Quimera o tiburón fantasma
Imagínate una cámara descendiendo lentamente hacia el fondo del océano.
Al principio no se ve casi nada.
Solo oscuridad.
No hay luz solar, no hay arrecifes de colores, no hay ese azul brillante que solemos imaginar cuando pensamos en el mar. A cierta profundidad, el océano se convierte en otro planeta: frío, silencioso, pesado y lleno de sombras.
Entonces, de pronto, algo plateado aparece frente a la cámara.
No nada como un tiburón blanco.
No se mueve como una raya.
Tampoco parece un pez común.
Su cuerpo se desliza con una calma extraña. Sus grandes ojos reflejan la luz del robot submarino. Sus aletas pectorales se abren como alas suaves, y su cola larga queda detrás como una línea dibujada en la oscuridad.
Durante unos segundos, parece más un fantasma que un animal real.
Ese ser es la quimera, también conocida como tiburón fantasma o, en algunos contextos, pez plata de las profundidades.
Aunque su nombre popular incluye la palabra “tiburón”, la quimera no es un tiburón verdadero. Es un pariente antiguo de los tiburones y las rayas, pero pertenece a una rama distinta de los peces cartilaginosos.
Y eso es precisamente lo que la hace tan fascinante.
La quimera parece familiar y extraña al mismo tiempo. Tiene algo de tiburón, algo de raya, algo de criatura mitológica y algo de fósil viviente. Es uno de esos animales que nos recuerdan que el océano profundo todavía guarda historias que apenas estamos empezando a leer.
Qué es una quimera o tiburón fantasma
La quimera es un pez cartilaginoso.
Esto significa que su esqueleto no está formado principalmente por huesos duros, sino por cartílago. Es el mismo tipo general de estructura que encontramos en tiburones, rayas y mantarrayas.
Sin embargo, la quimera no pertenece al mismo grupo exacto que los tiburones modernos.
Los tiburones y las rayas forman parte del grupo Elasmobranchii.
Las quimeras pertenecen al grupo Holocephali.
Dicho de forma sencilla: son parientes, pero no son lo mismo.
La quimera pertenece al orden Chimaeriformes, un grupo antiguo de peces que ha seguido su propio camino evolutivo durante millones de años.
El nombre “quimera” viene de la mitología griega. La Quimera era una criatura formada por partes de distintos animales. El nombre encaja muy bien, porque este pez parece una mezcla imposible: tiene algo de tiburón, algo de raya, algo de conejo y algo de ratón.
Por eso en inglés también recibe nombres como ghost shark, ratfish, rabbitfish o spookfish.
En español, el nombre más llamativo es “tiburón fantasma”, aunque desde el punto de vista científico es más correcto hablar de quimera.
Datos básicos de la quimera
| Categoría | Información |
|---|---|
| Nombre común | Quimera, tiburón fantasma, pez fantasma |
| Nombre en inglés | Ghost shark, chimaera, ratfish, rabbitfish |
| Grupo científico | Chondrichthyes / Holocephali / Chimaeriformes |
| Parientes cercanos | Tiburones, rayas y mantarrayas |
| Tipo de esqueleto | Cartilaginoso |
| Hábitat principal | Fondos marinos profundos, taludes continentales, montes submarinos |
| Alimentación | Moluscos, crustáceos, erizos de mar, gusanos y pequeños animales bentónicos |
| Rasgos clave | Placas dentales, electrorrecepción, grandes aletas pectorales, cola larga |
| Palabras clave SEO | tiburón fantasma, quimera marina, pez cartilaginoso, fauna abisal, peces de las profundidades |
Por qué se le llama tiburón fantasma
El nombre “tiburón fantasma” no es casual.
Cuando una quimera aparece en una grabación de exploración submarina, su aspecto puede parecer realmente fantasmal.
Muchas especies tienen un cuerpo grisáceo, plateado, azulado o marrón claro. En la oscuridad del océano profundo, cuando la luz artificial de un vehículo submarino la ilumina, su piel refleja un brillo suave y extraño.
No aparece como un pez colorido de arrecife.
