Relación entre concentración y memoria
¿Alguna vez has pasado una hora leyendo un libro y, al cerrarlo, te has dado cuenta de que apenas recuerdas lo que acabas de leer?
Sin embargo, una conversación de apenas cinco minutos, una frase que alguien te dijo o una escena que viste por casualidad puede quedarse en tu cabeza durante días.
A primera vista parece extraño.
Si dedicamos una hora a estudiar algo, lo lógico sería pensar que debería quedar mejor grabado que una conversación breve.
Pero la memoria humana no funciona simplemente contando cuánto tiempo estuvo una información delante de nuestros ojos.
Lo importante es cuánto la procesó realmente el cerebro.
Y antes de almacenar una información de manera significativa, normalmente necesitamos prestarle atención.
Por eso la concentración y la memoria están tan relacionadas.
Nuestro cerebro recibe continuamente sonidos, imágenes, conversaciones, notificaciones, pensamientos y sensaciones físicas.
No puede procesarlo todo con la misma profundidad.
Necesita decidir qué es importante y qué puede dejar en segundo plano.
En ese proceso, la atención funciona como una especie de puerta de entrada a la memoria.
La concentración y la memoria no son lo mismo, pero trabajan juntas
La concentración y la memoria son capacidades diferentes.
La concentración es la capacidad de dirigir la atención hacia una tarea, una idea o un estímulo concreto y mantenerla durante cierto tiempo.
La memoria, en cambio, incluye los procesos que permiten codificar, conservar y recuperar información.
La relación entre ambas comienza antes de que el recuerdo llegue a almacenarse.
En psicología cognitiva y neurociencia, hablamos de atención para describir la capacidad del cerebro de priorizar determinada información mientras reduce la importancia de otros estímulos.
Uno de los procesos más importantes es la atención selectiva.
Imaginemos que estás leyendo en una cafetería.
A tu alrededor hay personas hablando.
Suena música.
La cafetera hace ruido.
Pasa gente por delante.
Tu teléfono vibra.
Todo eso llega a tus sentidos.
Sin embargo, cuando estás realmente concentrado en lo que lees, gran parte de esas señales pasa a un segundo plano.
Tu cerebro está dando prioridad a la información relacionada con tu objetivo.
Esa información seleccionada puede mantenerse después en la memoria de trabajo y ser procesada con mayor profundidad.
Ahí empieza una buena parte del proceso de aprendizaje.
Para recordar algo, primero hay que prestarle atención
Antes de que una información pueda convertirse en un recuerdo estable, el cerebro tiene que procesarla.
Ese proceso inicial se conoce como codificación de la memoria.
La codificación consiste en transformar la información que recibimos en una representación que el cerebro pueda utilizar y, potencialmente, almacenar.
Pensemos en una situación muy cotidiana.
Conoces a una persona nueva.
La otra persona te dice:
«Hola, soy Carlos».
Justo en ese momento miras una notificación del teléfono.
Diez segundos después piensas:
«¿Cómo se llamaba?»
Lo habitual es decir:
«Soy malísimo para recordar nombres».
Pero quizá el problema no esté en haber olvidado el nombre después.
Puede que el nombre nunca se codificara correctamente.
Tus oídos escucharon la palabra.
Pero tu atención estaba en otra parte.
Lo que parece un problema de memoria puede haber empezado como un problema de atención.
| Etapa | Qué ocurre en el cerebro | Qué puede pasar con las distracciones |
|---|---|---|
| Entrada sensorial | Llegan sonidos, imágenes y otros estímulos | La información entra, pero puede procesarse de forma superficial |
| Atención | El cerebro selecciona lo importante | Los estímulos compiten entre sí |
| Memoria de trabajo | La información se mantiene y se manipula temporalmente | El contenido relevante puede perderse rápidamente |
| Codificación | Se forma una representación de memoria | El recuerdo inicial puede quedar debilitado |
| Consolidación | El recuerdo se estabiliza con el tiempo | Un aprendizaje débil puede consolidarse peor |
| Recuperación | Intentamos volver a acceder a la información | Si la codificación fue pobre, habrá menos claves para recordar |
Por eso pasar mucho tiempo estudiando no significa necesariamente aprender mucho.
