Trastorno del sueño por turnos
Son las tres de la madrugada y todavía quedan varias horas para terminar el turno.
Los párpados pesan, cuesta mantener la concentración y una tarea que normalmente parece sencilla empieza a exigir mucho más esfuerzo.
En ese momento es fácil pensar:
“Cuando llegue a casa voy a dormir ocho horas seguidas.”
Pero muchas veces no ocurre así.
Después del turno nocturno, una persona puede llegar a casa a las ocho o nueve de la mañana, ducharse, acostarse y quedarse dormida rápidamente. Sin embargo, cuatro o cinco horas después se despierta.
El cuerpo sigue cansado, pero el sueño ya no vuelve con facilidad.
Ese es uno de los aspectos más frustrantes del trabajo por turnos.
El problema no consiste solamente en dormir menos.
En muchos trabajadores nocturnos aparece algo más profundo: el horario laboral entra en conflicto con el reloj biológico interno, responsable de coordinar el sueño, la temperatura corporal, las hormonas, el metabolismo, la presión arterial y el nivel de alerta.
A este desfase se le conoce como desalineación circadiana o circadian misalignment.
Por eso, para entender de verdad cómo afecta el trabajo nocturno al cuerpo, no basta con contar cuántas horas dormimos.
También hay que preguntarse a qué hora dormimos y en qué momento biológico estamos obligando al cuerpo a permanecer despierto.
El problema del trabajo por turnos empieza en el reloj biológico
El organismo humano funciona siguiendo ritmos de aproximadamente 24 horas.
El principal regulador de este sistema se encuentra en una pequeña región del hipotálamo llamada núcleo supraquiasmático o SCN, por sus siglas en inglés.
Se puede imaginar como el reloj central del cuerpo.
Este núcleo recibe información de la luz que entra por los ojos y utiliza esa señal para coordinar numerosos procesos fisiológicos.
Entre ellos se encuentran:
- sueño y vigilia
- secreción de melatonina
- liberación de cortisol
- temperatura corporal
- presión arterial
- apetito
- digestión
- sensibilidad a la insulina
- metabolismo energético
Cuando una persona trabaja durante el día y duerme por la noche, el entorno y el reloj biológico suelen estar relativamente sincronizados.
Durante el día hay luz y actividad.
Por la noche, la oscuridad facilita que el organismo entre en modo de descanso.
El turno nocturno rompe esa relación.
El cuerpo recibe señales de que es hora de dormir, pero la persona debe permanecer despierta, concentrarse y trabajar.
Después ocurre lo contrario.
Cuando llega la mañana y el organismo empieza a aumentar las señales de alerta, el trabajador tiene que intentar dormir.
Esa contradicción es la base de gran parte de los problemas asociados al trabajo nocturno.
| Horario diurno habitual | Trabajo nocturno o rotativo |
|---|---|
| Actividad con luz durante el día | Actividad bajo luz artificial durante la noche |
| Aumento de melatonina por la noche | La luz nocturna puede alterar la señal de melatonina |
| Comidas principales durante el día | Comidas a medianoche o de madrugada |
| Descenso de temperatura antes de dormir | Trabajo durante la fase biológica de descanso |
| Mayor alerta al amanecer | Necesidad de dormir al amanecer |
| Sueño nocturno más continuo | Sueño diurno más corto o fragmentado |
El trabajador nocturno intenta hacer algo especialmente difícil:
mantenerse despierto cuando el cerebro quiere dormir y dormir cuando el cerebro quiere despertarse.
Por qué la melatonina es tan importante en los turnos nocturnos
La melatonina suele llamarse “la hormona del sueño”.
La definición no es incorrecta, pero puede resultar demasiado simple.
Una forma más útil de entenderla es pensar en ella como una señal que le dice al organismo:
“Ha llegado la noche biológica.”
Cuando disminuye la luz al final del día, la producción de melatonina tiende a aumentar.
Esto facilita que el organismo reduzca progresivamente el nivel de alerta.
Pero en un turno nocturno sucede algo completamente distinto.
Durante la madrugada, el trabajador puede estar expuesto a:
- iluminación intensa
- pantallas de ordenador
- monitores
- teléfonos móviles
- luces industriales
- iluminación hospitalaria
Después, cuando termina la jornada, sale a la calle y recibe la luz de la mañana.
