Superconductores y semiconductores
De noche, una fábrica de semiconductores no parece una escena de ciencia ficción.
No hay chispas.
No hay máquinas gigantes haciendo ruido como en una película.
Lo que hay es algo mucho más silencioso: salas limpias, obleas de silicio, luz extrema, brazos robóticos precisos y circuitos tan pequeños que cuesta imaginarlos.
En una parte del mundo, esos chips alimentan teléfonos móviles, coches eléctricos, servidores, sistemas bancarios y centros de datos de inteligencia artificial.
Pero en otro lugar, dentro de equipos enfriados a temperaturas cercanas al cero absoluto, está despertando una tecnología diferente.
Ahí aparecen los superconductores.
Los superconductores son materiales que, bajo ciertas condiciones, pueden conducir electricidad sin resistencia medible. Dicho de forma sencilla: la electricidad puede circular sin perder energía por el camino. Eso suena casi mágico, pero tiene una condición importante. En la mayoría de aplicaciones avanzadas, estos materiales necesitan frío extremo.
Y ese detalle cambia toda la historia.
Porque el futuro de la tecnología no se decidirá solo por quién fabrique el chip más pequeño. También dependerá de quién logre unir semiconductores avanzados, superconductores, chips de IA, computación cuántica, empaquetado avanzado y electrónica criogénica en un mismo ecosistema industrial.
superconductores y semiconductores no son enemigos simples
Una idea muy repetida es esta:
“Si los superconductores funcionan, los semiconductores desaparecerán”.
Suena potente.
Suena futurista.
Pero no es lo más realista.
Los semiconductores actuales tienen una ventaja enorme: ya están en todas partes. Están en el móvil que usamos para leer noticias, en los coches modernos, en los servidores de Google, Amazon o Microsoft, en las tarjetas gráficas de NVIDIA, en equipos médicos, satélites, routers, cámaras, tarjetas bancarias y sistemas de defensa.
La industria del semiconductor no es solo un chip.
Es una red gigantesca de fábricas, materiales, software de diseño, maquinaria, proveedores, patentes, ingenieros y cadenas de suministro.
Por eso no se puede sustituir de un día para otro.
Los superconductores, en cambio, son muy prometedores, pero difíciles de manejar. Su gran virtud es la pérdida eléctrica extremadamente baja. Su gran problema es que suelen necesitar temperaturas bajísimas, sistemas de refrigeración complejos, cables especiales, vacío, blindaje térmico y control de ruido.
Entonces, la pregunta correcta no es:
“¿Los superconductores reemplazarán a los semiconductores?”
La pregunta más interesante es:
“¿Dónde se van a combinar?”
Y ahí empieza la parte realmente importante.
En la computación cuántica, por ejemplo, muchas empresas investigan qubits superconductores. Estos qubits no son transistores normales. Funcionan usando circuitos superconductores, uniones Josephson, señales de microondas y estados cuánticos muy delicados.
Pero para fabricarlos, controlarlos y conectarlos al mundo real, todavía se necesita mucha tecnología de semiconductores.
Así que el futuro no parece una guerra directa entre dos tecnologías.
Parece más bien una integración.
Los semiconductores seguirán dominando la computación común.
Los superconductores podrían abrir una capa nueva en la computación extrema.
por qué la industria de chips mira con atención a los superconductores
Durante décadas, la industria de semiconductores siguió una regla bastante clara:
hacer los chips más pequeños, más rápidos y más eficientes.
Así nacieron los procesadores modernos, las memorias avanzadas, los chips gráficos y los aceleradores de inteligencia artificial.
Pero esa ruta se ha vuelto más complicada.
Pasar de 7 nm a 5 nm, de 5 nm a 3 nm, y luego a 2 nm, no es solo una cuestión de “dibujar líneas más finas”. Requiere nuevas estructuras de transistor, litografía EUV, materiales más sofisticados, control atómico y procesos de fabricación carísimos.
Además, los chips de IA consumen muchísima energía.
Un centro de datos moderno no solo necesita chips potentes. Necesita electricidad, refrigeración, memoria HBM, redes ultrarrápidas, empaquetado avanzado y sistemas capaces de mover datos sin crear un cuello de botella.
