Superconductividad del grafeno
Imaginemos un laboratorio de física avanzada a altas horas de la noche.
Bajo el microscopio hay una lámina de grafeno tan fina que resulta prácticamente invisible a simple vista. No es una película convencional ni una diminuta placa metálica. Su grosor corresponde a una sola capa de átomos de carbono.
El investigador levanta con cuidado una parte de esa lámina, gira la muestra apenas un grado y vuelve a colocarla sobre la capa inferior.
A simple vista, las dos hojas parecen casi perfectamente alineadas.
Sin embargo, para los electrones que se mueven en su interior, ese pequeño giro cambia por completo las reglas del juego.
Los electrones, que normalmente atraviesan el grafeno a gran velocidad, comienzan a desplazarse con mucha más lentitud. Sus interacciones se intensifican y el material puede adoptar comportamientos completamente distintos.
En determinadas condiciones, actúa como un aislante que dificulta el paso de la corriente.
Al modificar ligeramente el voltaje aplicado, la resistencia eléctrica puede caer hasta acercarse a cero y el sistema entra en un estado superconductor.
No se ha añadido ningún elemento exótico.
Tampoco se ha sintetizado un compuesto químico completamente nuevo.
El material continúa estando formado por carbono, el mismo elemento que encontramos en la mina de un lápiz.
La gran diferencia está en el ángulo con el que se han superpuesto las dos capas.
Ese ángulo especial, situado alrededor de 1,1 grados, recibe el nombre de ángulo mágico o magic angle.
El descubrimiento de la superconductividad en el grafeno bicapa rotado abrió uno de los campos más dinámicos de la física de la materia condensada. También introdujo una idea revolucionaria: quizá no sea necesario cambiar la composición química de un material para modificar sus propiedades. En algunos casos, basta con cambiar la forma en la que se apilan sus capas atómicas.
Qué es el grafeno y por qué ya era un material extraordinario
El grafeno es un material bidimensional formado por átomos de carbono distribuidos en una red hexagonal similar a un panal de abejas.
El grafito de los lápices está compuesto por una enorme cantidad de capas de grafeno apiladas unas sobre otras.
Podemos imaginar el grafeno como una sola hoja extraída de ese bloque de grafito.
Aunque su grosor se limita a un átomo, posee una gran resistencia mecánica y conduce muy bien tanto la electricidad como el calor.
Estas características han impulsado su estudio en campos como las pantallas flexibles, los electrodos transparentes, los sensores de alta sensibilidad, las baterías, los semiconductores y los sistemas de disipación térmica.
Su comportamiento electrónico es aún más sorprendente.
En muchos metales y semiconductores, los electrones se desplazan como si tuvieran una determinada masa efectiva debido a su interacción con la estructura cristalina.
En el grafeno, los electrones de baja energía pueden comportarse de forma parecida a partículas sin masa descritas por la física de los fermiones de Dirac.
Por esta razón, los electrones pueden desplazarse con una movilidad muy elevada en muestras de grafeno de buena calidad.
Sin embargo, una sola capa de grafeno no se convierte espontáneamente en un superconductor en condiciones normales.
El avance decisivo llegó cuando los investigadores comenzaron a estudiar qué sucedía al superponer dos capas con una pequeña diferencia angular.
Qué es el grafeno bicapa rotado
Si colocamos dos capas de grafeno una sobre otra con la misma orientación, sus redes hexagonales se superponen siguiendo una disposición relativamente regular.
Pero si giramos ligeramente la capa superior, los átomos de ambas láminas dejan de coincidir de manera uniforme.
Este sistema recibe el nombre de grafeno bicapa rotado, o twisted bilayer graphene, conocido habitualmente por las siglas TBG.
La pequeña diferencia angular genera una estructura de gran tamaño denominada patrón de moiré.
El fenómeno puede observarse también en la vida cotidiana.
Cuando superponemos dos mosquiteras, telas de malla fina o rejillas impresas y giramos ligeramente una de ellas, aparecen grandes ondas o franjas que no estaban presentes en ninguna rejilla por separado.
En el grafeno, este patrón no es únicamente una ilusión visual.
Se convierte en un nuevo paisaje periódico para los electrones.
Aunque los átomos de carbono siguen formando su red original, los electrones perciben además una estructura mucho mayor que se repite a lo largo del material.
