Por qué repasar mejora la memoria a largo plazo

Por qué repasar mejora la memoria a largo plazo

Puedes pasar cinco horas estudiando, cerrar el libro con la sensación de haber aprovechado el día y, dos días después, descubrir que apenas puedes explicar lo que aprendiste.

A casi todos nos ha pasado alguna vez.

Mientras estudiamos, el contenido parece familiar. Las frases resultan conocidas, las definiciones parecen sencillas y sentimos que “ya lo sabemos”. Pero cuando intentamos recordarlo sin mirar el libro, la situación cambia.

También ocurre lo contrario.

A veces estudiamos un tema durante solo 30 minutos, volvemos a repasarlo al día siguiente, lo recuperamos de memoria unos días más tarde y, sorprendentemente, semanas después todavía somos capaces de explicarlo.

La diferencia no siempre está en la inteligencia ni en la cantidad de horas que pasamos frente al escritorio.

Muchas veces está en cómo repasamos.

Estudiar introduce información nueva.
Repasar obliga al cerebro a volver a buscarla, reconstruirla y fortalecerla.

Por eso, si el objetivo es recordar durante semanas, meses o incluso años, no basta con preguntarse:

“¿Cuántas horas he estudiado?”

También conviene preguntarse:

“¿Cuántas veces he intentado recordar esto sin mirar?”


Estudiar más horas no siempre significa recordar más

El tiempo de estudio sí importa.

Es imposible aprender matemáticas, historia, un idioma o preparar una oposición sin dedicar tiempo a comprender los contenidos.

Sin embargo, llega un momento en el que seguir leyendo el mismo material no produce el mismo beneficio.

Imaginemos que intentamos memorizar 100 palabras en inglés.

Durante la primera lectura, casi todas parecen nuevas.

En la segunda vuelta, muchas empiezan a resultar familiares.

Después de leerlas tres o cuatro veces, aparece una sensación bastante convincente:

“Esto ya me lo sé.”

Pero existe un problema.

Reconocer una palabra cuando aparece delante de nosotros no es lo mismo que recordarla cuando no tenemos ninguna pista.

La psicología cognitiva distingue entre reconocimiento y recuerdo activo.

El reconocimiento ocurre cuando vemos una información y pensamos:

“Sí, esto lo conozco.”

El recuerdo ocurre cuando podemos producir esa información sin verla.

En un examen, una presentación, una entrevista profesional o una conversación en otro idioma, normalmente necesitamos lo segundo.

Por eso, que un tema nos resulte familiar mientras lo estamos leyendo no significa necesariamente que esté bien almacenado en la memoria.


Estudiar y repasar cumplen funciones diferentes

La primera fase del aprendizaje consiste en comprender y codificar información nueva.

Este proceso se conoce como codificación de la memoria.

Más adelante, el repaso eficaz permite reactivar esa información y volver a acceder a ella.

FaseObjetivo principalEjemploFunción
Primer estudioComprenderLeer, escuchar una claseCodificación
Primer repasoReactivarRecordar ideas principalesRecuperación
Repaso posteriorFortalecerPreguntas, ejerciciosConsolidación
Repaso espaciadoMantener a largo plazoRevisar días despuésRetención
AplicaciónUsar el conocimientoResolver problemasTransferencia

Esta diferencia es importante.

Al principio necesitamos información delante de nosotros para comprenderla.

Pero más adelante debemos practicar exactamente lo contrario:

intentar funcionar sin tener la respuesta delante.

Ahí comienza uno de los mecanismos más importantes para crear memoria a largo plazo.


La curva del olvido explica por qué necesitamos repasar

La memoria humana no conserva toda la información con la misma intensidad.

Con el paso del tiempo, parte de lo aprendido se vuelve más difícil de recuperar.

Uno de los investigadores más conocidos en este campo fue el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus.

Sus experimentos dieron lugar a lo que hoy conocemos como curva del olvido.