Aquí aparece una frase clave:
el problema no es solo calcular más rápido.
El problema es calcular sin quemar demasiada energía.
Por eso los superconductores llaman tanto la atención.
En teoría, los circuitos superconductores pueden reducir pérdidas eléctricas. Tecnologías como los circuitos SFQ, o single flux quantum, investigan formas de computación ultrarrápida y de bajo consumo usando uniones Josephson.
Pero conviene no exagerar.
Un circuito que necesita frío extremo no es ideal para un teléfono móvil o un portátil corriente. Por ahora, su campo más natural está en sistemas especializados: computación cuántica, sensores ultrasensibles, electrónica criogénica, laboratorios nacionales, centros de supercomputación y algunas aplicaciones de defensa o investigación avanzada.
comparación básica: semiconductores frente a tecnologías superconductoras
| categoría | semiconductores convencionales | tecnologías basadas en superconductores |
|---|---|---|
| principio básico | controlan el flujo de electrones mediante transistores | usan estados superconductores y uniones Josephson |
| usos principales | CPU, GPU, NPU, HBM, chips para coches, servidores | computación cuántica, sensores, circuitos criogénicos, lógica SFQ |
| ventaja principal | producción masiva, ecosistema maduro, bajo coste relativo | baja pérdida eléctrica, comportamiento cuántico, potencial de bajo consumo |
| dificultad | calor, consumo, coste de miniaturización | refrigeración extrema, complejidad del sistema, fabricación difícil |
| futuro probable | chips de IA, 2 nm, chiplets, empaquetado avanzado | qubits superconductores, CMOS criogénico, control cuántico |
Esta tabla ayuda a entender el punto central.
Los semiconductores son la base de la economía digital actual.
Los superconductores pueden convertirse en una pieza clave de sistemas mucho más especializados.
No compiten exactamente en el mismo terreno.
Más bien, se encuentran en las fronteras de la computación.
caso real 1: Google Willow y la carrera del qubit superconductor
Uno de los ejemplos más comentados es Willow, el chip cuántico de Google.
Lo importante de Willow no es solo que sea un chip cuántico más. La parte clave está en la corrección de errores cuánticos.
Una computadora normal puede corregir errores de forma relativamente directa. Un bit es 0 o 1. Si algo falla, se puede detectar y corregir con técnicas conocidas.
En una computadora cuántica, el asunto es mucho más delicado.
Un qubit puede estar en superposición. Eso significa que no se comporta simplemente como un 0 o un 1. Además, si se mide de manera incorrecta, la información cuántica puede destruirse.
Por eso se usan muchos qubits físicos para construir un qubit lógico más estable.
Una analogía sencilla sería esta:
un solo qubit físico es como una persona intentando recordar una contraseña muy frágil.
Un qubit lógico es como un equipo entero verificando la información sin revelarla por completo.
Es más complicado, pero también más fiable.
La corrección de errores cuánticos es fundamental porque sin ella la computación cuántica no puede escalar de forma útil. No basta con tener más qubits. Hay que tener qubits controlables, estables y corregibles.
Y ahí vuelve a aparecer la industria de semiconductores.
Un chip cuántico superconductor necesita fabricación precisa.
Necesita empaquetado.
Necesita cables de microondas.
Necesita lectura de señales.
Necesita refrigeración.
Necesita electrónica de control.
En otras palabras, la computación cuántica no es solo física teórica.
Es una guerra de ingeniería industrial.
caso real 2: IBM y el papel del CMOS criogénico
IBM también trabaja desde hace años en computación cuántica basada en superconductores.
Uno de los grandes retos de estos sistemas es el control.
Hoy, muchos ordenadores cuánticos usan equipos electrónicos a temperatura ambiente conectados a chips cuánticos que están dentro de refrigeradores de dilución. Las señales bajan mediante cables hasta zonas extremadamente frías.
Con pocos qubits, esto puede funcionar.
Pero cuando hablamos de miles o millones de qubits físicos, el sistema se complica muchísimo.
Más cables significan más calor.
Más calor significa más inestabilidad.
