos “sobre la Tierra”, en realidad habitamos únicamente una capa extremadamente fina.
Si pudiéramos comparar el planeta con una manzana, la corteza sería incluso más delgada que su piel.
Y, aun así, en esa pequeña capa se concentra prácticamente todo aquello que hace posible nuestra civilización.
Allí se encuentran:
- los continentes
- los océanos
- los bosques
- el agua subterránea
- los minerales
- los metales
- los suelos agrícolas
- los combustibles fósiles
Toda la historia de la humanidad se ha desarrollado sobre esa delgada película de roca.
Los ocho elementos que dominan la corteza terrestre
En la naturaleza existen más de noventa elementos.
Sin embargo, únicamente ocho concentran casi toda la masa de la corteza.
| Posición | Elemento | Símbolo | Porcentaje aproximado | Función principal |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Oxígeno | O | 46,6 % | Forma la mayoría de los minerales |
| 2 | Silicio | Si | 27,7 % | Base de los silicatos |
| 3 | Aluminio | Al | 8,1 % | Metal más abundante de la corteza |
| 4 | Hierro | Fe | 5,0 % | Infraestructura y minerales oscuros |
| 5 | Calcio | Ca | 3,6 % | Caliza y cemento |
| 6 | Sodio | Na | 2,8 % | Feldespatos y agua marina |
| 7 | Potasio | K | 2,6 % | Suelos fértiles y vegetación |
| 8 | Magnesio | Mg | 2,1 % | Rocas volcánicas y aleaciones ligeras |
Todos los paisajes del planeta, desde el Gran Cañón hasta la Patagonia o Sierra Nevada, son distintas combinaciones de estos ocho ingredientes.
El oxígeno: el verdadero rey de la corteza terrestre
Cuando escuchamos la palabra “oxígeno”, inmediatamente pensamos en el aire que respiramos.
Sin embargo, el mayor depósito de oxígeno del planeta no está en la atmósfera.
Está bajo nuestros pies.
Aproximadamente el 46,6 % de toda la corteza terrestre corresponde al oxígeno.
Claro que no se encuentra en forma de gas.
El oxígeno posee una enorme facilidad para combinarse con otros elementos.
Se une al silicio, al hierro, al aluminio, al calcio o al magnesio formando minerales sólidos.
Por eso no podemos extraer oxígeno simplemente rompiendo una roca.
Está químicamente unido a otros átomos.
Podría decirse que el oxígeno actúa como el gran “pegamento” del planeta.
Gracias a él se forman la inmensa mayoría de los minerales que conocemos.
El silicio: el arquitecto de los continentes
El segundo elemento más abundante es el silicio.
Representa cerca del 27,7 % de la corteza.
Hoy solemos asociarlo con los microchips, los teléfonos inteligentes y la informática.
No es casualidad que el famoso “Silicon Valley” lleve ese nombre.
Pero muchísimo antes de convertirse en la base de la revolución tecnológica, el silicio ya llevaba miles de millones de años construyendo continentes.
Cada átomo de silicio suele unirse con cuatro átomos de oxígeno.
Así nace una estructura extremadamente estable conocida como tetraedro de silicato.
Millones y millones de estos pequeños tetraedros se enlazan formando minerales como:
- cuarzo
- feldespato
- mica
- arcillas
La mayor parte de la arena que encontramos en playas y desiertos está formada precisamente por pequeños cristales de cuarzo.
Cuando caminamos por una playa, en realidad estamos pisando millones de diminutos cristales creados durante procesos geológicos que comenzaron mucho antes de la aparición de los dinosaurios.
Los silicatos: la familia mineral más importante del planeta
La combinación entre oxígeno y silicio da origen a los llamados minerales silicatos.
Son, con enorme diferencia, el grupo mineral más abundante del planeta.
Más del 90 % de las rocas de la corteza terrestre pertenecen a esta familia.