Podemos estar dos horas delante de un libro, pero si durante esas dos horas miramos mensajes, cambiamos de pestaña, vemos vídeos y pensamos en otras cosas, el tiempo real de aprendizaje puede ser mucho menor.
La memoria de trabajo funciona como una mesa mental
Para entender mejor la relación entre concentración y memoria, conviene conocer la memoria de trabajo.
La memoria de trabajo es el sistema que permite mantener temporalmente cierta información mientras la utilizamos.
La usamos constantemente.
Por ejemplo:
cuando recordamos un número durante unos segundos antes de marcarlo,
cuando hacemos una operación mental,
cuando seguimos una explicación larga,
cuando leemos una frase y necesitamos recordar el principio para entender el final.
Una manera sencilla de imaginarla es pensar en una mesa de trabajo mental.
Sobre esa mesa colocamos la información que necesitamos utilizar en ese momento.
El problema es que la mesa no tiene un tamaño infinito.
Si colocamos demasiadas cosas a la vez, resulta más difícil trabajar con ellas.
Este límite está relacionado con el concepto de carga cognitiva.
Si intentamos comprender un texto complicado mientras respondemos mensajes, escuchamos una canción con letra, revisamos redes sociales y pensamos en la reunión del día siguiente, todos esos procesos compiten por los mismos recursos cognitivos.
Abrir más tareas no hace que nuestro cerebro tenga automáticamente más capacidad.
Por qué la multitarea puede perjudicar la memoria
En la vida cotidiana es muy fácil caer en la multitarea.
Respondemos mensajes durante una reunión.
Miramos el correo mientras vemos un vídeo.
Leemos un documento y, al mismo tiempo, revisamos WhatsApp.
Puede parecer que estamos haciendo varias cosas a la vez.
Pero en muchas actividades cognitivas complejas no estamos procesando todo de forma simultánea.
La atención va cambiando rápidamente entre tareas.
Este fenómeno se conoce como cambio de tarea o task switching.
Supongamos que estás estudiando para un examen.
Lees un apartado sobre el hipocampo.
De repente se ilumina la pantalla del móvil.
Lees un mensaje.
Respondes.
Después vuelves al libro.
Quizá la interrupción haya durado apenas medio minuto.
Pero el verdadero coste no está solamente en esos treinta segundos.
Al volver tienes que reconstruir el contexto mental.
¿Dónde estabas?
¿Qué explicaba el párrafo anterior?
¿Qué relación tenía esa idea con lo que acababas de leer?
Cuando este ciclo se repite muchas veces, la atención sostenida se fragmenta.
Y cuando la atención se fragmenta, también se vuelve más difícil codificar recuerdos sólidos.
Ejemplo real: dos estudiantes y los mismos 60 minutos
Imaginemos a dos estudiantes que preparan el mismo examen.
El estudiante A pasa 60 minutos frente a los apuntes.
Pero cada pocos minutos mira el teléfono.
Cambia de canción.
Contesta mensajes.
Entra en una red social.
Abre otra pestaña del navegador.
El estudiante B estudia 25 minutos sin interrupciones.
Después descansa unos minutos.
Luego vuelve a concentrarse durante otros 25 minutos.
El teléfono permanece lejos.
Solo tiene abiertos los apuntes y el material necesario.
A simple vista, el estudiante A parece haber estudiado durante más tiempo.
Pero al día siguiente es posible que el estudiante B recuerde mejor los conceptos.
La razón es que tuvo periodos más largos de procesamiento continuo.
La información pudo mantenerse durante más tiempo en la memoria de trabajo, relacionarse con conocimientos previos y codificarse con mayor profundidad.