A veces este concepto se presenta en internet con porcentajes muy concretos sobre cuánto olvidamos después de unas horas o unos días.

En realidad, la memoria no funciona de manera tan exacta.

La velocidad con la que olvidamos depende de muchos factores:

el conocimiento previo,
la dificultad del tema,
la atención,
la calidad del sueño,
el estrés,
la motivación,
la conexión con conocimientos anteriores.

Aun así, el principio general sigue siendo válido.

Si nunca volvemos a utilizar una información, con el tiempo puede resultar más difícil acceder a ella.

El repaso interrumpe ese proceso.

Cuando intentamos recordar una información que empieza a debilitarse, volvemos a activar la ruta que conduce hasta ella.

Y cuanto más sólida se vuelve esa ruta, más tiempo podemos dejar pasar antes del siguiente repaso.


El repaso espaciado suele ser mejor que estudiar todo de golpe

En muchos países hispanohablantes se habla de “empollar”, “estudiar de memoria” o “darse un atracón de estudio” antes de un examen.

Puede funcionar a muy corto plazo.

Si estudias seis horas la noche anterior, es posible que a la mañana siguiente todavía recuerdes bastante.

El problema aparece cuando pasan varios días.

Gran parte de esa información puede desaparecer rápidamente.

Una alternativa es la práctica distribuida o repaso espaciado.

En lugar de estudiar cinco horas seguidas, podemos distribuirlas en diferentes días.

Estudio intensivoRepaso espaciado
5 horas el día anterior2 horas el primer día
Sin repaso intermedio1 hora al día siguiente
Mucha familiaridad40 minutos tres días después
Fácil a corto plazo40 minutos una semana después
Olvido rápido posibleÚltimo repaso antes del examen

El repaso espaciado puede sentirse más difícil.

Y precisamente por eso puede ser útil.

Después de varios días, parte de la información ya no aparece de inmediato.

Tenemos que buscarla.

Ese esfuerzo mental obliga al cerebro a recuperar la información en lugar de limitarse a reconocerla.


Un estudio demasiado fácil puede engañarnos

Cuando estudiamos y todo parece fácil, solemos interpretar esa sensación como una señal positiva.

El problema es que una sesión cómoda no siempre produce una memoria duradera.

Leer una explicación con el libro abierto es fácil.

Explicarla con el libro cerrado es más difícil.

Ver la solución de un problema parece sencillo.

Resolverlo desde cero al día siguiente requiere mucho más esfuerzo.

En psicología del aprendizaje se utiliza el concepto de dificultades deseables para describir determinadas situaciones en las que un pequeño esfuerzo adicional puede mejorar el aprendizaje a largo plazo.

El repaso espaciado es un ejemplo.

La práctica de recuperación también.

Si durante el repaso tienes que pensar durante unos segundos antes de recordar la respuesta, no significa necesariamente que estés estudiando mal.

En muchos casos, significa que realmente estás utilizando la memoria.


La práctica de recuperación es una de las mejores formas de repaso

Repasar no significa simplemente volver a leer.

Una estrategia especialmente útil es la práctica de recuperación.

Consiste en intentar sacar la información de la memoria antes de consultar la respuesta.

Por ejemplo:

cerrar el libro y explicar el tema en voz alta;

escribir en una hoja en blanco todo lo que recuerdas;

resolver preguntas tipo examen;

utilizar tarjetas de memoria;

crear tus propias preguntas;

explicar el contenido como si se lo enseñaras a otra persona.

Lo importante es el orden.

Primero intentas recordar.

Después compruebas.

Una secuencia sencilla puede ser:

leer → cerrar → recordar → comprobar → corregir

Este sistema es muy diferente de:

leer → subrayar → volver a leer → volver a leer

La primera estrategia obliga a trabajar a la memoria.

La segunda puede aumentar principalmente la familiaridad.