Más señales significan más ruido.
Más ruido significa más errores.
Por eso se investiga el CMOS criogénico.
El CMOS criogénico es una tecnología de semiconductor diseñada para funcionar a temperaturas muy bajas. La idea es colocar parte de la electrónica de control cerca de los qubits, dentro del entorno frío, para reducir cables, latencia, ruido y complejidad.
Esto es muy importante.
El qubit superconductor puede ser la estrella del escenario.
Pero el CMOS criogénico puede ser el equipo técnico que hace posible el espectáculo.
Sin control estable, no hay computación cuántica escalable.
Y esto convierte a la industria de semiconductores en una pieza central del futuro cuántico.
una reflexión a mitad de camino
Cuando pensamos en el chip del futuro, solemos imaginar algo más pequeño, más rápido y más caliente.
Pero el mundo de los superconductores va en otra dirección.
Aquí el futuro también depende del frío, del silencio eléctrico, de la estabilidad y de la capacidad de proteger señales diminutas del ruido exterior.
Es curioso.
La próxima gran revolución tecnológica quizá no llegue solo por empujar con más fuerza, sino por aprender a controlar mejor lo invisible.
consejo rápido
Para entender esta industria, conviene pensar menos en “sustitución” y más en “integración”.
caso real 3: Intel Horse Ridge y los chips de control criogénico
Intel presentó Horse Ridge como un chip de control criogénico para computación cuántica.
La idea era sencilla de explicar, aunque muy difícil de ejecutar:
si los qubits trabajan en frío extremo, parte de la electrónica que los controla también debería acercarse a ese entorno.
Esto puede reducir la cantidad de cables y hacer que los sistemas cuánticos sean más escalables.
¿Por qué importa?
Porque un ordenador cuántico grande no puede depender eternamente de una montaña de equipos a temperatura ambiente conectados por miles de cables a un refrigerador.
En algún momento, la electrónica de control debe volverse más compacta, más eficiente y más cercana al procesador cuántico.
Ese es un problema de semiconductores.
Por eso empresas como Intel, IBM, Google y centros de investigación avanzados no miran la computación cuántica como un experimento aislado. La miran como una futura plataforma industrial.
El reto no es solo crear un qubit bonito en el laboratorio.
El reto es fabricar, controlar, medir, enfriar y repetir el proceso miles o millones de veces.
Ahí es donde la experiencia semiconductor vuelve a tener mucho peso.
caso real 4: fabricación en obleas de 300 mm y chips cuánticos
Para que una tecnología se convierta en industria, no basta con que funcione una vez.
Tiene que poder repetirse.
Tiene que tener rendimiento de fabricación.
Tiene que tener control de defectos.
Tiene que tener estándares de empaquetado.
Tiene que producirse con costes manejables.
Tiene que integrarse en una cadena de suministro.
Eso es exactamente lo que la industria de semiconductores lleva décadas aprendiendo.
Por eso la fabricación de chips cuánticos en plataformas de obleas de 300 mm es tan importante.
Instituciones como imec investigan cómo llevar la fabricación de qubits y dispositivos cuánticos a procesos compatibles con la industria semiconductor. Este detalle puede parecer técnico, pero es decisivo.
Un prototipo de laboratorio puede impresionar.
Una línea de producción estable puede cambiar una industria.
Para los lectores de España y América Latina, esta parte también es relevante.
Aunque la fabricación de chips avanzados está concentrada en Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur, Japón y Europa, los efectos llegan a todo el mundo. Los centros de datos, la nube, las telecomunicaciones, los vehículos eléctricos, la defensa, la banca digital y la inteligencia artificial dependen de esa cadena global.
La Unión Europea intenta reforzar su posición mediante estrategias como el European Chips Act. España y otros países europeos buscan atraer inversiones en microelectrónica, centros de datos, investigación y fabricación relacionada.
América Latina, aunque no lidera la fabricación de chips de última generación, sí puede verse afectada por la demanda de energía, minerales estratégicos, infraestructura digital, centros de datos, formación técnica y soberanía tecnológica.
La carrera de los superconductores y semiconductores no es solo una carrera de fábricas.