Esta nueva periodicidad recibe el nombre de superred de moiré.
| Característica | Grafeno monocapa | Grafeno bicapa rotado | Grafeno de ángulo mágico |
|---|---|---|---|
| Estructura | Una capa atómica de carbono | Dos capas con una rotación relativa | Dos capas giradas cerca de 1,1° |
| Movimiento electrónico | Electrones muy rápidos | Depende del ángulo de giro | La velocidad electrónica disminuye |
| Propiedad principal | Alta movilidad electrónica | Formación de una superred de moiré | Bandas planas y fuertes correlaciones |
| Estados posibles | Comportamiento semimetálico | Metal, aislante o fase topológica | Aislante correlacionado y superconductor |
| Variables de control | Voltaje y densidad electrónica | Ángulo, voltaje y presión | Ángulo, voltaje de puerta, campo y tensión |
Por qué el ángulo mágico está cerca de 1,1 grados
La expresión “ángulo mágico” puede sonar misteriosa, pero no se refiere a una propiedad sobrenatural.
Su origen se encuentra en la interferencia cuántica y en la estructura de bandas electrónicas.
En el grafeno, la relación entre la energía y el momento de los electrones presenta unos puntos especiales conocidos como puntos de Dirac.
Cuando esa relación se representa gráficamente, las bandas cercanas a dichos puntos adoptan una forma parecida a un cono. Por eso se habla de conos de Dirac.
Al girar una capa de grafeno respecto a la otra, los conos de Dirac de cada capa quedan desplazados entre sí en el espacio de momentos.
Al mismo tiempo, los electrones pueden pasar de una capa a otra mediante un fenómeno cuántico denominado túnel interlaminar.
En la mayoría de los ángulos, los electrones conservan una energía cinética considerable.
Sin embargo, cerca del primer ángulo mágico, el movimiento dentro de cada capa y el acoplamiento entre ambas capas compiten de una forma especialmente intensa.
Como resultado, la velocidad efectiva de los electrones, conocida como velocidad de Fermi, disminuye de manera drástica.
Las bandas electrónicas se vuelven extremadamente estrechas y casi horizontales.
Estas estructuras reciben el nombre de bandas planas o flat bands.
La palabra “plana” no describe la forma física del grafeno, sino la gráfica que relaciona la energía del electrón con su momento.
En una banda muy dispersiva, la energía cambia con rapidez y los electrones pueden moverse con facilidad.
En una banda plana, la energía varía muy poco y los electrones pierden gran parte de su movilidad.
El primer ángulo mágico suele situarse entre 1,05 y 1,1 grados.
Los modelos teóricos predicen otros ángulos mágicos más pequeños, pero el primero es el más accesible en los experimentos y el que produce algunos de los efectos más intensos.
Por qué las bandas planas refuerzan las interacciones entre electrones
Podemos comparar el movimiento de los electrones con el tráfico de una ciudad.
En el grafeno convencional, las bandas electrónicas funcionan como una autopista amplia y rápida.
Los electrones se desplazan con tanta velocidad que pasan relativamente poco tiempo cerca unos de otros.
En una banda plana, la situación se parece más a un aparcamiento saturado.
Los electrones avanzan lentamente y sus interacciones adquieren una importancia mucho mayor.
Cuando la energía cinética disminuye, la repulsión eléctrica entre los electrones, sus espines y otros grados de libertad comienzan a dominar el comportamiento del sistema.
Los electrones ya no pueden estudiarse como partículas casi independientes.
Cada uno depende de lo que hacen los electrones cercanos.
Esta situación se conoce como sistema de electrones fuertemente correlacionados.
Según la cantidad de electrones que ocupen las bandas de moiré, el material puede comportarse como un metal, un aislante correlacionado, un imán, un material topológico o un superconductor.
Una de las grandes ventajas del grafeno de ángulo mágico es que la densidad electrónica puede controlarse mediante un voltaje externo.
Esto permite explorar distintos estados cuánticos sin tener que fabricar una muestra nueva para cada experimento.
Cómo se descubrió la superconductividad en 2018
En 2018, un equipo dirigido por Pablo Jarillo-Herrero en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, publicó dos trabajos fundamentales sobre el grafeno bicapa rotado cerca del ángulo mágico.
Los investigadores observaron primero un estado aislante correlacionado.
En un material convencional, una banda parcialmente ocupada debería permitir el movimiento de los electrones y, por tanto, el paso de la corriente.