El pensamiento de Kori a mitad del camino

Durante mucho tiempo es fácil asociar “estudiar mucho” con pasar muchas horas sentado frente a los apuntes.
Pero cuando observamos cómo funciona la memoria, esa idea cambia bastante.
En un examen no necesitamos reconocer una página: necesitamos recuperar la respuesta sin tenerla delante.
Por eso el repaso no debería considerarse una tarea secundaria que hacemos después de estudiar.
En realidad, forma parte del propio aprendizaje.


Un ejemplo realista: dos estudiantes y el mismo examen

Imaginemos a dos estudiantes que preparan el mismo examen universitario.

El estudiante A dedica cuatro horas el lunes a un tema de biología.

Lee el capítulo varias veces.

Subraya las frases importantes.

Al terminar, tiene la sensación de dominar el contenido.

Después no vuelve a tocar ese tema hasta el examen.

El estudiante B estudia el mismo tema durante dos horas.

Al terminar, cierra el libro y dedica diez minutos a escribir todo lo que recuerda.

El martes realiza 20 minutos de repaso.

El jueves hace algunas preguntas prácticas.

El domingo revisa únicamente los errores.

El tiempo total de estudio puede ser similar.

La diferencia está en que el estudiante B ha intentado recuperar el mismo conocimiento varias veces.

Cada sesión ha obligado al cerebro a buscar la información nuevamente.

Si el examen se celebra dos semanas después, esta diferencia puede ser importante.


¿Cada cuánto conviene repasar?

No existe un calendario perfecto para todo el mundo.

El intervalo adecuado depende de la dificultad del contenido, del conocimiento previo y del tiempo durante el que necesitamos recordar la información.

Sin embargo, podemos utilizar una estructura inicial.

EtapaMomento orientativoMétodo
Primer repasoEl mismo díaRecordar ideas sin mirar
Segundo repasoAl día siguientePreguntas rápidas
Tercer repaso3 días despuésEjercicios
Cuarto repasoUna semana despuésRevisar puntos débiles
Quinto repaso2–3 semanas despuésRecuperación acumulativa
Más adelanteIntervalos crecientesSolo lo que empieza a olvidarse

Esto no significa que haya que obedecer estas fechas de forma rígida.

Si recuerdas una información con facilidad, puedes esperar más hasta el siguiente repaso.

Si la olvidas continuamente, necesitas volver a ella antes.

Consejo en una línea: no busques el calendario perfecto; intenta recordar justo antes de que el contenido desaparezca por completo.


Por qué no deberías abrir los apuntes inmediatamente

Uno de los errores más frecuentes al repasar es abrir directamente el libro o los apuntes.

En cuanto vemos la respuesta, ya no sabemos si realmente la recordábamos.

Por eso conviene hacer algunas preguntas antes de mirar:

¿Qué estudié ayer?

¿Cuáles eran las tres ideas principales?

¿Puedo explicarlo con mis propias palabras?

¿En qué se diferencia de otro concepto parecido?

¿Podría poner un ejemplo?

Después sí podemos consultar el material.

Este sistema también mejora la metacognición.

La metacognición es la capacidad de evaluar qué sabemos y qué no sabemos.

Un estudiante eficiente no es simplemente alguien que recuerda todo.

También es alguien que identifica con precisión dónde están sus lagunas.


Releer demasiado puede crear una falsa sensación de dominio

Releer no es inútil.

Puede ser necesario cuando un tema todavía no se entiende bien.

El problema aparece cuando releer se convierte en la única técnica de estudio.

Cuanto más vemos una página, más familiar resulta.

Esa familiaridad puede confundirse con aprendizaje profundo.

Una alternativa más eficaz puede ser:

Primera vez: leer para comprender.

Segunda vez: cerrar el libro y explicar.

Tercera vez: resolver preguntas.

Cuarta vez: releer únicamente los errores.

Así la relectura se utiliza como una herramienta concreta y no como una repetición automática.


Ejemplo práctico para oposiciones y certificaciones

Pensemos ahora en una persona que trabaja y prepara una oposición, un examen profesional o una certificación.