Algunos ejemplos muy conocidos son:
| Mineral | Elementos principales | Aplicaciones |
|---|---|---|
| Cuarzo | Oxígeno + Silicio | Vidrio, relojes, electrónica |
| Feldespato | Oxígeno + Silicio + Aluminio | Cerámica y porcelana |
| Mica | Oxígeno + Silicio + Potasio | Cosméticos y aislantes eléctricos |
| Arcillas | Oxígeno + Silicio + Aluminio | Ladrillos, cerámica y agricultura |
Incluso algo tan cotidiano como una ventana comienza su historia siendo arena.
Al calentar cuarzo a temperaturas muy elevadas, se obtiene el vidrio transparente que utilizamos en edificios, automóviles y hogares.
En otras palabras, buena parte de nuestra vida moderna depende directamente de la alianza entre el oxígeno y el silicio.
El aluminio: el metal más abundante de la corteza
El tercer elemento más abundante es el aluminio, que representa aproximadamente el 8,1 % de la corteza terrestre.
Es el metal más abundante del planeta en esta capa superficial.
Actualmente está presente prácticamente en todas partes:
- aviones
- trenes de alta velocidad
- bicicletas
- automóviles
- teléfonos móviles
- ordenadores portátiles
- latas de bebidas
Su éxito se debe a tres propiedades extraordinarias.
Es ligero.
Es resistente.
Y además se oxida muy poco.
Curiosamente, durante el siglo XIX el aluminio era considerado un metal más valioso que el oro.
No porque fuera escaso.
Todo lo contrario.
Era extremadamente abundante.
El problema era que siempre aparecía fuertemente unido al oxígeno.
Separar ambos elementos exigía enormes cantidades de electricidad, algo muy costoso antes del desarrollo de la electrólisis moderna.
Gracias a los avances tecnológicos, hoy el aluminio forma parte de nuestra vida cotidiana.
Pero su origen sigue estando en la misma corteza terrestre que comenzó a formarse hace miles de millones de años.
El hierro: el elemento rojo que sostuvo la civilización
El cuarto elemento más abundante de la corteza terrestre es el hierro (Fe).
Representa aproximadamente el 5,0 % de su masa.
A primera vista, puede parecer poco si lo comparamos con el oxígeno o el silicio. Pero el hierro tiene una importancia gigantesca tanto para la geología como para la historia humana.
De hecho, si observamos la Tierra completa, no solo la corteza, el hierro es uno de los elementos dominantes del planeta.
El detalle está en que, durante la juventud de la Tierra, cuando todo era una masa fundida, gran parte del hierro descendió hacia el interior por su elevada densidad.
Por eso se considera que el núcleo terrestre está formado principalmente por hierro y níquel.
La corteza conserva solo una parte de ese hierro.
Pero esa pequeña parte fue suficiente para cambiar la historia de la humanidad.
Cuando el hierro se combina con oxígeno y agua, se oxida.
Ese proceso produce tonos rojizos, marrones y anaranjados.
Por eso muchos suelos, acantilados y rocas presentan colores cálidos que parecen estar teñidos de óxido.
En España, América Latina y otras regiones con terrenos ricos en hierro, estos colores son muy comunes en paisajes secos, montañosos o volcánicos.
Es como si la Tierra tuviera su propia memoria escrita en rojo.
El hierro y la vida moderna
El hierro no solo colorea las rocas.
También construyó buena parte del mundo en el que vivimos.
La Edad del Hierro marcó un antes y un después.
Las herramientas agrícolas se hicieron más resistentes.
Las armas cambiaron.
Las ciudades pudieron crecer.
Los puentes, las vías férreas y los grandes edificios se volvieron posibles gracias al desarrollo del hierro y, más tarde, del acero.
Hoy encontramos hierro en:
- rascacielos
- puentes
- automóviles
- barcos
- trenes
- maquinaria industrial
- herramientas
- electrodomésticos
El acero, que se fabrica principalmente a partir de hierro, es una de las columnas invisibles de la civilización moderna.
No llama tanto la atención como el oro o los diamantes, pero sin hierro nuestro mundo sería mucho más frágil.
Por qué algunas rocas son claras y otras oscuras
Una forma sencilla de entender la composición de las rocas es mirar su color.