También es una carrera por controlar la base de la economía digital.
dónde se juega la nueva carrera tecnológica
| área de competencia | tecnologías clave | importancia industrial |
|---|---|---|
| chips de IA | GPU, NPU, HBM, redes rápidas | impulsan modelos de IA, nube y centros de datos |
| lógica avanzada | 2 nm, GAA, nanosheet, High-NA EUV | mantiene viva la miniaturización |
| computación cuántica | qubits superconductores, qubits lógicos, corrección de errores | puede transformar química, materiales y optimización |
| control criogénico | CMOS criogénico, RF, electrónica de bajo ruido | permite escalar sistemas cuánticos |
| empaquetado avanzado | chiplets, 2.5D, interposer, UCIe | reduce cuellos de botella entre memoria y procesador |
| bajo consumo extremo | SFQ, interconexiones superconductoras | puede reducir pérdidas en sistemas especializados |
En el corto plazo, el dinero está sobre todo en los chips de IA.
GPU.
HBM.
Empaquetado avanzado.
Servidores.
Electricidad para centros de datos.
Sistemas de refrigeración.
Aceleradores personalizados.
Ese es el centro económico actual.
Pero la computación cuántica y los superconductores representan una apuesta más larga.
Puede que no dominen el mercado mañana.
Pero pueden definir la arquitectura de la computación avanzada dentro de diez o veinte años.
¿pueden los superconductores cambiar el mercado de chips de IA?
A corto plazo, no parece probable que los superconductores sustituyan a las GPU.
Los modelos de IA seguirán dependiendo de chips convencionales, memoria HBM, redes de alta velocidad y empaquetado avanzado.
Pero los superconductores pueden influir en el mercado de IA de tres maneras.
La primera es mediante la computación cuántica aplicada a materiales, química y optimización. Si algún día los ordenadores cuánticos escalables ayudan a descubrir nuevos materiales para baterías, semiconductores o medicamentos, su impacto en la industria de IA y tecnología podría ser enorme.
La segunda es mediante el CMOS criogénico. Si los sistemas cuánticos necesitan electrónica de control cerca de los qubits, aparecerá un mercado especializado de chips diseñados para funcionar en frío extremo.
La tercera es mediante tecnologías de computación de muy bajo consumo. Los centros de datos no solo gastan energía calculando. También gastan mucha energía moviendo datos entre procesadores, memoria y redes. Si las interconexiones superconductoras o la lógica SFQ encuentran aplicaciones prácticas, podrían ayudar en nichos de computación de alto rendimiento.
Pero hay que mantener los pies en la tierra.
No hablamos de una tecnología que vaya a entrar mañana en todos los portátiles.
Hablamos de laboratorios, centros de supercomputación, nubes cuánticas, defensa, investigación avanzada y sistemas industriales muy especializados.
qué mirar en noticias e inversiones sobre superconductores
La palabra “superconductor” suele generar entusiasmo.
Y donde hay entusiasmo, también puede haber exageración.
Por eso conviene mirar detalles concretos.
¿Está mejorando la corrección de errores cuánticos?
¿Baja la tasa de error de los qubits lógicos?
¿Mejora el rendimiento de fabricación de qubits superconductores?
¿Puede el CMOS criogénico funcionar cerca de los qubits sin añadir demasiado calor?
¿Los sistemas de refrigeración se vuelven más baratos y fiables?
¿La fabricación en obleas de 300 mm puede adaptarse a chips cuánticos?
¿El empaquetado avanzado reduce los cuellos de botella en chips de IA?
¿Los gobiernos financian solo fábricas o también talento, materiales y equipos?
Estas preguntas son más útiles que cualquier titular espectacular.
Porque esta carrera no se gana con una sola sustancia milagrosa.
Se gana conectando muchas capas:
física, materiales, fabricación, empaquetado, refrigeración, software, capital y estrategia nacional.
Cuando se habla de superconductores,
una de las expresiones más repetidas es “resistencia eléctrica cero”.
Pero esto no significa solamente que la electricidad fluya mejor.