Como entre semana tiene poco tiempo, estudia seis horas cada sábado.

El problema es que al sábado siguiente parte del contenido ya se ha olvidado.

Entonces dedica una o dos horas a volver a aprender lo anterior.

Una alternativa podría ser:

Sábado: cuatro horas de contenido nuevo.

Domingo: 30 minutos de recuperación.

Martes: 20 minutos de preguntas.

Jueves: 20 minutos para revisar errores.

Sábado siguiente: pequeño test antes de comenzar un tema nuevo.

El número total de horas apenas aumenta.

Pero el número de veces que el conocimiento se recupera cambia por completo.

El repaso no siempre consiste en estudiar más.

Muchas veces consiste en proteger las horas de estudio que ya has invertido.


Olvidar durante el repaso no significa fracasar

Cuando intentamos recordar algo y no podemos, es fácil pensar:

“No he aprendido nada.”

Pero esa conclusión no siempre es correcta.

El fallo nos proporciona información.

Nos muestra exactamente dónde está la memoria débil.

El proceso puede ser:

intentar recordar;

no conseguirlo;

consultar la respuesta;

comprender el error;

volver a intentar recordarla.

La retroalimentación es importante.

Si practicamos una respuesta incorrecta muchas veces, podemos reforzar el error.

Por eso la práctica de recuperación debe ir acompañada de comprobación y corrección.

Equivocarse durante el repaso puede ser útil si utilizamos el error para orientar la siguiente sesión.


Resolver problemas también es una forma de repasar

Las preguntas prácticas no sirven únicamente para obtener una nota.

Cuando vemos una pregunta y buscamos la respuesta, obligamos al cerebro a recuperar conocimientos relacionados.

En matemáticas recordamos una fórmula.

En historia reconstruimos una cadena de causas y consecuencias.

En idiomas buscamos una palabra.

En ciencias recuperamos un proceso o una estructura.

Por eso los ejercicios convierten el conocimiento pasivo en conocimiento utilizable.

En preguntas de opción múltiple, una buena estrategia consiste en intentar responder antes de leer todas las opciones.

De esta manera reducimos la posibilidad de responder únicamente por reconocimiento.


Las matemáticas y las ciencias también necesitan repaso

A veces se piensa que el repaso solo sirve para materias memorísticas.

No es así.

También es importante en matemáticas, física, química o programación.

Ver a un profesor resolver un problema puede resultar sencillo.

Resolver uno parecido sin ayuda dos días después puede ser completamente diferente.

En estas materias, repasar significa:

recordar fórmulas;

comprender cuándo utilizarlas;

resolver problemas sin mirar ejemplos;

detectar errores;

volver a intentarlo.

El objetivo no es únicamente conservar información.

Es poder utilizarla cuando aparece un problema nuevo.


El sueño también forma parte de la memoria a largo plazo

Estudiar y repasar no son los únicos factores.

El sueño también desempeña un papel importante en los procesos de memoria.

La información recién aprendida no queda perfectamente fijada en el instante en el que cerramos el libro.

Durante las horas posteriores, el cerebro continúa procesándola.

Este proceso suele relacionarse con la consolidación de la memoria.

Por eso reducir constantemente el sueño para conseguir unas horas más de estudio no siempre es una buena estrategia.

La falta de sueño puede afectar a la atención, la memoria de trabajo y la capacidad de recuperar información.

Una secuencia más razonable sería:

estudiar → recuperar → dormir → repasar → recuperar otra vez

La memoria a largo plazo suele construirse mediante ciclos, no mediante una única sesión maratoniana.


Cada materia necesita una forma diferente de repaso

No tenemos que utilizar tarjetas para estudiar absolutamente todo.

Cada materia puede beneficiarse de herramientas distintas.

Para vocabulario, las tarjetas pueden funcionar muy bien.

En historia, conviene relacionar:

causa → acontecimiento → consecuencia → impacto posterior.

En ciencias podemos dibujar un proceso de memoria.