No es una regla perfecta, pero ayuda muchísimo.
Las rocas claras suelen contener más:
- silicio
- oxígeno
- aluminio
- sodio
- potasio
Un buen ejemplo es el granito.
El granito suele presentar tonos blancos, grises, rosados o crema.
Es una roca muy usada en encimeras, edificios, monumentos y pavimentos.
En cambio, las rocas oscuras suelen contener más:
- hierro
- magnesio
Un ejemplo clásico es el basalto.
El basalto se forma cuando la lava volcánica se enfría rápidamente en la superficie.
Por eso es común en zonas volcánicas como Canarias, Islandia, Hawái, México central o la cordillera de los Andes.
Cuando vemos una roca negra o gris muy oscura, muchas veces estamos observando una pista química: probablemente contiene más hierro y magnesio.
Consejo rápido para observar rocas
Si una roca es clara, rosada o blanquecina, probablemente sea rica en silicio, oxígeno y aluminio.
Si una roca es oscura, negra o verdosa, es posible que tenga más hierro y magnesio.
No sustituye a un análisis geológico, claro.
Pero para caminatas, viajes o excursiones al campo, este pequeño truco hace que el paisaje se vuelva mucho más interesante.
Una simple piedra deja de ser una piedra cualquiera.
Empieza a parecer una página escrita en el idioma de la Tierra.
El calcio: de los mares antiguos al cemento moderno
El quinto elemento principal de la corteza es el calcio (Ca).
Representa cerca del 3,6 %.
Normalmente asociamos el calcio con los huesos, la leche o los dientes.
Pero en geología, el calcio tiene una historia mucho más amplia.
Muchos organismos marinos utilizan calcio para fabricar conchas, caparazones y esqueletos.
Entre ellos están:
- corales
- almejas
- ostras
- erizos de mar
- foraminíferos
- pequeños organismos planctónicos
Cuando estos seres mueren, sus restos se depositan en el fondo del mar.
Capa tras capa, durante millones de años, esos restos se compactan y forman caliza.
La caliza es una roca fundamental para entender muchas regiones del mundo.
Cuevas, acantilados blancos, paisajes kársticos y grandes sistemas de cavernas suelen formarse a partir de rocas calizas.
En España, México, Colombia, Perú y buena parte del Mediterráneo, los paisajes calizos son muy importantes.
Incluso muchas cuevas con estalactitas y estalagmitas nacen porque el agua disuelve lentamente la caliza y vuelve a depositar el carbonato cálcico gota a gota.
Es un arte lento.
Tan lento que una formación puede tardar miles de años en crecer apenas unos centímetros.
Calcio y construcción
La caliza también está en el corazón de la construcción moderna.
El cemento se fabrica principalmente a partir de caliza y arcilla.
Luego ese cemento se convierte en hormigón, el material más usado del mundo después del agua.
Calles, puentes, edificios, presas, túneles, estaciones, viviendas y hospitales dependen de materiales derivados de la corteza terrestre.
Por eso, cada vez que entramos en una ciudad, también estamos entrando en una versión transformada de la geología.
La ciudad no está separada de la Tierra.
La ciudad está hecha de Tierra.
El sodio: el camino de la roca al mar
El sexto elemento es el sodio (Na).
Ocupa alrededor del 2,8 % de la corteza terrestre.
Cuando pensamos en sodio, pensamos en sal.
Y no vamos mal encaminados.
Gran parte del sodio de la corteza se encuentra en minerales como los feldespatos, muy comunes en rocas como el granito.
Con el paso del tiempo, la lluvia, el viento, los cambios de temperatura y los ríos desgastan esas rocas.
Este proceso se llama meteorización.
Durante la meteorización, parte del sodio se disuelve en el agua.
Luego viaja por arroyos y ríos hasta llegar al océano.
Allí se combina con cloro y forma cloruro de sodio, es decir, sal común.
Así que la sal del mar no apareció de repente.
Es el resultado de millones de años de interacción entre rocas, agua, atmósfera y tiempo.