Desde el punto de vista del reloj circadiano, esa luz matutina es una señal muy potente de que el día ha comenzado.
Justo en el momento en que la persona quiere dormir, el organismo recibe el mensaje contrario:
“Es hora de estar despierto.”
Por eso alguien puede sentirse prácticamente incapaz de mantener los ojos abiertos a las cuatro de la madrugada y, sin embargo, sentirse algo más despierto durante el trayecto de regreso a casa.
El turno cambió.
El sol no.
Por qué dormir durante el día suele ser más difícil
Un trabajador que acaba de pasar toda la noche despierto puede preguntarse:
“Si estoy tan cansado, ¿por qué no puedo dormir todo el día?”
La respuesta está en que el sueño depende de más de un mecanismo.
Uno de ellos es la presión de sueño.
Cuanto más tiempo permanecemos despiertos, mayor es la necesidad de dormir.
Por eso, después de una noche de trabajo, muchas personas se duermen con facilidad.
Pero existe otro mecanismo: la señal circadiana de alerta.
A medida que avanza la mañana y llega el mediodía, el reloj interno comienza a favorecer el estado de vigilia.
Así aparece una situación paradójica.
La persona está agotada, pero su cuerpo empieza a enviar señales para despertarse.
Además, dormir durante el día implica luchar contra factores ambientales que normalmente no están presentes durante la noche.
Por ejemplo:
- luz solar
- tráfico
- obras
- vecinos
- llamadas telefónicas
- entregas
- actividad familiar
- temperatura más alta
Una persona puede permanecer siete horas en la cama, pero dormir realmente solo cinco.
Y esa diferencia se acumula.
Por eso conviene distinguir entre tiempo en cama y tiempo total de sueño.
No siempre son lo mismo.
El trabajo nocturno no afecta únicamente al cerebro
Uno de los puntos más interesantes del estudio del ritmo circadiano es que el reloj biológico no existe únicamente en el cerebro.
Muchos órganos y tejidos poseen sus propios mecanismos temporales.
Se habla entonces de relojes periféricos o peripheral clocks.
Existen en:
- hígado
- páncreas
- músculo
- tejido adiposo
- aparato digestivo
En condiciones normales, estos relojes funcionan de manera relativamente coordinada con el reloj central del cerebro.
El sueño, la luz, la actividad y las comidas ayudan a mantener esa sincronización.
El trabajo nocturno puede romperla.
Por ejemplo, a las tres de la madrugada el cerebro puede seguir interpretando que es plena noche biológica.
Sin embargo, si en ese momento se consume una comida abundante, el sistema digestivo y metabólico recibe una señal completamente diferente.
Esa descoordinación entre distintos relojes internos es uno de los aspectos que más interés ha despertado en la investigación moderna sobre trabajo por turnos.
Trabajo nocturno, glucosa e insulina
La capacidad del cuerpo para manejar la glucosa no es idéntica durante todo el día.
La sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa presentan variaciones circadianas.
Eso significa que el organismo puede responder de forma diferente a una misma comida dependiendo de la hora.
A esto se suman algunos hábitos frecuentes en quienes trabajan de noche:
- horarios de comida irregulares
- picoteo frecuente
- mayor consumo de alimentos calóricos
- más cafeína
- menos actividad física
- falta crónica de sueño
Con el tiempo, estos factores pueden dificultar el control del peso y del metabolismo.
Diversos estudios observacionales han encontrado asociaciones entre el trabajo por turnos y una mayor frecuencia de:
- obesidad
- síndrome metabólico
- diabetes tipo 2
Pero hay que interpretar estos datos con cuidado.
Trabajar de noche no significa que una persona vaya a desarrollar diabetes.
El riesgo depende también de la genética, la alimentación, el peso corporal, la actividad física, los años de trabajo nocturno y la cantidad de sueño.
Lo correcto es entender el trabajo por turnos como un posible factor adicional de estrés metabólico.
El pensamiento de Kori a mitad del camino
Cuando se habla de los efectos del trabajo nocturno, es fácil llegar a una conclusión demasiado simple:
“Entonces nadie debería trabajar de noche.”
Pero eso no refleja la realidad.
Hospitales, residencias, fábricas, centros logísticos, transporte, seguridad, policía, emergencias y muchas otras actividades necesitan funcionar las 24 horas.