Sin embargo, en el grafeno de ángulo mágico, los electrones podían quedar bloqueados por sus propias interacciones colectivas.
El material se comportaba como un aislante, no porque faltaran electrones, sino porque estos se impedían mutuamente desplazarse.
Después, el equipo modificó ligeramente la densidad de carga mediante el voltaje de una puerta eléctrica.
Cerca del estado aislante correlacionado, la resistencia disminuyó bruscamente.
Al enfriar aún más el dispositivo, la resistencia se acercó a cero dentro del límite de medición.
Además, el estado desaparecía o se debilitaba al aplicar un campo magnético, lo que apoyaba la interpretación de que se trataba de superconductividad.
En uno de los primeros dispositivos, la temperatura crítica alcanzó aproximadamente 1,7 kelvin.
Eso equivale a unos –271 °C.
Es una temperatura extremadamente baja, por lo que no estamos ante un superconductor listo para una red eléctrica convencional.
La importancia del resultado estaba en otro lugar.
El sistema contenía una densidad de electrones muy pequeña y, aun así, mostraba una superconductividad sorprendentemente intensa en relación con su escala energética.
Además, las regiones superconductoras aparecían cerca de fases aislantes correlacionadas y formaban una especie de cúpula en el diagrama de fases.
Esta estructura recordaba, en ciertos aspectos, a los diagramas observados en los superconductores de alta temperatura basados en óxidos de cobre.
Por ello, el grafeno de ángulo mágico comenzó a considerarse un laboratorio controlable para investigar algunos de los grandes misterios de la superconductividad no convencional.
Cómo puede el mismo material ser aislante y superconductor
A primera vista, un aislante y un superconductor parecen estados completamente opuestos.
El aislante impide el paso de la corriente.
El superconductor permite que la corriente fluya sin la resistencia eléctrica habitual.
En el grafeno de ángulo mágico, ambos estados pueden aparecer muy cerca uno del otro.
La clave está en el número de electrones que ocupa cada celda de la superred de moiré.
Mediante un electrodo de puerta, los investigadores pueden añadir o retirar portadores de carga.
En ciertas fracciones de llenado, las interacciones electrónicas se vuelven lo bastante fuertes como para producir un estado aislante correlacionado.
Al modificar ligeramente la densidad, ese estado puede desestabilizarse y dar paso a un metal o a un superconductor.
En los diagramas de fase, la región superconductora suele adoptar una forma abovedada.
Por eso se habla de una cúpula superconductora.
No obstante, todos los dispositivos no producen exactamente el mismo resultado.
Una pequeña diferencia en el ángulo, la deformación mecánica, la contaminación de la interfaz, las arrugas o la alineación con las capas aislantes cercanas pueden cambiar el diagrama de fases.
También se ha observado que la presión puede modificar el acoplamiento entre las capas y favorecer la aparición de superconductividad en dispositivos cuyo ángulo se encuentra ligeramente alejado del valor ideal.
La duda que aparece al estudiar el fenómeno con más calma
La explicación puede dar la impresión de que basta con girar dos láminas de grafeno 1,1 grados para fabricar un superconductor.
La realidad experimental es mucho más delicada.
Una pequeña desviación angular puede cambiar el ancho de las bandas planas y la fuerza de las interacciones.
Incluso dentro del mismo dispositivo, el ángulo no siempre es perfectamente uniforme.
Las capas pueden deslizarse, estirarse o relajarse durante la fabricación.
Una burbuja microscópica, una arruga o una partícula atrapada entre las láminas puede modificar la estructura electrónica local.
Por este motivo, dos muestras fabricadas con procedimientos similares no siempre presentan la misma temperatura crítica ni la misma cúpula superconductora.
Al analizar estos resultados, conviene evitar la idea de que el número 1,1 resuelve por sí solo todo el problema.
La verdadera dificultad está en controlar una estructura atómica con una precisión extraordinaria.
El ángulo mágico no eliminó la complejidad de los materiales cuánticos.
Lo que hizo fue revelar cuánta física puede esconderse en una variación geométrica casi imperceptible.
Consejo en una línea: al leer un estudio sobre grafeno de ángulo mágico, conviene revisar el ángulo real, el nivel de llenado, la deformación, el campo magnético y la estructura del dispositivo, no solo la temperatura crítica.