Por eso el tiempo de estudio no siempre es el mejor indicador.
A veces conviene preguntar:
«¿Cuánto tiempo estuve realmente concentrado?»
El hipocampo participa en la formación de nuevos recuerdos
Cuando hablamos de memoria, uno de los términos que aparece con más frecuencia es el hipocampo.
El hipocampo es una estructura cerebral situada en la zona medial del lóbulo temporal y tiene un papel especialmente importante en la formación de nuevos recuerdos episódicos.
Los recuerdos episódicos son los relacionados con experiencias y acontecimientos.
Por ejemplo:
dónde aparcaste el coche,
con quién comiste ayer,
qué ocurrió durante una reunión,
qué estudiaste esta mañana.
El hipocampo forma parte de un sistema más amplio de estructuras cerebrales implicadas en la memoria.
Pero no funciona como una cámara que graba todo lo que ocurre delante de nosotros.
La memoria es selectiva.
La atención influye en qué información recibe un procesamiento más profundo y qué información tiene más posibilidades de convertirse en un recuerdo útil.
De forma muy simplificada podemos imaginar el proceso así:
Atención
↓
Memoria de trabajo
↓
Codificación
↓
Memoria a largo plazo
El cerebro real es mucho más complejo y distintas regiones participan al mismo tiempo.
Aun así, este esquema ayuda a entender algo importante.
Si la atención falla al principio, las etapas posteriores parten de una información peor procesada.
Concentrarse no garantiza recordar algo para siempre
Aquí es importante hacer una distinción.
La concentración ayuda a aprender, pero no significa que todo lo que estudiamos con atención vaya a permanecer para siempre.
Después de la codificación, el recuerdo necesita estabilizarse.
Este proceso se conoce como consolidación de la memoria.
En la consolidación intervienen diferentes factores.
Entre ellos:
el paso del tiempo,
el sueño,
la repetición,
la relación con conocimientos previos,
la recuperación activa.
Imaginemos que estudias 30 palabras nuevas en otro idioma con mucha concentración.
Aunque las aprendas bien esa noche, es muy probable que olvides una parte si nunca vuelves a utilizarlas.
En cambio, si las repasas al día siguiente, unos días después y otra vez más adelante, aumentas las posibilidades de mantenerlas.
Este principio está relacionado con la repetición espaciada.
También podemos utilizar la práctica de recuperación.
En lugar de leer una y otra vez la misma información, intentamos recordarla sin mirar.
Por ejemplo, después de terminar este apartado podrías preguntarte:
«¿Qué significa consolidación de la memoria?»
Intentar recuperar la respuesta obliga al cerebro a reactivar la información.
El pensamiento de Kori a mitad del camino
Cuando sentimos que nuestra memoria está empeorando, solemos pensar primero que nuestro cerebro está perdiendo capacidad para almacenar información.
Sin embargo, si observamos un día normal, quizá descubramos algo diferente.
Recibimos notificaciones, cambiamos de pantalla, respondemos mensajes y pensamos en varias cosas mientras seguimos diciendo que llevamos una hora estudiando.
Pero para el cerebro, estar sentado una hora delante de un texto y prestarle atención durante una hora no son la misma cosa.
Antes de buscar una técnica de memoria más complicada, quizá convenga hacerse una pregunta más sencilla:
«¿Realmente estaba prestando atención cuando aprendí esto?»
Algunos problemas de memoria pueden empezar como problemas de atención
Una atención pobre puede generar experiencias que parecen exactamente problemas de memoria.
Por ejemplo:
leer una página y no recordar lo que decía,
terminar un vídeo y no poder resumirlo,
salir de una reunión y recordar pocos detalles,
olvidar un nombre segundos después de escucharlo,
no saber dónde hemos dejado las llaves.
Esto no significa automáticamente que exista un problema en el sistema de memoria.