Si la resistencia desaparece, se podría reducir la energía perdida en las redes eléctricas,
aliviar la enorme demanda energética de los centros de datos de inteligencia artificial
y mejorar las tecnologías de campos magnéticos necesarias para la energía de fusión.
Por eso, los superconductores a temperatura ambiente no son solo una noticia científica.
Son un tema que conecta redes eléctricas, semiconductores, computación cuántica, fusión nuclear y la competencia por las industrias del futuro.
Para ver el panorama completo, conviene leerlo junto con este enfoque:
「Superconductividad y resistencia cero: fundamentos, aplicaciones y futuro industrial」
la mirada de Kori
Cuanto más se observa este tema, más claro queda que el futuro no será de una sola tecnología.
Los semiconductores seguirán siendo el corazón de la economía digital.
Los chips de IA, la memoria HBM, los centros de datos y el empaquetado avanzado ya están cambiando el mapa industrial.
Los superconductores avanzarán por un camino más especializado.
Serán importantes en computación cuántica, sensores, electrónica criogénica y quizá en ciertas formas de computación de muy bajo consumo.
Pero lo verdaderamente interesante está en la conexión entre ambos mundos.
En resumen:
- Los superconductores no reemplazarán a los semiconductores en el corto plazo.
- Pueden volverse esenciales en sistemas cuánticos y criogénicos.
- La carrera de chips de IA ya no depende solo del tamaño del transistor.
- Memoria, energía, refrigeración y empaquetado son cada vez más importantes.
- La computación cuántica necesita qubits, pero también control, fabricación y estabilidad.
- La próxima potencia tecnológica será la que sepa integrar todas estas capas.
Un detalle me parece especialmente interesante.
Los superconductores necesitan frío extremo para funcionar.
Pero la competencia industrial alrededor de ellos es una de las más calientes del mundo.
Superconductores y semiconductores referencias
Este artículo se elaboró a partir de información pública y materiales técnicos relacionados con Google Quantum AI y su chip Willow, investigaciones sobre corrección de errores cuánticos publicadas en Nature, IBM Quantum Roadmap, estudios de IBM Research sobre CMOS criogénico para qubits superconductores, el chip de control criogénico Horse Ridge de Intel, investigaciones de imec sobre tecnología de 300 mm aplicada a computación cuántica, materiales de TSMC sobre procesos de 2 nm, avances de ASML e imec en High-NA EUV, además de documentación pública sobre el CHIPS and Science Act de Estados Unidos y el European Chips Act.
Fuentes recomendadas para profundizar:
Google Quantum AI — Willow quantum chip
Nature — Quantum error correction below the surface code threshold
IBM Quantum Roadmap
IBM Research — Cryo-CMOS control system for superconducting qubits
Intel — Horse Ridge cryogenic quantum control chip
imec — Quantum computer research and 300mm semiconductor technology
TSMC — 2nm technology and nanosheet transistor roadmap
ASML — High-NA EUV lithography lab with imec
U.S. Department of Commerce — CHIPS and Science Act
European Commission — European Chips Act
Superconductores y semiconductores Q&A
Q1. ¿Los superconductores reemplazarán por completo a los semiconductores?
No en el corto plazo. Los semiconductores tienen ventajas enormes en coste, producción masiva, fiabilidad y herramientas de diseño. Los superconductores probablemente serán importantes primero en áreas especializadas como computación cuántica, electrónica criogénica, sensores ultrasensibles y sistemas experimentales de bajo consumo.
Q2. ¿Los superconductores tienen relación con los chips de inteligencia artificial?
Sí, pero de forma indirecta por ahora. No se trata de reemplazar inmediatamente las GPU. Su relación con la IA puede venir por la computación cuántica aplicada a materiales, el CMOS criogénico, las interconexiones superconductoras y la búsqueda de sistemas de computación más eficientes energéticamente.
Q3. ¿Cuál es el punto más importante en la carrera entre superconductores y semiconductores?
El punto más importante es la integración. No basta con tener qubits, chips de 2 nm, HBM o empaquetado avanzado por separado. La ventaja estará en conectar fabricación, refrigeración, control electrónico, corrección de errores, software y cadena industrial en una plataforma estable.

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Hasta la próxima historia de ciencia — KoriScience