Aparece como una sombra viva.
Además, su forma de nadar refuerza esa impresión.
Muchos tiburones se impulsan con fuerza usando la cola. La quimera, en cambio, suele moverse lentamente con sus grandes aletas pectorales. Parece deslizarse por el agua, casi como si flotara.
No transmite la imagen de un depredador rápido y agresivo.
Más bien parece una criatura silenciosa que explora el fondo marino sin prisa, guiada por sentidos que nosotros apenas podemos imaginar.
También hay otra razón: es muy difícil verla viva.
Muchas quimeras viven a cientos o incluso miles de metros de profundidad. Para observarlas se necesitan vehículos operados remotamente, cámaras de aguas profundas, submarinos científicos o campañas de investigación oceanográfica.
Para la mayoría de las personas, la quimera existe solo en videos, fotografías científicas o ilustraciones.
Por eso el apodo de “tiburón fantasma” funciona tan bien.
No solo describe su aspecto.
También describe lo poco que aparece ante nuestros ojos.
Quimera y tiburón: parecidos, pero no iguales
A primera vista, es fácil entender por qué muchas personas relacionan a la quimera con los tiburones.
Ambos son peces cartilaginosos.
Ambos tienen una historia evolutiva antigua.
Ambos pueden parecer misteriosos y algo inquietantes.
Pero las diferencias son importantes.
Una de las más notables está en la mandíbula.
En las quimeras, la mandíbula superior está fusionada con el cráneo. En muchos tiburones, la mandíbula es más flexible y está adaptada para morder con fuerza.
Otra diferencia clave está en los dientes.
Los tiburones suelen tener filas de dientes afilados que se reemplazan continuamente. Las quimeras, en cambio, no tienen esa típica dentadura de película de tiburones.
Tienen placas dentales.
Estas placas funcionan como herramientas para triturar. En lugar de cortar carne, sirven para romper conchas, caparazones y estructuras duras.
Esto tiene mucho sentido si pensamos en su dieta. La quimera suele alimentarse de animales del fondo marino: moluscos, crustáceos, erizos de mar, gusanos y otros pequeños organismos bentónicos.
Para ese tipo de comida, no necesita dientes como cuchillos.
Necesita una especie de molino natural.
Comparación entre quimera y tiburón común
| Característica | Quimera o tiburón fantasma | Tiburón común |
|---|---|---|
| Grupo | Holocephali | Elasmobranchii |
| Esqueleto | Cartilaginoso | Cartilaginoso |
| Mandíbula | Mandíbula superior fusionada con el cráneo | Mandíbula más flexible |
| Dientes | Placas dentales para triturar | Dientes afilados y reemplazables |
| Branquias | Aberturas cubiertas, menos visibles | Varias hendiduras branquiales visibles |
| Movimiento | Lento, con grandes aletas pectorales | Más impulsado por la cola |
| Alimentación | Moluscos, crustáceos, erizos, animales bentónicos | Varía mucho según la especie |
| Imagen popular | Criatura misteriosa de aguas profundas | Depredador marino activo |
El cuerpo de la quimera: una adaptación al mundo abisal
El cuerpo de la quimera puede parecer extraño, pero cada parte tiene una función.
Su esqueleto cartilaginoso es más ligero que un esqueleto óseo. En el océano profundo, donde la comida puede ser escasa, ahorrar energía es fundamental.
La quimera no está diseñada para perseguir presas a gran velocidad.
Está diseñada para moverse con eficiencia.
Sus grandes aletas pectorales le permiten avanzar de forma lenta y controlada cerca del fondo marino. No necesita gastar energía en grandes aceleraciones. Le basta con deslizarse, detectar y acercarse.
Uno de sus rasgos más interesantes está en la cabeza.
Las quimeras poseen órganos sensoriales capaces de detectar señales eléctricas muy débiles producidas por otros animales. Esta capacidad se llama electrorrecepción.
En la oscuridad del fondo marino, la vista no siempre es suficiente. Un pequeño crustáceo puede estar escondido bajo la arena. Un gusano puede moverse dentro del sedimento. Un molusco puede estar parcialmente enterrado.