En matemáticas necesitamos resolver problemas.

En derecho, medicina o exámenes profesionales podemos utilizar casos prácticos.

Para textos teóricos, podemos intentar explicar el contenido con nuestras propias palabras.

El método cambia.

El principio permanece:

reconstruir el conocimiento desde la memoria es más útil que limitarse a volver a verlo.


Cómo repasar mejor sin aumentar las horas de estudio

No es necesario empezar todo desde cero en cada repaso.

Si lo hiciéramos, el volumen de trabajo se volvería inmanejable.

Lo más eficiente es adaptar la frecuencia al estado de cada recuerdo.

Lo que recuerdas fácilmente puede esperar más.

Lo que genera dudas debe volver antes.

Lo que fallas constantemente necesita más atención.

Cuando ya dominas varios conceptos, puedes mezclarlos en una misma sesión.

Esta lógica también aparece en muchos sistemas de repetición espaciada.

Los contenidos fáciles aparecen cada vez con menos frecuencia.

Los difíciles vuelven antes.

El objetivo no es repetir por repetir.

Es utilizar mejor el tiempo disponible.


No midas el aprendizaje solo por horas

“Hoy he estudiado cuatro horas.”

Es una medida fácil de registrar.

Pero existe otra pregunta más importante:

“¿Cuánto de lo que estudié hoy podré explicar mañana sin mirar?”

Las horas son la inversión.

La memoria es el resultado.

Por eso podemos cambiar nuestro registro de estudio.

En lugar de escribir únicamente:

4 horas de estudio

podríamos anotar:

Contenido nuevo: 2 horas y 30 minutos
Repaso de ayer: 30 minutos
Recuperación acumulativa: 30 minutos
Errores: 30 minutos

El enfoque cambia.

Ya no medimos únicamente cuánto tiempo estuvimos sentados.

También observamos qué hicimos con nuestra memoria.


Una rutina práctica para crear memoria a largo plazo

No es necesario aplicar veinte técnicas diferentes.

Una rutina sencilla puede ser suficiente.

Primero, estudia para comprender.

Después, cierra el material e intenta recordar las ideas principales.

Al día siguiente, haz una prueba breve.

Vuelve al contenido unos días después.

Si lo recuerdas bien, aumenta el intervalo.

Si lo olvidas, vuelve antes.

Mezcla contenidos antiguos con los nuevos.

Y protege el sueño.

El objetivo no es aumentar indefinidamente las horas de estudio.

El objetivo es conseguir que cada hora produzca un recuerdo más duradero.


Mejorar la memoria no consiste simplemente en aumentar las horas de estudio.

También es necesario entender cómo entra la información, cómo se almacena con la participación del hipocampo, cómo se consolida durante el sueño y cómo vuelve a recuperarse mediante el repaso y la práctica de recuperación.

Por eso, en lugar de analizar el repaso como una técnica aislada, resulta más útil conectarlo con  「Cómo mejorar la memoria|Neurociencia para aprender mejor y recordar durante más tiempo」  Esta visión permite comprender mejor cómo un aprendizaje inicial puede convertirse en memoria a largo plazo y qué hábitos ayudan a mantener la información accesible durante semanas, meses o incluso más tiempo.

En definitiva, mejorar la memoria no significa obligarse a memorizar cada vez más, sino coordinar atención, comprensión, repetición, recuperación y sueño para poder recordar la información cuando realmente la necesitamos.


La reflexión de Kori

Creo que una de las cosas más frustrantes al estudiar no es haber dedicado poco tiempo.

Es haber dedicado muchas horas y descubrir unos días después que casi todo ha desaparecido.

Intentar memorizarlo todo perfectamente en la primera sesión suele hacer que estudiemos durante más tiempo, pero no necesariamente que recordemos mejor.

La memoria funciona de otra manera.

Aprendemos.

Olvidamos un poco.

Intentamos recuperar.

Corregimos.

Volvemos a recuperar.