Cada río lleva una pequeña carga invisible de minerales hacia el océano.
Individualmente parece insignificante.
Pero a escala geológica, cambia la química de todo el planeta.
El potasio: el nutriente silencioso de los suelos
El séptimo elemento principal es el potasio (K).
Representa cerca del 2,6 % de la corteza.
El potasio también aparece en feldespatos, micas y otros minerales comunes.
Cuando las rocas se descomponen, parte de ese potasio queda en el suelo.
Allí se convierte en un nutriente esencial para las plantas.
En agricultura, los tres grandes nutrientes son:
- nitrógeno
- fósforo
- potasio
El potasio ayuda a las plantas a regular el agua, fortalecer raíces, resistir enfermedades y producir frutos.
Sin potasio, los cultivos serían más débiles y menos productivos.
Por eso muchos fertilizantes incluyen compuestos ricos en potasio.
Cuando comemos pan, arroz, frutas, verduras o legumbres, estamos recibiendo indirectamente el resultado de minerales que alguna vez formaron parte de rocas.
El suelo fértil no es simplemente tierra suelta.
Es roca transformada por el tiempo, mezclada con agua, aire, materia orgánica y vida microscópica.
El magnesio: la firma de las rocas volcánicas
El octavo elemento principal es el magnesio (Mg).
Su proporción es de aproximadamente 2,1 %.
Aunque es menos abundante que los anteriores, su papel es muy reconocible.
El magnesio aparece con frecuencia en minerales oscuros como:
- olivino
- piroxeno
- anfíboles
- rocas basálticas
Junto con el hierro, da a muchas rocas volcánicas su color oscuro.
Si has visto campos de lava negra en Canarias, rocas volcánicas en México, basaltos andinos o playas de arena negra, probablemente estabas observando minerales ricos en hierro y magnesio.
El magnesio también tiene valor industrial.
Por ser ligero y resistente, se usa en aleaciones para:
- automóviles
- aviones
- cámaras
- ordenadores portátiles
- bicicletas
- equipos deportivos
Una vez más, la conexión es clara.
Lo que nace en volcanes y profundidades terrestres puede terminar formando parte de una bicicleta, un coche o un ordenador.
La geología y la tecnología están mucho más cerca de lo que parece.
Cuando ocho elementos trabajan juntos
Estos ocho elementos no actúan aislados.
La corteza terrestre funciona como una gran red química.
El oxígeno se une al silicio para formar cuarzo.
El oxígeno, el silicio, el aluminio, el sodio y el potasio forman feldespatos.
El hierro y el magnesio dan origen a minerales oscuros.
El calcio participa en calizas y conchas marinas.
El sodio viaja hacia los océanos.
El potasio alimenta los suelos.
Y el magnesio se esconde en las rocas volcánicas.
Así se construye la superficie de la Tierra.
No con una infinidad de ingredientes, sino con unas pocas piezas básicas combinadas de formas casi infinitas.
Esa es la belleza de la geología.
Con pocos elementos, la naturaleza crea montañas, playas, acantilados, cuevas, volcanes, suelos fértiles y ciudades enteras.
El ciclo de las rocas: un reciclaje que nunca se detiene
Muchas personas imaginan que las montañas y las rocas permanecen exactamente iguales durante millones de años.
En realidad ocurre todo lo contrario.
La corteza terrestre está en constante transformación.
Las montañas se erosionan.
Los ríos transportan sedimentos.
Los fondos marinos acumulan nuevas capas de materiales.
Las placas tectónicas empujan parte de esas rocas hacia el interior del planeta.
Y, con el tiempo, todo vuelve a comenzar.
A este proceso continuo se le conoce como el ciclo de las rocas.
Los ocho elementos principales que forman la corteza nunca desaparecen.
Simplemente cambian de lugar, se reorganizan y forman nuevas rocas y minerales una y otra vez.
Podría decirse que la Tierra lleva más de 4.600 millones de años reciclando sus propios materiales.
Rocas ígneas: nacidas del fuego
El viaje comienza en las profundidades del planeta.