La quimera puede percibir esas señales eléctricas y localizar alimento donde otros animales quizá no verían nada.
Es como si llevara un radar biológico integrado.
Y en un mundo donde casi no hay luz, ese sentido puede marcar la diferencia entre comer y pasar hambre.
Si lo pensamos con calma
La primera reacción al ver una quimera suele ser decir: “qué pez tan raro”.
Y sí, lo es.
Pero cuanto más se observa, más sentido tiene su rareza.
Sus ojos grandes no están ahí para decorar.
Su cuerpo plateado no es un capricho.
Su movimiento lento no significa torpeza.
Sus placas dentales no son una curiosidad sin función.
Todo parece estar conectado con una forma de vida muy concreta: sobrevivir en el océano profundo.
Quizá la quimera no nos parece extraña porque esté mal diseñada.
Quizá nos parece extraña porque estamos acostumbrados a mirar el mar desde la superficie.
Consejo rápido
Para encontrar información más científica, busca “quimera tiburón fantasma Holocephali” o “ghost shark chimaera deep sea”, no solo “tiburón fantasma”.
Qué come la quimera
La quimera suele alimentarse cerca del fondo marino.
Su dieta incluye moluscos, crustáceos, erizos de mar, gusanos marinos y otros pequeños animales bentónicos.
La palabra bentónico se usa para describir a los organismos que viven sobre el fondo del mar o muy cerca de él.
Esta dieta explica por qué sus placas dentales son tan importantes.
Un pez que come animales blandos puede necesitar dientes finos.
Un depredador que corta carne puede necesitar dientes afilados.
Pero un animal que rompe conchas y caparazones necesita fuerza de trituración.
La quimera es más una especialista silenciosa que una cazadora espectacular.
No necesita perseguir como un tiburón veloz.
Necesita encontrar, acercarse y triturar.
En el fondo del mar, esa estrategia puede ser mucho más útil que la velocidad.
Caso real 1: la quimera azul de hocico puntiagudo
Uno de los casos más conocidos relacionados con los tiburones fantasma es el de la llamada quimera azul de hocico puntiagudo, asociada a Hydrolagus cf. trolli.
Este tipo de quimera era conocido originalmente en aguas cercanas a Australia y Nueva Zelanda. Sin embargo, imágenes obtenidas por equipos de exploración de aguas profundas del Monterey Bay Aquarium Research Institute llamaron la atención porque mostraban una quimera similar en el hemisferio norte.
Este caso fue importante porque sugirió que algunas quimeras podrían tener una distribución más amplia de lo que se pensaba.
En el océano profundo, la palabra “raro” debe usarse con cuidado.
A veces un animal es realmente escaso.
Pero otras veces simplemente no lo hemos observado lo suficiente.
El fondo marino es enorme, oscuro y difícil de explorar. Si solo miramos unas pocas zonas, es lógico que muchas especies parezcan excepcionales.
Por eso los videos de aguas profundas son tan valiosos.
No solo muestran que el animal existe.
También permiten ver cómo nada, cómo se orienta, cómo reacciona ante la luz y en qué tipo de ambiente vive.
Caso real 2: Chimaera supapae en el mar de Andamán
En 2024 se describió una nueva especie de quimera de hocico corto en el mar de Andamán, Tailandia: Chimaera supapae.
El ejemplar fue obtenido a una profundidad aproximada de 772 a 775 metros.
Este descubrimiento es especialmente interesante porque muestra que la biodiversidad de aguas profundas en el sudeste asiático todavía está lejos de conocerse por completo.
Cuando pensamos en el océano profundo, muchas veces imaginamos las grandes fosas del Pacífico o zonas remotas del Atlántico. Pero los taludes continentales y mares profundos de Asia también pueden esconder especies nuevas.
En biología marina, una sola muestra bien estudiada puede cambiar lo que sabemos de un grupo entero.
Con los animales de aguas profundas no siempre hay muchos ejemplares disponibles. Por eso los investigadores observan con mucho detalle la forma del cuerpo, la cabeza, las aletas, la coloración, las estructuras reproductivas y, cuando es posible, la información genética.