Y poco a poco el conocimiento se vuelve más accesible.

Por eso, antes de añadir una hora más al horario de estudio, quizá convenga hacerse otra pregunta:

“¿Cuándo voy a intentar recordar esto otra vez?”

El repaso no es una tarea adicional que hacemos cuando terminamos de estudiar.

Es una parte esencial del proceso que transforma el aprendizaje inicial en memoria a largo plazo.


Por qué repasar mejora la memoria a largo plazo Referencias

  • Hermann Ebbinghaus, Memory: A Contribution to Experimental Psychology
  • Henry L. Roediger III y Jeffrey D. Karpicke, investigaciones sobre práctica de recuperación y efecto de prueba
  • Nicholas J. Cepeda y colaboradores, investigaciones sobre práctica distribuida y efecto de espaciado
  • Robert A. Bjork y Elizabeth L. Bjork, investigaciones sobre dificultades deseables en el aprendizaje
  • Association for Psychological Science, revisiones sobre técnicas eficaces de aprendizaje
  • Literatura científica sobre consolidación de la memoria, memoria a largo plazo y relación entre sueño y aprendizaje
  • National Institute of Neurological Disorders and Stroke

Por qué repasar mejora la memoria a largo plazo Preguntas frecuentes

1. ¿Cuándo debería hacer el primer repaso?

No existe un momento perfecto para todo el mundo.

Como punto de partida, puede ser útil recordar brevemente el contenido el mismo día, volver a comprobarlo al día siguiente y después ampliar gradualmente los intervalos.

Si un contenido se recuerda con mucha facilidad, podemos esperar más.

Si se olvida rápidamente, conviene revisarlo antes.

2. ¿Releer también sirve para estudiar?

Sí.

Releer puede ser útil cuando todavía estamos intentando comprender un tema.

Sin embargo, para mejorar la memoria a largo plazo conviene combinar la relectura con práctica de recuperación.

Después de leer, cierra el material e intenta explicar, escribir o responder preguntas antes de comprobar la respuesta.

3. ¿Es mejor estudiar menos tiempo pero repasar más veces?

Depende.

No conviene reducir tanto el tiempo inicial que no lleguemos a comprender el contenido.

Pero una vez comprendido, distribuir el estudio en varias sesiones suele ser una estrategia más útil para la retención a largo plazo que concentrarlo todo en una única sesión.


Por qué repasar mejora la memoria a largo plazo Repasar en intervalos y recuperar la información sin mirar ayuda a transformar el estudio inicial en una memoria más estable y duradera.
Por qué repasar mejora la memoria a largo plazo: Repasar en intervalos y recuperar la información sin mirar ayuda a transformar el estudio inicial en una memoria más estable y duradera.

#TecnicasDeEstudio #Memoria #MemoriaALargoPlazo #Repaso #RepasoEspaciado #RepeticionEspaciada #PracticaDeRecuperacion #CurvaDelOlvido #Aprendizaje #Neurociencia #EstudiarMejor #Examenes #ConsolidacionDeLaMemoria #CienciaDelAprendizaje #KORISCIENCE


👉 Sigue leyendo

Si este artículo te resultó útil, también te recomiendo leer los siguientes contenidos.
Te ayudarán a entender el mismo tema de una forma más amplia y práctica.

Aprendizaje por repetición: por qué fortalece la memoria y las conexiones del cerebro

Cómo memorizar antes de un examen: técnicas científicas para recordar más en menos tiempo

¿Por qué olvidamos tan rápido? Cómo la atención, la repetición y las emociones influyen en la memoria

Una nueva idea cada día nos ayuda a entender mejor el mundo.
Hasta la próxima historia de ciencia — KoriScience, ciencia con sabiduría.

댓글 남기기

광고 차단 알림

광고 클릭 제한을 초과하여 광고가 차단되었습니다.

단시간에 반복적인 광고 클릭은 시스템에 의해 감지되며, IP가 수집되어 사이트 관리자가 확인 가능합니다.