El debate útil no consiste en imaginar un mundo sin turnos nocturnos.
La pregunta importante es otra:
¿Cómo podemos reducir el choque entre el horario laboral y el reloj biológico cuando el trabajo nocturno es inevitable?
Ahí es donde cobran importancia la planificación de los turnos, la luz, las siestas, las comidas y el tiempo de recuperación.
Por qué el trabajo por turnos puede afectar al sistema cardiovascular
La presión arterial y la frecuencia cardíaca también siguen ritmos diarios.
Durante la noche, el cuerpo normalmente entra en una fase de descanso.
La presión arterial suele disminuir y la actividad del sistema cardiovascular cambia.
Un trabajador nocturno, sin embargo, tiene que mantenerse activo durante ese periodo.
Camina, conduce, atiende pacientes, controla maquinaria, toma decisiones o realiza tareas que requieren atención.
Después intenta dormir durante el día.
Esta situación puede alterar la regulación del:
- sistema nervioso simpático
- sistema nervioso parasimpático
- cortisol
- presión arterial
- ritmo cardíaco
Los estudios sobre trabajo por turnos han encontrado asociaciones con problemas como hipertensión, síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular.
De nuevo, una asociación no significa que todas las personas desarrollen estos problemas.
Sin embargo, existe una combinación que merece atención:
falta de sueño + alteración circadiana.
Las dos cosas pueden aparecer al mismo tiempo.
Por qué las 3:00–5:00 de la madrugada suelen ser las peores horas
Muchas personas que trabajan de noche dicen algo parecido:
“Entre las tres y las cinco de la madrugada es cuando más me cuesta.”
Tiene una explicación biológica.
Esa franja suele coincidir, en muchas personas, con el nadir circadiano, es decir, uno de los momentos de menor nivel natural de alerta.
Durante esa fase:
- baja la temperatura corporal
- aumenta la somnolencia
- disminuye la atención
- se enlentece el tiempo de reacción
- pueden aumentar los errores
Esto tiene especial importancia en profesiones donde un pequeño fallo puede tener consecuencias graves.
Por ejemplo:
- conductores profesionales
- personal sanitario
- trabajadores industriales
- operadores de maquinaria
- personal de emergencias
- trabajadores de logística
Una persona puede acostumbrarse a sentirse cansada.
Eso no significa necesariamente que su rendimiento cognitivo haya vuelto a la normalidad.
Consejo en una línea
Uno de los mayores riesgos del turno nocturno no es sentir sueño, sino acostumbrarse tanto al cansancio que dejamos de notar cuánto ha disminuido nuestra capacidad de reacción.
Qué es el trastorno del sueño por trabajo a turnos
No todas las personas que trabajan de noche tienen un trastorno del sueño por trabajo a turnos o Shift Work Disorder, SWD.
Sentirse cansado después de una noche difícil no es suficiente para hablar de un trastorno.
El problema aparece cuando el horario laboral se superpone repetidamente con el periodo en el que la persona normalmente debería dormir y se presentan síntomas persistentes.
Entre los más frecuentes están:
- insomnio al intentar dormir
- somnolencia excesiva durante el turno
- reducción de las horas de sueño
- problemas de concentración
- fatiga persistente
- dificultad para funcionar con normalidad
| Problema | Cómo puede aparecer en la vida diaria |
|---|---|
| Insomnio diurno | Dormirse rápido pero despertar a las 3–5 horas |
| Somnolencia excesiva | Luchar por mantenerse despierto al final del turno |
| Sueño fragmentado | Despertarse varias veces |
| Fatiga mental | Olvidos, errores simples, baja atención |
| Jet lag social | Cambiar de horario cada fin de semana |
| Problemas digestivos | Pesadez, reflujo, molestias tras comer de madrugada |
| Cambios de humor | Irritabilidad, apatía, dificultad para concentrarse |
| Deuda de sueño | Seguir cansado incluso durante los días libres |
Cuando estos síntomas afectan al trabajo, la conducción o la vida diaria, conviene prestarles más atención.
Un ejemplo realista de turnos rotativos
Imaginemos un horario bastante habitual:
dos turnos de día, dos turnos de noche y dos días libres.
En la primera noche, la persona llega al trabajo después de haber estado despierta buena parte del día.