A simple vista, una especie puede parecer igual a otra.
Pero bajo un estudio cuidadoso, puede revelar una identidad completamente distinta.
Caso real 3: Harriotta avia en aguas de Nueva Zelanda y Australia
Otro caso reciente es Harriotta avia, una especie de tiburón fantasma reportada en aguas profundas alrededor de Nueva Zelanda y Australia.
Pertenece al grupo de los llamados spookfish de hocico estrecho.
Su cuerpo largo, sus ojos grandes, su hocico fino y sus amplias aletas pectorales encajan muy bien con la imagen de un pez adaptado al mundo abisal.
Lo interesante es que antes se pensaba que formaba parte de una especie más ampliamente distribuida. Sin embargo, estudios más detallados de su anatomía y genética permitieron reconocerla como una especie distinta.
Este tipo de casos es cada vez más común en la biología moderna.
Durante mucho tiempo, especies parecidas se agrupaban bajo un mismo nombre. Hoy, con mejores herramientas, los científicos pueden distinguir diferencias que antes pasaban desapercibidas.
Esto es especialmente importante en el caso de las quimeras.
Si no sabemos cuántas especies existen ni dónde vive cada una, tampoco podemos comprender bien su conservación, su distribución ni su papel en el ecosistema.
El papel de la quimera en el ecosistema profundo
La quimera forma parte de las redes alimentarias del océano profundo.
Se alimenta de pequeños animales del fondo y, al mismo tiempo, puede convertirse en presa de depredadores más grandes.
Aunque no sea un animal famoso, cumple una función dentro del equilibrio de la fauna abisal.
Cada especie del fondo marino ocupa un lugar.
Algunas remueven sedimentos.
Otras reciclan materia orgánica.
Otras conectan distintas partes de la cadena alimentaria.
La quimera participa en ese sistema silencioso.
Además, también nos recuerda un problema importante: la conservación de las especies profundas.
Algunas quimeras pueden ser capturadas accidentalmente en pesquerías de profundidad. Esto se conoce como captura incidental.
Muchos peces cartilaginosos crecen lentamente y tienen tasas reproductivas bajas. Eso significa que, si sus poblaciones disminuyen, pueden tardar mucho tiempo en recuperarse.
El océano profundo parece lejano, pero no está aislado.
La pesca, el cambio climático, la minería submarina y la alteración de hábitats pueden llegar incluso a lugares que casi nunca vemos.
Por eso estudiar animales como la quimera no es solo una curiosidad científica. También es una forma de entender qué estamos poniendo en riesgo antes de conocerlo del todo.
Términos importantes para entender a la quimera
| Término | Significado |
|---|---|
| Chondrichthyes | Clase de peces cartilaginosos que incluye tiburones, rayas y quimeras |
| Holocephali | Grupo al que pertenecen las quimeras |
| Chimaeriformes | Orden que incluye a las quimeras actuales |
| Placas dentales | Estructuras duras usadas para triturar alimento |
| Electrorrecepción | Capacidad de detectar señales eléctricas débiles |
| Bentónico | Relacionado con el fondo marino |
| ROV | Vehículo operado remotamente para exploración submarina |
| Fauna abisal | Conjunto de animales que viven en grandes profundidades oceánicas |
Malentendidos comunes sobre el tiburón fantasma
El primer malentendido es pensar que el tiburón fantasma es peligroso para las personas.
No lo es.
La mayoría de las quimeras viven a profundidades donde los seres humanos no nadan ni bucean normalmente. Además, su dieta se basa en pequeños animales del fondo marino, no en grandes presas.
El segundo malentendido es creer que es simplemente un tiburón raro.
Aunque está emparentado con los tiburones, pertenece a otro grupo. Su mandíbula, sus dientes, sus branquias y su forma de alimentarse son diferentes.
El tercer malentendido es pensar que ya sabemos casi todo sobre ellas.
La realidad es muy distinta.
Todavía se describen nuevas especies. Todavía falta información sobre su longevidad, reproducción, distribución exacta y vulnerabilidad frente a la pesca profunda.