A veces la información inicial nunca llegó a codificarse con suficiente fuerza.
Ejemplo cotidiano: ¿dónde dejé las llaves del coche?
Imagina que llegas a casa mientras hablas por teléfono.
En una mano llevas una bolsa.
En la otra, las llaves del coche.
Mientras estás concentrado en la conversación, dejas las llaves encima de un pequeño mueble sin pensarlo.
Una hora después quieres salir.
No encuentras las llaves.
Miras los bolsillos.
La cocina.
La mesa.
El dormitorio.
Entonces piensas:
«Últimamente tengo una memoria terrible».
Pero en el momento de dejar las llaves, tu atención estaba centrada en la conversación.
Es posible que la ubicación de las llaves nunca se codificara de forma clara.
No recordar después dónde estaban no significa necesariamente que el cerebro haya perdido un recuerdo correctamente almacenado.
Puede significar que ese recuerdo nunca llegó a formarse con suficiente claridad.
La atención selectiva funciona como un filtro
El cerebro recibe continuamente una enorme cantidad de información sensorial.
La presión de la ropa sobre la piel.
El sonido del ordenador.
Los coches de la calle.
La temperatura.
Los objetos de la habitación.
Las luces de la pantalla.
Si procesáramos todo con la misma intensidad, mantener una conversación o estudiar sería prácticamente imposible.
La atención actúa como un sistema de filtrado.
Cuando nuestro objetivo dirige la atención hacia una información concreta hablamos de control atencional de arriba abajo o top-down.
Por ejemplo, decidimos concentrarnos en un libro aunque haya ruido alrededor.
También existe un proceso más automático.
Un ruido fuerte, un movimiento inesperado o una notificación pueden capturar nuestra atención sin que lo decidamos.
Es lo que se conoce como atención de abajo arriba o bottom-up.
Las notificaciones del teléfono son especialmente eficaces porque no contienen solo un sonido.
También generan expectativa.
¿Quién ha escrito?
¿Será urgente?
¿Habrá respondido esa persona?
Esa incertidumbre facilita que nuestra atención abandone la tarea principal.
Consejo en una línea
Si quieres recordar más, antes de estudiar durante más tiempo prueba a proteger 20 o 30 minutos en los que nada interrumpa tu atención.
Cómo mejorar la concentración y la memoria al mismo tiempo
Mejorar la concentración no significa obligarse a estudiar cuatro horas sin moverse.
En muchos casos funciona mejor crear periodos más breves, pero realmente dedicados a una sola tarea.
1. Aleja el teléfono
Poner el teléfono boca abajo no siempre es suficiente.
Si puedes, déjalo lejos de la mano, dentro de una mochila o en otra habitación.
Desactiva las notificaciones que no sean necesarias.
El objetivo no debería ser resistir constantemente la tentación.
Es más fácil eliminar parte del estímulo.
2. Define un solo objetivo
No es lo mismo decir:
«Voy a estudiar dos horas».
que decir:
«Durante los próximos 25 minutos quiero entender qué función cumple el hipocampo en la memoria».
El segundo objetivo es más concreto.
La atención sabe mejor qué debe priorizar.
3. Intenta recordar sin mirar
Después de leer una sección, aparta la vista.
Intenta explicarla con tus propias palabras.
Si no puedes hacerlo, probablemente todavía no la has aprendido tan bien como creías.
Esto convierte la lectura pasiva en práctica de recuperación.
4. Relaciona lo nuevo con algo que ya conoces
La nueva información suele resultar más fácil de recordar cuando tiene sentido.
Por ejemplo, podemos imaginar la memoria de trabajo como una pequeña mesa mental donde colocamos temporalmente la información que estamos utilizando.
La comparación no es perfecta, pero ayuda a construir una representación más clara.
Este tipo de procesamiento está relacionado con la codificación elaborativa.
5. Separa concentración y descanso
Cuando la atención ya se ha agotado, seguir mirando una pantalla no garantiza que sigamos aprendiendo.