Es una superconductividad convencional o no convencional
En los superconductores convencionales, la teoría BCS explica cómo pueden formarse pares de electrones.
Los electrones poseen la misma carga negativa y normalmente se repelen.
Sin embargo, las vibraciones de la red cristalina, llamadas fonones, pueden generar una interacción efectiva que facilita la formación de pares de Cooper.
Cuando muchos pares de Cooper entran en un estado cuántico coherente, la corriente puede circular sin la resistencia eléctrica habitual.
En el grafeno de ángulo mágico, el mecanismo exacto continúa siendo objeto de debate.
Los primeros experimentos destacaron la posibilidad de una superconductividad no convencional impulsada por las fuertes correlaciones electrónicas.
La proximidad entre los estados aislantes y superconductores parecía difícil de explicar mediante un modelo fonónico sencillo.
Entre los posibles mecanismos se encuentran las fluctuaciones de espín, las fluctuaciones de valle, las interacciones de Coulomb, la geometría cuántica y el acoplamiento electrón-fonón.
El grafeno posee, además del espín, un grado de libertad denominado valle.
Este concepto está relacionado con distintas regiones de la estructura electrónica en el espacio de momentos.
Los grados de libertad de espín y valle pueden generar numerosos estados colectivos que compiten entre sí.
Estudios posteriores han encontrado señales de un acoplamiento electrón-fonón importante.
Por ello, los fonones no pueden descartarse.
La imagen más realista podría incluir una combinación de interacciones electrónicas, vibraciones de red, espín, valle y geometría de las funciones de onda.
| Mecanismo propuesto | Explicación básica | Pregunta todavía abierta |
|---|---|---|
| Acoplamiento electrón-fonón | Las vibraciones de la red ayudan a formar pares | ¿Basta un modelo BCS convencional? |
| Fluctuaciones de espín | El comportamiento colectivo del espín favorece el emparejamiento | ¿Cuál es la simetría del estado superconductor? |
| Fluctuaciones de valle | Los valles electrónicos intervienen en la formación de pares | ¿Cómo se relacionan el orden de valle y la superconductividad? |
| Correlaciones electrónicas fuertes | La interacción de Coulomb domina en las bandas planas | ¿Cómo surge la superconductividad desde el estado aislante? |
| Geometría cuántica | La forma de las funciones de onda sostiene la rigidez superfluida | ¿Qué parte puede medirse directamente? |
Cómo se fabrica un dispositivo de grafeno de ángulo mágico
Un dispositivo real contiene más elementos que dos capas desnudas de grafeno.
El grafeno es muy sensible a la contaminación, las irregularidades del sustrato y el desorden eléctrico.
Por ello, las capas rotadas suelen encapsularse entre láminas de nitruro de boro hexagonal, conocido como hBN.
El hBN es un aislante con una superficie extremadamente plana.
Protege al grafeno y proporciona un entorno más limpio para que sus propiedades electrónicas no queden ocultas por defectos externos.
También se incorporan puertas de grafito o metal para controlar la densidad electrónica y el campo eléctrico vertical.
Uno de los métodos de fabricación más utilizados se llama tear-and-stack, que podría traducirse como “separar y apilar”.
El proceso simplificado es el siguiente:
- Se extraen láminas finas de grafeno y hBN a partir de cristales mayores.
- Una parte del grafeno se recoge con un sello de polímero.
- La plataforma de la muestra se gira cerca de 1,1 grados.
- La parte levantada se deposita sobre la sección restante.
- La estructura se encapsula entre capas de hBN.
- Se fabrican los contactos eléctricos y las puertas mediante litografía.
- El dispositivo se enfría a temperaturas de milikelvin para medir su resistencia.
El reto no consiste únicamente en obtener un ángulo medio adecuado.
Durante el proceso, las capas pueden deslizarse o deformarse.
También pueden aparecer zonas con ángulos ligeramente diferentes.
Por eso, fabricar áreas grandes y uniformes continúa siendo uno de los principales obstáculos para cualquier aplicación industrial.
Por qué es importante para estudiar la superconductividad de alta temperatura
El grafeno de ángulo mágico no es un superconductor a temperatura ambiente.
Tampoco puede utilizarse directamente para sustituir los cables eléctricos convencionales.
Su valor principal es que funciona como una plataforma ajustable para estudiar materiales cuánticos fuertemente correlacionados.