Allí, las altas temperaturas funden las rocas y forman el magma.
Cuando ese magma se enfría y solidifica, aparecen las rocas ígneas.
La velocidad de enfriamiento determina su aspecto.
Si el magma permanece bajo tierra y se enfría lentamente, los cristales tienen tiempo para crecer.
Así se forma el granito, una roca de cristales grandes y colores claros.
Si la lava sale a la superficie y se enfría rápidamente, los cristales apenas pueden desarrollarse.
El resultado es el basalto, una roca oscura y de grano muy fino.
Ambas contienen muchos de los mismos elementos, pero el proceso de enfriamiento hace que tengan apariencias muy diferentes.
| Roca ígnea | Lugar de formación | Características |
|---|---|---|
| Granito | Interior de la corteza | Claro y con cristales grandes |
| Basalto | Lava superficial | Oscuro y de grano fino |
| Obsidiana | Enfriamiento extremadamente rápido | Vidrio volcánico natural |
| Piedra pómez | Lava rica en gases | Muy ligera y porosa |
Cada volcán activo es, en cierto modo, una fábrica natural que sigue produciendo nuevas rocas.
Rocas sedimentarias: las páginas del gran libro de la Tierra
Ninguna roca dura para siempre.
La lluvia, el viento, el hielo, los cambios de temperatura, los ríos e incluso las raíces de las plantas desgastan lentamente las montañas.
Este proceso recibe el nombre de meteorización.
Los pequeños fragmentos desprendidos son transportados por el agua o el viento y terminan acumulándose en lagos, ríos, desiertos y fondos marinos.
Con el paso de millones de años, esas capas de sedimentos quedan enterradas bajo otras nuevas.
La presión aumenta.
Los minerales actúan como un cemento natural.
Finalmente nacen las rocas sedimentarias.
Estas rocas tienen un valor especial porque conservan parte de la historia del planeta.
En ellas pueden encontrarse:
- fósiles
- antiguos fondos marinos
- dunas fosilizadas
- cauces de ríos desaparecidos
- huellas de cambios climáticos
- restos de antiguos ecosistemas
Por eso los geólogos suelen decir que las rocas sedimentarias funcionan como un enorme archivo histórico de la Tierra.
Cada estrato representa un capítulo diferente.
Rocas metamórficas: cuando la presión cambia la historia
No todas las rocas permanecen cerca de la superficie.
El movimiento de las placas tectónicas puede arrastrarlas hacia el interior del planeta.
Allí quedan sometidas a temperaturas muy elevadas y presiones enormes.
En esas condiciones no llegan a fundirse completamente.
Sin embargo, los minerales se reorganizan internamente y originan una roca completamente distinta.
Este proceso se llama metamorfismo.
Algunos ejemplos muy conocidos son:
| Roca original | Roca metamórfica |
|---|---|
| Caliza | Mármol |
| Arenisca | Cuarcita |
| Lutita | Pizarra |
| Granito | Gneis |
El mármol utilizado en esculturas, edificios históricos y hoteles de lujo fue, hace millones de años, simple caliza depositada en el fondo del mar.
La naturaleza la transformó lentamente mediante calor y presión.
Es una de las demostraciones más elegantes de cómo la Tierra recicla sus propios materiales.
¿Cómo se forman los yacimientos minerales?
Los elementos de la corteza no siempre permanecen repartidos de manera uniforme.
En determinadas condiciones geológicas, algunos de ellos se concentran formando yacimientos minerales.
Estos procesos pueden producirse de distintas maneras.
Las aguas subterráneas muy calientes transportan metales disueltos como:
- oro
- plata
- cobre
- plomo
- zinc
Cuando esas soluciones se enfrían, los minerales precipitan y forman vetas.
También existen yacimientos creados cuando el magma se enfría lentamente y separa determinados minerales.
En otros casos, la evaporación de antiguos mares deja enormes depósitos de sal, yeso y otros minerales.
Gracias a estos procesos naturales, hoy es posible explotar minas de cobre en Chile, plata en México, hierro en Brasil o litio en el altiplano sudamericano.