Un periodo de concentración seguido de una pausa breve puede ser más útil que trabajar durante mucho tiempo con distracciones constantes.
| Estrategia | Por qué puede ayudar | Ejemplo práctico |
|---|---|---|
| Reducir distracciones | Protege la atención selectiva | Dejar el teléfono en otra habitación |
| Hacer una sola tarea | Reduce los cambios de contexto | Trabajar únicamente en un capítulo |
| Recuperación activa | Refuerza el acceso al recuerdo | Cerrar el libro y explicar la idea |
| Repetición espaciada | Favorece la retención a largo plazo | Repasar al día siguiente y varios días después |
| Elaboración | Conecta la información con conocimientos previos | Crear ejemplos y comparaciones |
| Descansos | Ayudan a recuperar la atención | Hacer pausas breves entre sesiones |
¿Una persona con mucha concentración siempre tiene buena memoria?
No necesariamente.
Concentración y memoria están muy relacionadas, pero no son exactamente la misma capacidad.
Podemos concentrarnos en una información y aun así olvidarla.
Puede ser difícil de entender.
Puede estar mal organizada.
Quizá no la repasemos.
También intervienen otros factores como:
el sueño,
el estrés,
las emociones,
los conocimientos previos,
las claves de recuperación,
el estado físico.
Además, no existe un único tipo de memoria.
La memoria explícita incluye información que podemos recordar de forma consciente, como hechos y experiencias.
La memoria procedimental está relacionada con habilidades y hábitos, como montar en bicicleta o escribir en un teclado.
Por eso tampoco sería correcto afirmar que ninguna memoria puede formarse sin atención consciente.
La relación cambia dependiendo del tipo de aprendizaje.
Sin embargo, en el estudio deliberado y en muchas formas de memoria episódica, la atención desempeña un papel especialmente importante.
Antes de culpar a tu memoria, revisa tu atención
Cuando alguien dice:
«Últimamente se me olvida todo»,
es fácil pensar directamente en la memoria.
Pero conviene revisar primero algunos hábitos.
¿Duermes lo suficiente?
¿Cambias continuamente de una tarea a otra?
¿Miras el teléfono cada pocos minutos?
¿Estás atravesando una etapa de mucho estrés?
¿Lees mientras piensas en algo totalmente distinto?
Este último fenómeno se conoce como mind wandering o divagación mental.
Los ojos siguen avanzando por el texto.
Pero la atención se ha marchado.
Después llegas al final de la página y descubres que no recuerdas prácticamente nada.
Tus ojos estaban leyendo.
Tu atención no.
Una mejor memoria empieza por una mejor atención
Existen muchas técnicas para mejorar la memoria.
Repetición espaciada.
Recuperación activa.
Reglas mnemotécnicas.
Mapas conceptuales.
Asociaciones.
Organización de apuntes.
Todas pueden resultar útiles.
Pero antes conviene revisar qué ocurre en el primer contacto con la información.
¿Estamos realmente prestando atención?
Si la respuesta es no, las etapas posteriores del aprendizaje parten con desventaja.
Antes de estudiar no prepares únicamente el libro o el ordenador.
Prepara también el entorno.
Silencia notificaciones innecesarias.
Cierra las pestañas que no necesitas.
Elige un solo objetivo.
Trabaja en él sin cambiar constantemente de tarea.
Después intenta explicar lo aprendido sin mirar.
La diferencia puede parecer pequeña.
Pero repetida todos los días puede cambiar mucho la cantidad de información que realmente permanece en la memoria.
La concentración es el punto de partida de la memoria, pero prestar atención es solo el primer paso.
Para que una información permanezca durante más tiempo, también intervienen la práctica de recuperación, la repetición espaciada, el sueño, el ejercicio y la gestión del estrés.
El verdadero objetivo no es memorizar una gran cantidad de información durante unas horas.