Los superconductores de óxido de cobre poseen estructuras químicas complejas.
Para cambiar la densidad de portadores, a menudo es necesario modificar químicamente el material y fabricar una nueva muestra.
En el grafeno de ángulo mágico, muchos parámetros pueden controlarse en un mismo dispositivo.
El voltaje ajusta la densidad electrónica.
El campo magnético modifica las fases cuánticas.
La presión cambia el acoplamiento entre capas.
La alineación con otros materiales bidimensionales introduce nuevos potenciales.
Esto permite observar cómo aparecen y compiten fases como los aislantes correlacionados, los superconductores, los estados magnéticos, los metales extraños y los aislantes de Chern.
Un metal extraño es un estado metálico cuya resistencia no se ajusta bien a las teorías convencionales de los metales.
Un aislante de Chern es un estado topológico que puede conducir corriente a lo largo de sus bordes incluso sin un campo magnético externo convencional.
El objetivo no es únicamente elevar la temperatura crítica del grafeno.
También se busca descubrir las reglas generales que permiten a los electrones organizarse en fases superconductoras y topológicas.
De dos capas a tres, cuatro y más
La investigación ya no se limita al grafeno bicapa.
También se ha observado superconductividad y comportamiento correlacionado en sistemas de grafeno tricapa rotado de ángulo mágico.
En estas estructuras, tres capas se colocan con giros alternos.
Pueden coexistir bandas planas de moiré y bandas de Dirac más dispersivas.
Además, el campo eléctrico vertical ofrece nuevas formas de controlar el sistema.
Los investigadores estudian también estructuras de cuatro y cinco capas.
El concepto se ha extendido a materiales bidimensionales distintos del grafeno, como los dicalcogenuros de metales de transición.
Estas familias pertenecen a los llamados materiales de van der Waals.
Sus capas se mantienen unidas mediante fuerzas relativamente débiles, por lo que pueden separarse y apilarse en combinaciones artificiales.
Este campo se denomina twistrónica.
La electrónica convencional controla la carga.
La espintrónica utiliza el espín del electrón.
La twistrónica emplea el ángulo y la disposición relativa de las capas atómicas para diseñar propiedades electrónicas.
Es, en cierto modo, una forma de ingeniería de materiales basada en la geometría.
Qué aplicaciones podría tener en el futuro
Por el momento, el grafeno de ángulo mágico es más importante como plataforma de investigación que como material comercial.
Necesita temperaturas extremadamente bajas.
La fabricación de grandes superficies uniformes sigue siendo muy difícil.
También deben mejorar la estabilidad, la corriente crítica y la reproducibilidad de los dispositivos.
Aun así, se estudian varias posibilidades.
Interruptores superconductores controlados por voltaje
Si el sistema puede alternar entre un estado resistivo y otro superconductor mediante una señal eléctrica, podría utilizarse en interruptores criogénicos de bajo consumo.
Circuitos cuánticos y uniones Josephson
Los superconductores de espesor atómico podrían integrarse en uniones Josephson, diodos superconductores y circuitos de interferencia cuántica.
La posibilidad de regular sus propiedades con voltaje ofrece una ventaja frente a muchos metales superconductores convencionales.
Superconductividad topológica
La cercanía entre superconductividad, magnetismo y bandas topológicas podría facilitar la búsqueda de estados superconductores topológicos y cuasipartículas de tipo Majorana.
Sin embargo, esta posibilidad continúa en una fase experimental.
Simulación de sistemas fuertemente correlacionados
La aplicación más directa consiste en utilizar las superredes de moiré como simuladores cuánticos.
Estos sistemas permiten probar teorías sobre aislamiento correlacionado, metales extraños, orden nemático, geometría cuántica y mecanismos de emparejamiento superconductor.
Las limitaciones que aún quedan por resolver
El grafeno de ángulo mágico continúa planteando grandes interrogantes.
En primer lugar, no se conoce con certeza el mecanismo microscópico del emparejamiento superconductor.
En segundo lugar, la reproducibilidad varía entre dispositivos.
En tercer lugar, la temperatura crítica sigue siendo extremadamente baja.
En cuarto lugar, todavía no existe un método industrial capaz de fabricar grandes áreas con un ángulo uniforme.
Además, una caída de la resistencia no basta para comprender por completo la superconductividad.