Si los elementos permanecieran completamente dispersos, muchas tecnologías modernas serían prácticamente imposibles.
La corteza terrestre mueve la civilización moderna
Comprender la composición de la corteza terrestre no es solo una cuestión científica.
También ayuda a entender cómo funciona el mundo actual.
Pensemos en un teléfono móvil.
Para fabricarlo hacen falta numerosos elementos que fueron extraídos, directa o indirectamente, de la corteza terrestre.
Entre ellos encontramos:
- silicio para los microchips
- aluminio para la estructura
- hierro para maquinaria industrial
- cobre para el cableado
- magnesio para aleaciones ligeras
- minerales raros para componentes electrónicos
Lo mismo ocurre con:
- automóviles eléctricos
- paneles solares
- aerogeneradores
- satélites
- ordenadores
- redes de telecomunicaciones
Antes de que existiera cualquier tecnología avanzada, primero tuvieron que formarse las rocas que contienen esos elementos.
La innovación comienza mucho antes que la ingeniería.
Comienza en la geología.
Comprender la estructura interna de la Tierra ayuda a explicar por qué la corteza terrestre contiene una enorme diversidad de elementos y minerales.
“Estructura interna de la Tierra explicada a fondo|Corteza, manto y núcleo.”
La Tierra está formada por tres grandes capas: la corteza, el manto y el núcleo. Cada una posee una composición, temperatura y densidad diferentes, pero todas interactúan de manera constante. Aunque vivimos sobre la delgada corteza, las corrientes de convección del manto y el calor procedente del núcleo impulsan los procesos geológicos que moldean continuamente la superficie del planeta.
La reflexión de Kori
Mientras escribía este artículo, no podía dejar de pensar en algo.
Resulta increíble que montañas inmensas, playas interminables, volcanes, cuevas y desiertos hayan nacido prácticamente de los mismos ocho elementos.
La naturaleza no necesita una cantidad infinita de ingredientes.
Con muy pocos materiales, pero con muchísimo tiempo, ha construido un planeta extraordinariamente diverso.
A veces, cuando camino por un sendero y encuentro una piedra cualquiera, me pregunto cuántas historias habrá vivido.
Quizá hace cientos de millones de años formaba parte del fondo de un océano.
Tal vez estuvo enterrada bajo una cordillera.
O quizá nació dentro de un volcán antes de terminar descansando silenciosamente al borde de un camino.
Pensar en ello cambia por completo la forma de mirar el paisaje.
Después de conocer un poco más la corteza terrestre, es difícil volver a considerar una roca como un objeto cualquiera.
Cada una guarda un pequeño fragmento de la historia del planeta.
Referencias
- U.S. Geological Survey (USGS). Mineral Resources Program.
- Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC).
- Servicio Geológico Mexicano (SGM).
- Stephen Marshak. Essentials of Geology.
- Tarbuck, Lutgens & Tasa. Earth: An Introduction to Physical Geology.
- Korean Institute of Geoscience and Mineral Resources (KIGAM).
Preguntas Frecuentes (FAQ)
P1. ¿Cuál es el elemento más abundante de la corteza terrestre?
R: El oxígeno es el elemento más abundante de la corteza terrestre y representa aproximadamente el 46,6 % de su masa. La mayor parte se encuentra formando minerales sólidos junto con otros elementos, no como oxígeno gaseoso.
P2. ¿La corteza terrestre y el manto están formados por los mismos elementos?
R: Comparten muchos elementos principales, pero en proporciones diferentes. La corteza contiene más oxígeno, silicio y aluminio, mientras que el manto es mucho más rico en hierro y magnesio.
P3. Si el aluminio es tan abundante, ¿por qué antes era más valioso que el oro?
R: Porque el aluminio casi nunca aparece en estado puro. Está fuertemente unido al oxígeno y extraerlo requiere un proceso de electrólisis que consume mucha energía. Antes del desarrollo de esta tecnología, obtener aluminio era extremadamente difícil y costoso.

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