Ese desconocimiento es precisamente lo que hace tan valiosas a las quimeras.
No son solo peces extraños. Son puertas abiertas hacia preguntas más grandes sobre la evolución, la vida en el océano profundo y los límites de nuestro conocimiento.
Conocer a la quimera, o tiburón fantasma, nos lleva de forma natural a una pregunta mucho más amplia.
¿Por qué se dice tantas veces que la humanidad conoce mejor el espacio que las profundidades del océano?
El mar profundo no es solo un lugar oscuro y lejano.
Es un mundo habitado por criaturas que viven sin luz solar, cuerpos capaces de soportar presiones extremas y ecosistemas que todavía siguen siendo parcialmente desconocidos para la ciencia.
Gracias al avance de tecnologías como los ROV, los submarinos de investigación, las cámaras de aguas profundas y los sistemas de mapeo acústico, estamos empezando a observar con más detalle lo que ocurre en las zonas más profundas del planeta.
Animales como la quimera muestran que el océano profundo no es solo un misterio visual, sino también un espacio con enorme valor científico, biológico y potencial en recursos marinos.
Para entender este tema desde una perspectiva más amplia, también puede leerse “Exploración de las profundidades marinas: ecosistemas desconocidos y recursos ocultos del océano”
Al leerlo junto con este artículo, se comprende mejor por qué la quimera no es solo un pez extraño de las profundidades, sino una pista viva sobre una de las fronteras menos exploradas de la Tierra.
Pensamiento final de Kori
La quimera, o tiburón fantasma, es uno de esos animales que cambian la forma en que miramos el mar.
Al principio parece una criatura extraña.
Casi irreal.
Incluso un poco inquietante.
Pero cuando entendemos su cuerpo, sus sentidos y su forma de vida, esa rareza se transforma en algo mucho más interesante.
La quimera no es extraña por casualidad.
Sus grandes ojos, sus aletas suaves, sus placas dentales, su cuerpo plateado y su capacidad de detectar señales eléctricas son respuestas a un ambiente extremo.
El fondo del océano no premia siempre al más rápido ni al más fuerte.
A veces premia al que sabe ahorrar energía, percibir señales invisibles y moverse sin ser visto.
Para mí, la quimera no es un monstruo de las profundidades.
Es más bien un antiguo diseño del océano que todavía sigue funcionando.
Un pez silencioso, misterioso y resistente, que nos recuerda que la vida puede encontrar caminos muy distintos a los que imaginamos desde la superficie.
Conocer a la quimera no es solo aprender sobre un pez raro. Es recordar que el mar profundo sigue siendo uno de los grandes territorios desconocidos de la Tierra.
Y quizá por eso el tiburón fantasma resulta tan fascinante: porque parece venir de otro mundo, aunque siempre haya pertenecido al nuestro.
Q&A
Q1. ¿La quimera o tiburón fantasma es un tiburón real?
No. La quimera está emparentada con los tiburones, las rayas y las mantarrayas, pero no es un tiburón verdadero. Pertenece al grupo Holocephali, mientras que los tiburones modernos pertenecen a Elasmobranchii.
Q2. ¿Por qué se le llama tiburón fantasma?
Se le llama tiburón fantasma por su cuerpo pálido o plateado, su hábitat de aguas profundas, sus grandes ojos y su forma lenta y silenciosa de nadar. En las grabaciones submarinas puede parecer una sombra viva en la oscuridad.
Q3. ¿Qué come la quimera?
La quimera suele alimentarse de animales del fondo marino, como moluscos, crustáceos, gusanos y erizos de mar. En lugar de dientes afilados como los de muchos tiburones, usa placas dentales duras para triturar su alimento.
Referencias
Este artículo fue adaptado y ampliado para lectores de Kori Science a partir de materiales divulgativos y científicos de NOAA Ocean Today, NOAA Ocean Exploration, Shark Trust, Monterey Bay Aquarium Research Institute, NIWA y estudios recientes sobre especies de quimeras como Chimaera supapae y Harriotta avia.

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