Alrededor de las tres de la madrugada, la presión de sueño ya es alta.
El turno termina a las siete u ocho de la mañana.
Después vuelve a casa, desayuna o come algo, se ducha y se acuesta sobre las nueve y media.
A las dos o tres de la tarde se despierta.
Eso significa que ha dormido unas cinco horas.
La segunda noche empieza, por tanto, con una cierta deuda de sueño.
Después del último turno nocturno, llega el día libre.
Para poder convivir con la familia o tener una vida social normal, intenta volver inmediatamente a dormir de noche.
El reloj interno vuelve a recibir otra señal.
Días después, empieza otra vez el trabajo nocturno.
Este cambio constante se parece mucho a vivir con un pequeño desfase horario permanente.
Por eso se utiliza el concepto de jet lag social.
La persona no ha viajado a otro país, pero su reloj biológico cambia de horario una y otra vez.
Comer de madrugada también forma parte del problema
Cuando se habla de turnos nocturnos, la alimentación suele recibir menos atención que el sueño.
Sin embargo, el sistema digestivo también funciona siguiendo ritmos circadianos.
Eso significa que una gran comida a las dos o tres de la madrugada no siempre se procesa igual que una comida similar al mediodía.
Además, la realidad laboral influye mucho.
En un hospital, la cafetería puede estar cerrada.
En una fábrica, el descanso puede durar solo veinte minutos.
Un conductor puede depender de una gasolinera o de comida rápida.
En logística, las máquinas expendedoras pueden ser la opción más accesible.
Por eso decir simplemente “coma sano” resulta insuficiente.
Cuando sea posible, puede ser más razonable evitar grandes comidas muy grasas durante la madrugada y optar por alimentos más ligeros y fáciles de digerir.
Turno nocturno fijo y turnos rotativos no son lo mismo
Una persona que trabaja siempre de noche y otra que cambia continuamente entre día, tarde y noche no enfrentan exactamente el mismo problema.
Con un turno nocturno fijo, el organismo puede adaptarse parcialmente a un horario tardío si el sueño, las comidas y la exposición a la luz se mantienen relativamente estables.
Con turnos rotativos rápidos, esa adaptación puede ser prácticamente imposible.
El cuerpo empieza a ajustarse y, justo cuando lo está haciendo, el horario vuelve a cambiar.
Cuando es posible diseñar el calendario laboral, a veces se considera una rotación hacia adelante:
día → tarde → noche
en lugar de realizar cambios continuos en sentido inverso.
No es una solución perfecta, pero puede ser más compatible con la tendencia natural del reloj circadiano a retrasarse ligeramente.
Cómo proteger el sueño después del turno nocturno
No existe una técnica capaz de eliminar por completo el efecto biológico del trabajo nocturno.
El objetivo realista es reducir el daño innecesario.
Convertir el dormitorio en una “noche artificial”
Dormir durante el día suele ser más fácil si el dormitorio se parece lo máximo posible a un entorno nocturno.
Pueden ayudar:
- cortinas opacas
- antifaz
- tapones para los oídos
- ruido blanco
- temperatura fresca
- silenciar notificaciones del teléfono
El sueño diurno no debería tratarse como una pequeña siesta improvisada.
Para el trabajador nocturno es su periodo principal de descanso.
La luz debe utilizarse con estrategia
La luz intensa puede aumentar el estado de alerta durante el trabajo nocturno.
Pero la exposición a luz fuerte cerca de la hora prevista de sueño también puede dificultar el descanso posterior.
La luz es una de las señales más potentes para el reloj circadiano.
Por eso no se trata simplemente de tener más o menos luz.
Importa cuándo se recibe.
La cafeína ayuda, pero el horario importa
El café puede ser útil para combatir la somnolencia durante el turno.
El problema aparece cuando se consume demasiado tarde.
La cafeína tomada cerca del final de la jornada puede seguir actuando cuando la persona intenta dormir.
Así puede empezar un círculo difícil:
menos sueño
→ más café
→ peor sueño
→ más café
Por eso el objetivo no debería ser eliminar necesariamente la cafeína, sino evitar que invada el periodo de descanso.
Las siestas planificadas también pueden ayudar
Dormir un poco antes de empezar un turno nocturno puede reducir la presión de sueño durante la madrugada.