Lo importante es conseguir que ese conocimiento pueda recuperarse cuando realmente lo necesitamos.
Para entender todo el proceso —desde la memoria a corto y largo plazo hasta el papel del hipocampo, la curva del olvido, el momento ideal para repasar y la influencia del sueño y el ejercicio— puede continuar con 「Cómo mejorar la memoria|Neurociencia para aprender mejor y recordar durante más tiempo」 Allí se explica de forma completa cómo se forman, consolidan y recuperan los recuerdos y qué hábitos pueden ayudar a mejorar la memoria en la vida diaria.
La reflexión de Kori
La relación entre concentración y memoria muestra que recordar no consiste simplemente en guardar datos dentro del cerebro.
Primero decidimos, consciente o inconscientemente, qué información merece atención.
Después esa información se mantiene durante cierto tiempo en la memoria de trabajo.
El cerebro busca significado.
La relaciona con conocimientos previos.
El hipocampo y otras redes cerebrales participan en la formación de nuevas representaciones.
Más tarde, la repetición, la recuperación y el sueño pueden ayudar a estabilizar parte de esos recuerdos.
Por eso un problema que sentimos como «mala memoria» puede haber empezado mucho antes del momento en que intentamos recordar.
Puede haber empezado cuando vimos la información por primera vez.
Quizá estábamos mirando el texto, pero pensando en otra cosa.
Quizá escuchábamos a alguien, pero el teléfono acababa de vibrar.
Quizá asistimos a una reunión, pero al mismo tiempo respondíamos correos.
Antes de preguntarnos:
«¿Cómo puedo memorizar más?»
también merece la pena preguntar:
«¿Cómo puedo prestar atención durante el tiempo suficiente para que mi cerebro procese realmente esta información?»
Para recordar mejor, primero necesitamos darle al cerebro la oportunidad de aprender.
Referencias
- Chun, M. M. & Turk-Browne, N. B. — Interactions Between Attention and Memory, Current Opinion in Neurobiology
- Muzzio, I. A., Kentros, C. & Kandel, E. R. — What Is Remembered? Role of Attention on the Encoding and Retrieval of Hippocampal Representations, The Journal of Physiology
- Gazzaley, A. & Nobre, A. C. — Top-down Modulation: Bridging Selective Attention and Working Memory, Trends in Cognitive Sciences
- Wittig, J. H. Jr. et al. — Attention Improves Memory by Suppressing Spiking-Neuron Activity in the Human Anterior Temporal Lobe, Nature Neuroscience
- Baddeley, A. — Estudios sobre memoria de trabajo y cognición humana
- Cowan, N. — Estudios sobre capacidad de la memoria de trabajo y atención
- National Institute of Neurological Disorders and Stroke
Preguntas frecuentes
1. ¿La falta de concentración puede hacer que parezca que tengo mala memoria?
Sí. Cuando la atención se interrumpe constantemente, la información puede codificarse de manera más superficial. Después puede resultar difícil recordarla, aunque el problema haya comenzado durante el aprendizaje y no durante la recuperación. Aun así, la memoria depende de muchos factores y no todos los problemas de memoria se explican por la falta de concentración.
2. ¿Estudiar durante más horas mejora siempre la memoria?
No. Una sesión larga con distracciones constantes puede ser menos útil que una sesión más corta con atención sostenida. La calidad de la atención, la comprensión, la recuperación activa, la repetición espaciada y el descanso también influyen en la retención.
3. ¿Cuál es la forma más sencilla de mejorar concentración y memoria a la vez?
Empieza eliminando distracciones. Aleja el teléfono, trabaja en una sola tarea durante un periodo concreto y, al terminar, intenta explicar de memoria lo que acabas de aprender. Después repásalo nuevamente tras un intervalo de tiempo. Esta combinación une atención, recuperación y repetición espaciada.

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Hasta la próxima historia de ciencia — KoriScience, ciencia con sabiduría.