También deben estudiarse la brecha superconductora, la densidad superfluida, los campos magnéticos críticos, los vórtices cuánticos y la expulsión del flujo magnético.
En los superconductores macroscópicos, el efecto Meissner es una de las señales fundamentales.
Este efecto consiste en la expulsión del campo magnético del interior del material.
Medir una señal semejante en dispositivos atómicamente finos es mucho más difícil, por lo que se necesitan técnicas de detección extremadamente sensibles.
El grafeno de ángulo mágico solo presenta superconductividad a temperaturas extremadamente bajas, pero el objetivo más amplio de esta línea de investigación es encontrar materiales capaces de mantener ese estado en condiciones mucho más prácticas.
Si algún día se lograra un superconductor estable a temperatura ambiente, podrían construirse redes eléctricas con pérdidas mínimas, centros de datos de inteligencia artificial más eficientes y sistemas magnéticos avanzados para reactores de fusión.
Para comprender cómo la resistencia eléctrica cero podría transformar la infraestructura y las industrias del futuro, puede continuar con 「Superconductividad y resistencia cero: fundamentos, aplicaciones y futuro industrial」
La reflexión de Kori
Cuando se habla del grafeno de ángulo mágico, el dato que suele quedarse en la memoria es 1,1 grados.
Sin embargo, el significado más profundo del descubrimiento no está únicamente en esa cifra.
La composición química de un material no es el único factor que determina sus propiedades.
La orientación, el orden y la relación entre sus capas también pueden cambiar por completo su comportamiento.
El mismo carbono puede actuar como un semimetal, un aislante correlacionado, un material magnético o un superconductor.
El mecanismo de la superconductividad todavía no se ha resuelto por completo.
La producción a gran escala, la uniformidad angular y las temperaturas de funcionamiento siguen siendo desafíos importantes.
Precisamente por eso, el grafeno de ángulo mágico resulta tan valioso.
No es todavía una tecnología superconductora terminada.
Es una ventana controlable hacia la manera en que los electrones se organizan colectivamente.
Un giro de 1,1 grados parece un cambio diminuto.
Sin embargo, ha provocado un cambio enorme en nuestra forma de diseñar y comprender los materiales cuánticos.
Referencias
- Nature — Correlated Insulator Behaviour at Half-Filling in Magic-Angle Graphene Superlattices
- Nature — Unconventional Superconductivity in Magic-Angle Graphene Superlattices
- Science — Estudios sobre superconductividad controlada por presión en grafeno bicapa rotado
- Nature — Investigaciones sobre el acoplamiento electrón-fonón en grafeno de ángulo mágico
- Physical Review Letters — Estudios teóricos sobre los ángulos mágicos del grafeno bicapa
- Physical Review B — Trabajos sobre bandas planas y superconductividad en grafeno rotado
- Nature Communications — Estudios de deformación de moiré y confinamiento electrónico
- Massachusetts Institute of Technology Department of Physics
- MIT News — Investigaciones sobre estados superconductores controlados eléctricamente
- Jarillo-Herrero Research Group — Materia cuántica de moiré y nanoelectrónica cuántica
Superconductividad del grafeno Preguntas frecuentes
1. ¿Cuál es exactamente el ángulo mágico del grafeno bicapa rotado?
El primer ángulo mágico se sitúa generalmente cerca de 1,1 grados, aunque los modelos teóricos y algunos dispositivos lo colocan alrededor de 1,05 grados. En ese intervalo, las bandas electrónicas se vuelven muy estrechas, la velocidad de los electrones disminuye y sus interacciones adquieren mayor importancia.
2. ¿El grafeno de ángulo mágico es un superconductor a temperatura ambiente?
No. La superconductividad del grafeno bicapa rotado se observa a temperaturas extremadamente bajas. Su importancia científica no reside en funcionar a temperatura ambiente, sino en permitir el control de estados superconductores, aislantes, magnéticos y topológicos mediante voltaje y densidad electrónica.
3. ¿Dos capas de grafeno se vuelven superconductoras automáticamente al girarlas 1,1 grados?
No. El ángulo es solo una de las condiciones necesarias. También influyen la densidad electrónica, la temperatura, la calidad de la muestra, la deformación, la limpieza de la interfaz, el campo magnético y la alineación de los materiales cercanos. La superconductividad aparece únicamente dentro de intervalos experimentales concretos.

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