Sin embargo, existe un fenómeno llamado inercia del sueño.
Durante los minutos posteriores a despertar, especialmente tras un sueño profundo, pueden disminuir temporalmente:
- atención
- velocidad de reacción
- capacidad de decisión
Por eso no es recomendable despertar de una siesta y conducir inmediatamente o realizar una tarea peligrosa sin un periodo de recuperación.
¿La melatonina soluciona el problema?
La melatonina puede ayudar a algunas personas a dormir en determinados horarios.
Pero no funciona como un botón que reinicia automáticamente el reloj biológico.
El momento de la toma importa.
También puede producir somnolencia.
Por eso no debería utilizarse de forma despreocupada antes de conducir o realizar trabajos de riesgo.
Las personas que toman otros medicamentos o tienen problemas de sueño importantes deberían consultar con un profesional sanitario antes de usarla regularmente.
Trabajo nocturno y cáncer: cómo interpretar el riesgo
Al buscar información sobre turnos nocturnos es frecuente encontrar titulares alarmantes.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, IARC, ha clasificado el trabajo nocturno como Grupo 2A: probablemente carcinógeno para los seres humanos.
Esto necesita contexto.
La clasificación de IARC evalúa la fuerza de la evidencia de que una exposición puede tener capacidad carcinógena.
No significa que una persona que trabaja de noche vaya necesariamente a desarrollar cáncer.
Tampoco indica cuál es el riesgo individual exacto.
Por eso conviene evitar dos extremos:
ni ignorar completamente la alteración circadiana prolongada,
ni interpretar la clasificación como una sentencia inevitable.
Por qué los días libres no siempre eliminan el cansancio
Después de varias noches de trabajo, muchas personas esperan recuperarse durante el primer día libre.
Pero el reloj biológico no cambia tan rápido como el calendario.
El trabajador intenta volver inmediatamente a dormir de noche.
Puede quedarse dormido por la tarde, no tener sueño a medianoche y despertarse tarde al día siguiente.
Justo cuando empieza a recuperar cierta regularidad, vuelven los turnos nocturnos.
Por eso la recuperación no depende únicamente de sumar horas de sueño.
También importan:
- el momento del sueño
- su continuidad
- su profundidad
- la regularidad del horario
Cuándo conviene consultar a un profesional
Sentirse cansado ocasionalmente después de un turno complicado puede ser normal.
Pero algunos síntomas merecen una valoración médica.
Por ejemplo:
- insomnio que se mantiene durante meses
- somnolencia intensa durante el trabajo
- riesgo de quedarse dormido conduciendo
- problemas importantes de concentración
- síntomas que no mejoran a pesar de tener tiempo suficiente para dormir
- ronquidos fuertes
- pausas respiratorias durante el sueño
- dolores de cabeza matutinos
- hipertensión
Además del trabajo por turnos, pueden existir otros problemas como apnea obstructiva del sueño, síndrome de piernas inquietas, ansiedad, depresión o efectos de determinados medicamentos.
No todos los problemas deben atribuirse automáticamente al turno nocturno.
Para entender realmente por qué el trabajo por turnos puede resultar tan agotador, no basta con decir que “se duerme menos”. También hay que comprender qué procesos de recuperación realizan el cerebro y el cuerpo mientras dormimos.
Durante el sueño aumenta la actividad relacionada con la eliminación de residuos del cerebro, se reorganizan y consolidan los recuerdos del día y se coordinan distintos procesos hormonales de recuperación. Por eso, cuando los turnos reducen el tiempo de sueño o lo desplazan a una fase circadiana inadecuada, las consecuencias pueden ir mucho más allá del cansancio y afectar también a la concentración, la memoria y el metabolismo.
Si quieres profundizar en este proceso, puedes continuar con 「Neurociencia del sueño: cómo el cerebro se limpia, organiza recuerdos y recupera hormonas durante la noche」 Entender el sueño profundo, el sueño REM, la consolidación de la memoria, la limpieza cerebral y la recuperación hormonal ayuda a comprender mucho mejor por qué un horario de sueño alterado puede afectar a todo el organismo.
El pensamiento de Kori
Para entender el trabajo por turnos hay que dejar de mirar únicamente cuántas horas duerme una persona.
También hay que mirar cuándo duerme.
Primero, el turno nocturno obliga al cerebro a permanecer activo durante una fase biológica diseñada para descansar.
Segundo, el sueño diurno ocurre cuando la luz y el reloj circadiano están favoreciendo la vigilia.
Tercero, el problema puede afectar no solo al sueño, sino también al metabolismo, la glucosa, el apetito, la digestión, la presión arterial y la regulación hormonal.
Cuarto, los turnos rotativos pueden ser especialmente difíciles porque el cuerpo cambia de horario antes de haber podido adaptarse.
Quinto, una estrategia realista debe considerar al mismo tiempo el dormitorio, la luz, la alimentación, la cafeína, las siestas y el calendario laboral.
Personalmente, creo que uno de los errores más frecuentes es interpretar la fatiga nocturna como una falta de fuerza de voluntad.
Un enfermero que lucha contra el sueño a las cuatro de la madrugada no es necesariamente débil.
Un trabajador de fábrica que solo consigue dormir cinco horas después del turno tampoco tiene por qué “dormir mal”.
Ambos están luchando contra un sistema biológico profundamente programado para responder a la luz y la oscuridad.
Por eso, en última instancia, hablar de trabajo nocturno es hablar de cronobiología: la biología del tiempo.
Aviso sobre información médica
Este artículo ofrece información general sobre el trabajo por turnos, el sueño y los ritmos circadianos.
No sustituye una evaluación, diagnóstico o tratamiento médico individual.
Si existe somnolencia extrema, insomnio persistente, riesgo al conducir, ronquidos intensos, pausas respiratorias o problemas que interfieren con la vida diaria, conviene consultar con un profesional sanitario o especialista en medicina del sueño.
Trastorno del sueño por turnos Referencias
American Academy of Sleep Medicine (AASM)
Guías clínicas sobre el trastorno del sueño por trabajo a turnos, con información sobre siestas, cafeína, exposición a la luz, melatonina y planificación de horarios.
Centers for Disease Control and Prevention / National Institute for Occupational Safety and Health (CDC/NIOSH)
Recursos sobre trabajo por turnos, jornadas prolongadas, fatiga, alteraciones circadianas y seguridad laboral.
National Institutes of Health (NIH)
Investigaciones sobre cómo la vigilia nocturna y el sueño diurno pueden alterar el metabolismo y desincronizar los relojes biológicos centrales y periféricos.
International Agency for Research on Cancer (IARC)
IARC Monographs Volume 124, Night Shift Work, evaluación científica sobre el trabajo nocturno y su posible relación con el riesgo carcinógeno.
Kervezee L, Kosmadopoulos A, Boivin DB.
Estudios sobre trabajo por turnos, alteración circadiana, sensibilidad a la insulina, metabolismo y salud cardiovascular.
Trastorno del sueño por turnos Preguntas y respuestas
1. ¿El cuerpo termina adaptándose por completo a trabajar de noche?
No necesariamente.
Las personas con turnos nocturnos fijos pueden desarrollar cierta adaptación si mantienen horarios relativamente constantes de sueño, luz y comidas.
En cambio, quienes cambian con frecuencia entre turnos diurnos y nocturnos suelen tener más dificultades.
El horario puede cambiar antes de que el reloj biológico haya tenido tiempo suficiente para adaptarse.
2. ¿Dormir ocho horas durante el día elimina los riesgos del trabajo nocturno?
Dormir lo suficiente es fundamental.
Sin embargo, ocho horas de sueño diurno no eliminan automáticamente la desalineación circadiana.
El sueño ocurre durante una fase en la que el organismo está recibiendo señales de luz y alerta propias del día.
Además, también cambian los horarios de las comidas, la actividad física y las hormonas.
Por eso importan tanto la cantidad como el momento del sueño.
3. ¿Cuándo debería consultar un trabajador nocturno por problemas de sueño?
Conviene valorar una consulta cuando el insomnio o la somnolencia intensa persisten y empiezan a afectar al trabajo, la conducción, la concentración o la vida diaria.
Los ronquidos fuertes, las pausas respiratorias, los dolores de cabeza al despertar o una somnolencia extrema también pueden indicar otros trastornos, como la apnea obstructiva del sueño.
En esos casos, no conviene asumir que todo se debe únicamente al horario laboral.

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